La cúpula del PP cierra sus filas en torno a Rajoy mientras el partido teme por la legislatura

Rafael Hernando charla con Pablo Casado./Efe
Rafael Hernando charla con Pablo Casado. / Efe

Los populares advierten sobre su «extrema soledad» en el Congreso si sobreviven esta semana a la moción de censura

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

La dirección nacional del PP no hace concesiones a los lamentos internos a tres días de una moción de censura. Y mientras en las filas conservadoras se instalaba este lunes la sensación de fin de ciclo, desde Génova el coordinador general, Fernando Martínez-Maillo, salió para cerrar el paso al desánimo y blindar el liderazgo del presidente del Gobierno. «Quien pretenda dar por muerto a Mariano Rajoy o al PP o simplemente subestimar al PP -advirtió-, se equivoca».

No son las opciones de éxito de la moción de censura lo que más inquieta a los populares. Aun sin certezas, en la formación siguen creyendo que la iniciativa de Pedro Sánchez no parece que vaya a prosperar. «No veo que tenga mucho ambiente», minimizó este lunes su portavoz parlamentario, Rafael Hernando. Al margen de que las exigencias de unos y otros, incluidos los independentistas, puedan ser tomadas en consideración por el PSOE, al PP le cuesta creer que el PNV vaya a pasar de respaldar los Presupuestos Generales del Estado a tumbar el Gobierno en sólo una semana. Especialmente, cuando las cuentas todavía no se han aprobado en el Senado.

Lo que de verdad mantiene intranquilos a los populares es su aislamiento en el Congreso a partir de ahora. Porque si Rajoy sobrevive a la moción, algunos cargos regionales del partido reconocen que la legislatura podría no tener «más recorrido». Tras las tensiones afloradas al calor de la sentencia de 'Gürtel', el presidente tendrá muy complicado tender puentes en la Cámara baja y los populares asumen que Ciudadanos no dará tregua hasta que se abran las urnas. «Nos quedamos en extrema soledad», apuntó este lunes un dirigente territorial después de que Albert Rivera diera por rotos sus lazos con el Ejecutivo.

Pero en la dirección del grupo parlamentario no cunde el desaliento. Fuentes del PP en el Congreso recuerdan que los Presupuestos de 2018, aprobados la semana pasada, son un balón de oxígeno que podría permitir agotar la legislatura. En mejores o peores condiciones. Más bien, lo segundo. Y de ser este el propósito de Rajoy, creen que obligarían a Ciudadanos a retratarse en cada una de las iniciativas que el Gobierno envíe a la Cámara baja. «Tendrá que decidir -añadió Hernando- si lo que quiere es construir o destruir».

Lo que no interesa al PP es abrir ya las urnas, como exige Rivera. «Ni de coña habrá un adelanto electoral», zanjó un alto cargo de la formación. Desde luego, está en manos de Rajoy. Pero en el Ejecutivo, por ahora, prefieren pensar en cómo afrontar la moción de censura.

El retiro de Rajoy

El presidente y su equipo preparan ya el debate en la Moncloa. El viernes, excepcionalmente, no se hizo pública la agenda del jefe del Ejecutivo y el domingo fuentes gubernamentales anunciaron que Rajoy cancelaba sus compromisos de la semana. A día de hoy se ha encerrado para armarse de argumentos y hacer frente al envite de Pedro Sánchez.

Algunas fuentes populares creen que el futuro del presidente está en entredicho, que no debería volver a presentarse como candidato y que tendría que permitir la renovación del liderazgo del PP después del verano. Martínez-Maillo, sin embargo, garantizó en Antena 3 haber hablado con sus barones y rechazó que nadie haya pedido un congreso extraordinario. «Hay un cierre de filas evidente», defendió, o pidió, sin descartar que «pronto» haya una convocatoria del comité ejecutivo o la junta directiva donde todos puedan, si quieren, expresarse. En todo caso, avanzó que en estos momentos Rajoy no dimitirá.

Feijóo: «Nunca seré un Judas»

El presidente de Galicia apoyó este lunes a Mariano Rajoy en público y garantizó que «nunca» será «un Judas». Lo hizo después de que se publicara un artículo sobre contactos entre Alberto Núñez-Feijóo y otros barones del PP para impulsar un congreso extraordinario en el partido. En lo que sí insistió es en la necesidad de que los populares persistan «en pedir disculpas a los españoles» por 'Gürtel'. Pablo Casado, en todo caso, no quiso romper con la era de Aznar: «Estamos orgullosos de la historia del PP, con sus luces y sus sombras».

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