El Gobierno abre ahora la puerta a elecciones el 26 de mayo si no aprueba los Presupuestos

Los barones socialistas son reacios a unas generales que coincidan con sus comicios de mayo y también a que se celebren antes

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

El Gobierno provocó este lunes un pequeño terremoto político a cuenta de la fecha de las próximas elecciones generales. El PSOE, pero también el resto de las fuerzas políticas, parecían tener ya asumido que Pedro Sánchez no llamaría a las urnas hasta, como pronto, otoño de 2020. Él mismo ha dejado caer en múltiples foros que su intención es seguir gobernando con o sin Presupuestos y no le dolerán prendas en prorrogar los del PP y adaptarlos mediante decretos ley. Sin embargo, esta vez abrió la puerta a un adelanto en el primer semestre del año y puso en alerta a sus adversarios.

En realidad, no fue el presidente del Gobierno el que soltó la liebre. Ni siquiera se mostró muy entusiasmado con el hecho de verla correr. Fue el ministro de Fomento y secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, quien rompió el guión establecido y le obligó a pronunciarse sobre el tema durante su visita de trabajo a Marruecos. Bastó una simple frase del dirigente socialista: «Sabiendo cómo esta la política no hay que aventurar nada». Pero, aunque podía haberlo hecho, el jefe del Ejecutivo no le contradijo.

Ábalos es el ministro con mayor peso político en el Gobierno y uno de los hombres más cercanos a Sánchez pero eso no significa necesariamente que compartan criterio. Siempre se ha caracterizado por no tener miedo a expresar su opinión de manera abierta y a discrepar si es preciso del jefe del Ejecutivo. Él defendió desde el primer día que no había que eternizarse en la Moncloa tras la moción de censura sino llamar a las urnas en un breve plazo. Y no tuvo demasiado éxito.

En todo caso, no se trata de un cualquiera. No en vano, Sánchez ha puesto en sus manos y en las de su jefe de gabinete el la Moncloa, Iván Redondo, la coordinación del comité electoral que prepara las próximas citas con las urnas. De ahí que llamara la atención que ayer, en un desayuno organizado por Europa Press, dejara caer en su habitual lenguaje llano que no hay que tomarse al pie de la letra afirmaciones como la que realizó el mismo domingo el presidente del Gobierno sobre la duración de su mandato porque todo forma parte de la natural estrategia política.

Ábalos argumentó que la convocatoria electoral es un «poderoso» instrumento político. «Suficientemente poderoso -añadió- como para no jugar con él ni advertirlo». Y a la pregunta expresa sobre qué le parecería un 'superdomingo' -la coincidencia de generales, autonómicas, municipales y europeas el próximo 26 de mayo- replicó que «nada es descartable». «La superación de obstáculos -dijo en referencia a la búsqueda de apoyos para los Presupuestos- determina los demás escenarios».

Sentido común

«El ministro de Fomento ha dicho una cosa que es de puro sentido común -replicó horas después Sánchez desde Rabat- y ha señalado esa fecha (mayo) como otras». Con esas plabras, quitó peso a la posibilidad de un adelanto antes del otoño. Pero por si acaso, añadió tajante: «También ha dicho que corresponde al presidente del Gobierno la perrogativa de la convocatoria electoral ; no puedo estar más de acuerdo». Un modo de dar a entender que la única voz autorizada para hablar de la cuestión es la suya.

En los últimos días la presión para que el líder socialista no se aferre al sillón ha ido en aumento. El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, ya avisó la semana pasada de que, a su juicio, lo más «sensato» sería convocar elecciones y no mantenerse con los Presupuestos prorrogados del PP en caso de que las fuerzas independentistas persistan, como a todas luces harán, en su negativa a respaldar el proyecto gubernamental. Iglesias llegó apuntar incluso a marzo como fecha más propicia parala cita con las urnas.

Los barones socialistas que van a elecciones en mayo, sin embargo, no querrían generales ni antes ni con las autonómicas. Temen que el escenario de un Parlamento atomizado dificulte la negociación de la investidura y que los posibles pactos condicionen sus expectativas. El presidente castellano-manchego, Emiliano García-Page, lo dijo ayer en 'La Sexta': «Los ayuntamientos y presidentes autonómicos tienen derecho a que se pueda valorar su trabajo, para bien o para mal, de una manera aislada a la situación coyuntural a la que vive el país». De modo similar, el extremeño Guillermo Fernández Vara admitió en la Ser que su preferencia es octubre.

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