Piden 66 años de prisión para el líder de los 'Miguelianos'

Foto de archivo del líder de los 'Miguelianos', Miguel Rosendo. / Foto: Efe / Vídeo: Atlas

Miguel Rosendo se enfrenta a un delito de asociación ilícita, 12 contra la integridad moral, cinco de coacciones y tres contra la libertad sexual

EUROPA PRESSVigp

El juicio contra 10 exmiembros de la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel, conocida como de los 'Miguelianos', arranca este miércoles en la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Pontevedra, en una jornada que comenzará con la lectura de los escritos de acusación y defensa y la intervención de los abogados de cada una de las partes personadas.

Según han informado fuentes del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), el juicio está previsto que se prolongue un total de 13 jornadas. Así, tras este miércoles, el jueves y viernes declararán los acusados, y entre el 2 de octubre y el 6 de noviembre será el turno de 166 testigos. Finalmente, el 7 de noviembre se leerán las conclusiones y los informes finales.

El inicio de este juicio llegó a ser aplazado en dos ocasiones anteriores (en concreto los días 11 y 18 de septiembre) por enfermedad del letrado que defiende al líder de la organización, y, de hecho, la confirmación de las últimas fechas se ha mantenido pendiente de la evolución médica del abogado.

Finalmente, el juicio arrancará días después de cumplirse 3 años y nueve meses desde la detención del líder de la Orden, Feliciano Miguel Rosendo, quien permanece en prisión provisional desde entonces. Del total de personas enjuiciadas él es el principal acusado; así, la Fiscalía pide que sea condenado a un total de 66 años de prisión.

Peticiones

En concreto, el Ministerio Público pide que el líder sea condenado a 66 años de prisión por un delito de asociación ilícita, 12 contra la integridad moral, cinco de coacciones y tres contra la libertad sexual -uno de agresión sexual continuado y dos de abuso sexual continuado-.

Además, entiende que para sus actos contó con la colaboración de seis miembros de la Orden, por lo que pide que cada uno de ellos sea condenado a dos años de prisión por asociación ilícita. No obstante, interesa libertad vigilada de dos de estas personas al entender que también fueron víctimas de las prácticas ejercidas por Rosendo.

La acusación particular, por su parte, solicita un total de 85 años de prisión para el líder de la Orden, al que considera autor de 28 delitos, incluidos delitos de agresión sexual, coacciones, lesiones psíquicas, contra la integridad moral, estafa o apropiación indebida y blanqueo de capitales.

Además, aunque no sigue la causa contra más miembros de la organización, acusa a la esposa y a los dos hijos del líder de sendos delitos de blanqueo de capitales, y, teniendo en cuenta las cantidades que supuestamente pudieron incorporar a sus respectivos patrimonios, pide que la mujer sea condenada a cuatro años de prisión y cada uno de sus hijos a tres años de cárcel.

Por otro lado, en el auto de procesamiento se impuso a los investigados fianzas por un total de casi 2,5 millones de euros; y se estableció la responsabilidad civil subsidiaria del Obispado de Tui-Vigo, lo que se fundamentó en que «la constitución y funcionamiento de la Orden y Mandato de San Miguel Arcángel estuvo amparada y actuaba al servicio y bajo la dependencia del Obispado».

En lo relativo a las defensas, los abogados de Miguel Rosendo y de dos de las consagradas de la Orden, Ivana Lima e Iria Quiñones, mantienen la inocencia de sus patrocinados respecto a los delitos imputados, y piden su libre absolución.

La asociación, según Fiscalía

De acuerdo con el escrito de la Fiscalía, el punto de partida de la asociación fue un negocio de herboristería y tratamientos no convencionales que tenía Miguel Rosendo en Vigo en la década de los 80, donde realizaba rituales místicos y entró en contacto con los que fueron miembros de la Orden tiempo después.

De forma paralela, empezó a reunirse con estas personas periódicamente para hacer actividades como espiritismo, ufología y bodas espirituales ordenadas por el propio Miguel. Además, pivotando en torno a la religión católica, y con «el cobijo del aparato oficial de la Iglesia», dentro del grupo conformaron un coro que cantaba en iglesias y realizaron acampadas y peregrinaciones.

La asociación disponía de una arquitectura organizativa dependiente del líder, que hacía uso de ella «para la alteración o control de las voluntades y así dar acomodo a sus propósitos de aprovechamiento personal, lucrativo y libidinoso». También fijó un complejo sistema de vigilancia del comportamiento y ejerció «presión psicológica» obligando a distanciarse de la vida anterior.

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