Una mujer y su hija conviven casi un año con el cadáver de su madre en Málaga

Istán./Archivo
Istán. / Archivo

El cuerpo de la difunta, que falleció 24 horas después del Día de la Madre británico en 2018, estaba momificado cuando lo encontró la Guardia Civil

JUAN CANO Y ALVARO FRÍASMálaga

Estaba oculto bajo un colchón de plástico y unos cartones, con ropa de calle puesta y algunos ambientadores vacíos alrededor. Así ha encontrado la Guardia Civil el cuerpo de una mujer británica que, según las primeras investigaciones, pudo morir hace casi un año. Según los primeros indicios, su hija y su nieta habrían convivido desde entonces en el domicilio familiar con el cadáver, que estaba reducido al esqueleto y en estado momificado.

El macabro hallazgo, que investiga la Unidad de Policía Judicial de la Benemérita, se produjo la medianoche del viernes al sábado en una urbanización de Istán. Fue la hija de la fallecida la que confesó a los agentes que tenían el cadáver de su madre en casa. Lo hizo después de que, al parecer, el exmarido de la difunta descubriera la situación y le dijera a la nieta –una adolescente– que había que acudir a la policía, según ha podido saber este periódico.

Las mujeres confesaron después de que el exmarido de la fallecida descubriera la situación

Una patrulla de la Guardia Civil se desplazó inmediatamente a la vivienda para comprobar si era cierto. Efectivamente, tal y como había indicado la mujer, el cadáver de su madre estaba en una de las habitaciones, oculto entre el suelo y la pared bajo un colchón y cartones. Según las fuentes consultadas, la casa se encontraba muy sucia y desordenada, especialmente el cuarto donde hallaron el cuerpo de la difunta, que estaba ya momificado.

Quejas por el mal olor

Al preguntar en el vecindario, los agentes descubrieron que algunos residentes se quejaron el pasado verano del mal olor que emanaba de la vivienda, aunque parece ser que lo achacaron a las mascotas que tiene la familia. Meses atrás, una de las vecinas se encontró con la hija de la fallecida, le preguntó por su madre y al parecer ella le contestó que había muerto, según las fuentes. Lo que nadie podía imaginar es que estaba dentro del chalé.

El cadáver estaba entre el suelo y la pared, bajo un colchón de plástico y unos cartones

Ni en la inspección ocular, ni tampoco en el examen forense realizado ayer en el Instituto de Medicina Legal (IML) de Málaga, los investigadores apreciaron signo alguno de violencia en el cuerpo de la fallecida, que nació en 1946 en Reino Unido. Todo apunta a que pudo morir por causas naturales, aunque ese extremo tendrá que confirmarse mediante las pruebas complementarias a la autopsia a partir de las muestras que serán analizadas en el Instituto de Toxicología.

Una de las claves ahora es determinar, además de la causa exacta de la muerte, la data de la misma. Las primeras pesquisas sugieren que la mujer llevaría muerta muchos meses, seguramente cerca de un año. Pero la fecha más probable partió del propio testimonio de la hija, que al parecer reconoció a los agentes que su madre falleció 24 horas después del Día de la Madre británico, que en 2018 –la fecha varía cada año– se celebró el 11 de marzo. Tenía 71 años.

Los investigadores no han apreciado signos de violencia en el examen forense

La Guardia Civil mantiene abierta la investigación para esclarecer todas las circunstancias que rodean a este extraño caso. Los agentes tratarán también de dar respuesta al motivo de que madre e hija convivieran durante meses con el cadáver. La hipótesis de un móvil económico -cobrar la pensión o la imposibilidad de afrontar el gasto del sepelio- es la que inicialmente se plantearon los investigadores, aunque no descartan otras posibilidades.

 

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