El PP aprovecha la oportunidad de situar al PSOE escorado a la izquierda

Dolors Montserrat y Pablo Casado, en el Congreso./EP
Dolors Montserrat y Pablo Casado, en el Congreso. / EP

Los populares creen que la imagen de Iglesias en la Moncloa despierta los temores del electorado del centroderecha

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

No es tanto el contenido del pacto presupuestario como la imagen de Pablo Iglesias junto a Pedro Sánchez en la Moncloa lo que ha proporcionado al PP esta semana un nuevo argumento para alertar y atraer a su propio electorado. En el partido conservador no albergan ninguna duda sobre la desconfianza arraigada en el centroderecha hacia cualquier posibilidad de que Podemos «toque poder» o «influya» en la gestión del Gobierno. «Da miedo -resume un dirigente popular- y eso mueve a los nuestros».

Así se entienden los mensajes lanzados horas después de que el acuerdo sobre las cuentas de 2019 se sellara en la sede gubernamental. El PP se apresuró el jueves a dibujar un panorama catastrófico en el que el Gobierno habría «entregado el Presupuesto del Estado a Pablo Iglesias». «Con Podemos dirigiendo la política económica -publicó incluso en Twitter el portavoz de los populares en el Senado-, en pocos años estamos como en Venezuela, pasando hambre».

Pero la del miedo no es, en todo caso, la única conclusión que extrae el PP tras el acuerdo Sánchez-Iglesias. Si bien los conservadores consideran relevante el temor que pueda inspirar el peso de Podemos en la política económica, también sostienen que movimientos como el de esta semana «escoran al PSOE a la izquierda y dejan más espacio en el centro». Son varias las fuentes populares que coinciden en detectar un desplazamiento de los socialistas en los últimos tiempos, motivado, apuntan, por la necesidad de buscar apoyos «para conserva el sillón en la Moncloa». De darse ese giro, sin embargo, no se detecta en los barómetros publicados por el CIS. En la escala del 1 al 10, donde en el 1 está la izquierda ideológica y en el 10 la derecha, los españoles han situado al PSOE durante este año entre el 4,5 y 4,2. En el PP, en todo caso, argumentan que la dependencia de Podemos podría acabar modificando esa percepción social.

La batalla del centro

Sea o no válida la tesis, la pregunta que se plantean en este contexto algunos cargos conservadores es quién está pugnando por el centro, donde tradicionalmente se encuentra la bolsa de votantes que podría inclinar la balanza en las urnas. Es posible que, de momento, no haya una sensación de elecciones generales inmediatas, pero algunas fuentes del PP aconsejan «no descuidar ese flanco».

El discurso de Pablo Casado, desde que en julio venció en el proceso de primarias, se ha instalado en el ala más conservadora del partido, con una tendencia a mimar el extremo situado más a la derecha de su espectro electoral. En la dirección de Génova argumentan que se trata de convencer al votante tradicional, que, desencantado, se fugó a Ciudadanos e incluso a Vox, de que «el PP ha vuelto» con la defensa de sus señas de identidad. En definitiva, de intentar sellar toda fuga en un año plagado de citas con las urnas.

Eso sería lo más urgente. Pero las fuentes consultadas admiten que, a medida que se aproximen las convocatorias electorales, la estrategia deberá tomar una nueva forma. En el corto plazo, el primer examen al que se someterá la marca Casado será el de los comicios andaluces del próximo 2 de diciembre. Resistir frente a Ciudadanos se considera vital en las filas populares y fuentes de la formación en la comunidad trasladan que, a día de hoy, los liberales «están lejos» en las encuestas.

La verdadera prueba de fuego, en todo caso, para el presidente del PP serán las elecciones municipales y autonómicas de mayo. Y, en esa ocasión, casi más importante que el número total de votos será examinar, asegura un veterano del partido, «qué parte de la tarta se lleva Ciudadanos». Una primera pista a tener en cuenta en vísperas de las generales.

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