Prisión sin fianza para los cuatro acusados por la muerte del guardia civil en Badajoz

Uno de los detenidos por el asesinato de un guadia civil, este sábado a su llegada a los juzgados./EFE
Uno de los detenidos por el asesinato de un guadia civil, este sábado a su llegada a los juzgados. / EFE

Uno de los tres hermanos ha confesado ser el autor material del crimen perpetrado en un pub de la localidad de Don Benito

ESTRELLA DOMEQUEBadajoz

La jueza del Juzgado de Instrucción número 3 de Don Benito decretó anoche el ingreso en prisión provisional y sin fianza para los cuatro acusados de la muerte de un guardia civil en Don Benito.

Uno de los tres hermanos detenidos es el autor confeso de las puñaladas mortales y está acusado de un delito de homicidio. Los otros tres arrestados están imputados por encubrimiento y acusados de ser cómplices de los hechos, según explicó el letrado de la defensa. Los cuatro han ingresado ya en el centro penitenciario de Badajoz. María Cobas, titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Don Benito, decretó el secreto de sumario de las actuaciones, motivo por el que no ha trascendido cuál de los tres hermanos fue el autor material de los hechos.

Además, tras decretar el secreto de sumario a primera hora de la mañana, la magistrada elaboró durante varias horas cuatro autos independientes para detallar y diferenciar el grado de implicación de cada uno de los detenidos, dadas las diferentes circunstancias dentro de la misma causa, motivo por el que la jornada se alargó más de once horas de trabajo.

En torno a las diez de la noche, a las puertas del juzgado, José Duarte, letrado de los tres hermanos investigados por el crimen (Felipe G. L., Arturo G. L. y Orlando G. L), calificaba la medida cautelar ordenada por la magistrada como la «más grave», ya que en la jueza entiende que «concurre riesgo de obstrucción a la justicia y posibilidad de alterar las pruebas, quedando aún diligencias por practicar».

Aún no se ha encontrado el arma homicida que la madrugada del pasado jueves acabó con la vida de Juan Francisco Lozano, un guardia civil dombenitense de 50 años que medió en una pelea en un céntrico pub de la localidad dombenitense cuando se encontraba fuera de servicio.

Según el letrado de la defensa, el autor material del crimen ha declarado que el arma se puede localizar, pero va a ser complicado. El letrado añadía además que los cuatro acusados se encontraban bajo los efectos del alcohol cuando sucedieron los hechos. «Iban con la sustancia más peligrosa que hay, que es la del alcohol. Habían bebido mucho todos, según el fiscal llevaban bastantes horas bebiendo», apuntó a preguntas de los periodistas.

De momento, no contempla pedir la libertad para los otros dos acusados de encubrimiento porque prefiere esperar a que se sigan practicando todas las diligencias previas para probar los hechos.

El delito al que se enfrenta el autor confeso se ha calificado como un homicidio para el que la pena mínima implica 15 años de privación de libertad. Mientras que en el caso de encubrimiento la pena de cárcel puede ir de seis meses a tres años, según el grado de colaboración en el encubrimiento.

Arropado por los amigos

Los cuatro jóvenes llegaron al juzgado en torno a las 10 de la mañana, con las caras descubiertas aunque algunos de ellos escondiéndose de forma parcial con capuchas y, en ese momento, arropados por una decena de familiares y amigos. Con amplia presencia policial durante todo el día, las primeras horas transcurrieron con tranquilidad en los alrededores.

En un primer momento, la decisión provisional de la jueza se esperaba para primera hora de la tarde. Sin embargo, la decisión de la magistrada de elaborar autos distintos para cada uno de los acusados hizo que la jornada fuese finalmente maratoniana y que el número de familiares, amigos y también curiosos fuese disminuyendo durante las horas centrales del día.

Los abogados de ambas partes permanecieron también en el interior de los juzgados de Don Benito en todo momento, mientras los agentes de la Policía Nacional realizaban sus correspondientes relevos por cambio de turno. Mientras, los detenidos se encontraban en los calabozos tras prestar declaración.

Finalmente, después de casi doce horas, en torno a las diez de la noche, los cuatro salían esposados para subirse al furgón policial que les trasladaba al centro penitenciario de Badajoz. En ese momento ya sí, los agentes de la Policía Nacional tuvieron que intervenir para despejar la puerta de salida de los juzgados e Don Benito y controlar a las decenas de personas que se encontraban en el exterior. «Eres inocente», gritaban algunos de los familiares al paso de cada uno de ellos.

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