El último debate en Andalucía aleja a los candidatos de cualquier acuerdo

Los candidatos a la Presidencia andaluza posan juntos, ayer, antes de su debate electoral en TVE./EFE
Los candidatos a la Presidencia andaluza posan juntos, ayer, antes de su debate electoral en TVE. / EFE

Los sondeos publicados antes de la prohibición legal vuelven a situar a Susana Díaz como ganadora necesitada de pactos

CECILIA CUERDOSevilla

Los cuchillos volaron hacia todos los lados en el segundo debate entre los cuatro principales candidatos para las elecciones andaluzas del próximo domingo. Se da por descontado que el futuro presidente de la Junta tendrá que pactar con otra fuerza política para ser investido. Pero, visto lo visto en el plató de TVE, las negociaciones para lograrlo pueden ser de todo tipo menos sencillas.

Susana Díaz (PSOE) acusó a su adversaria de Podemos de mentir y prometer el doble de lo posible, también de ser «muleta de la derecha». Retó a los líderes de Ciudadanos y PP a comprometerse a no pactar con Vox para gobernar y poco menos que ninguneó al popular Juan Manuel Moreno - «le veo nervioso», le espetó en alguna ocasión quizá por el descalabro que le auguran las encuestas- al no darle la menor oportunidad de sucederla en la Junta. Díaz se defendió bien, pero poco pudo hacer cuando sus tres rivales sacaron a relucir la corrupción socialista. De Pedro Sánchez, ni 'mu'.

Moreno (PP) también apuntó hacia todos los lados. Denunció la incapacidad de Díaz para gobernar y a Podemos Unidos no pudo evitar colocarlo en el populismo y lo radical. Lo de Ciudadanos fue un espejismo. «Yo no soy su adversario», le dijo a Juan Marín antes de insistirle que a lo largo de su carrera política siempre ha pactado con el PSOE.

Teresa Rodríguez, la candidata de Andalucía Adelante (la coalición de Podemos e IU) fue fiel a sus ideas anticapitalistas y a «las cosas de comer». Y también a su animadversión hacia la líder socialista, con la que podría tener que tender puentes a partir del domingo.

Marín (Cs), el cuarto en discordia, empezó su ofensiva por la izquierda. Se ajustó al mensaje de su dirección nacional y sacó a relucir Cataluña. Especialmente a la hora de acusar a PSOE y Podemos de negociar los Presupuestos en la cárcel con Oriol Junqueras. «Por conseguir más dinero para los andaluces yo iría hasta Marte», contrarreplicó Rodríguez. Al líder del PP andaluz le reprochó el haberle llamado «perro» durante la campaña.

¿Aliados?

Visto lo visto en el debate de este lunes, al próximo presidente andaluz le costará encontrar un aliado que le facilite gobernar. Y deberá hacerlo según las últimas encuestas que se permiten publicar. Los sondeos publicados apuntalan la victoria del PSOE de Díaz, que baja en escaños y deberá mirar a derecha o a izquierda para poder formar gobierno, ya que la suma del bloque de derecha, PP y Ciudadanos, no logra la mayoría alternativa suficiente. Aunque las dos fuerzas se muestran muy optimistas, las encuestas difundidas por ABC, La Razón y Eldiario.es este lunes apuntan a que la suma de ambos no alcanzaría la ansiada mayoría absoluta (55 de los 109 escaños de la cámara). Como en estudios anteriores, el PP empeoraría sus resultados y perdería hasta ocho escaños para quedarse con entre 25 y 29 asientos en la cámara regional.

El premio de consolación para los populares es que conservarían su posición como segunda fuerza más votada, a pesar de que ahora no sólo tiene fugas hacia Ciudadanos sino, según indican casi todos los sondeos, también hacia Vox, que por primera vez podría obtener representación parlamentaria de uno o dos escaños. La formación de Albert Rivera, mientras, mantiene su estela de crecimiento y lograría multiplicar sus nueve diputados actuales hasta alcanzar entre 15 y 17 diputados, siendo el cuarto partido.

Con estos resultados, la duda reside en saber si la noche del 2 de diciembre PP y Cs lograrán superar a los socialistas en diputados. Ambos se han comprometido públicamente a no apoyar a la todavía presidenta, por lo que ésta tendría que dirigirse a 'Adelante Andalucía'. En este caso, los sondeos mantienen que la confluencia sería positiva para los intereses de Podemos e IU ya que incrementarían los 20 escaños logrados por separado, y alcanzarían entre 23 y 25 diputados.

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