El PSOE redobla la presión sobre Iglesias para que acepte la oferta de Sánchez

El PSOE redobla la presión sobre Iglesias para que acepte la oferta de Sánchez

Reitera su propuesta de que Podemos ocupe puestos en el segundo escalón gubernamental y emplaza a su líder a mover ficha

María Eugenia Alonso
MARÍA EUGENIA ALONSOMadrid

Pedro Sánchez no aplazará su intento de investidura. A más tardar, entre la segunda o la tercera semana de julio el Congreso albergará la sesión y, a ser posible, con los apoyos necesarios para sacarla adelante. De momento, el Gobierno no ha querido marcar una fecha concreta en el calendario a la espera de que Pablo Iglesias, socio fundamental para la investidura, responda a la oferta que le puso el presidente sobre la mesa hace una semana: dar cabida a miembros de Unidas Podemos en puestos de segundo nivel del futuro Ejecutivo. Un ofrecimiento que los socialistas reiteraron ayer en un intento por redoblar la presión sobre el líder morado para cerrar cuanto antes un acuerdo sobre la investidura. «La propuesta del PSOE es de cooperación, no de coalición. y Unidas Podemos lo sabe», señalaron fuentes del partido.

La pugna entre Sánchez e Iglesias es el escollo que mantiene paralizadas las negociaciones. Desde que el lunes pasado ambos dirigentes se vieran en la Moncloa, apenas unos minutos, los contactos entre el PSOE y Unidas Podemos se encuentran varados. El entorno de Sánchez considera que el jefe del Ejecutivo ya ha dado muestras de cintura negociadora, al aparcar su pretensión de un Gobierno monocolor y abrazar uno de «cooperación», e insisten en que ahora es el turno del líder podemista, que sigue pidiendo un sillón en el Consejo de Ministros. «Nuestra propuesta es una prueba de habernos movido de nuestra posición inicial de gobernar en solitario, Unidas Podemos debe hacer lo propio. Estamos a la espera y deseando trabajar para su voto favorable», apuntaron fuentes socialistas.

Sánchez es consciente de que sin el voto favorable de los 42 diputados de Iglesias no puede construir su investidura pero se agarra a lapérdida de peso parlamentario que experimentó la formación el pasado 28 de abril –se dejaron 25 escaños– para debilitar la posición negociadora del podemista. El líder del PSOE entiende que Iglesias «tiene todo el derecho a estar representado en el ámbito de la Administración pública» pero no lo quiere en la primera línea de flotación.

El ejemplo autonómico

En las filas moradas no comprenden la negativa del socialista a no dejarles entrar en el Gobierno teniendo en cuenta que en la Comunidad Valenciana y Baleares se han cerrado ya coaliciones en las que Unidas Podemos ocupará vicepresidencias. Pero en el PSOE se esfuerzan en separar lo ocurrido en estas comunidades de lo que debe suceder en el Ejecutivo central. «La razón de la cooperación y no la coalición –subrayan– es que en las primeras se suman mayorías absolutas y en el Gobierno de España no».

Los socialistas defienden además que una coalición con Unidas Podemos podría complicar el voto a favor de la reelección de Sánchez de grupos minoritarios que resultan indispensables para la investidura, como el PNV, Compromís y el Partido Regionalista de Cantabria (PRC). Los nacionalistas vascos ya han advertido de que tienen que conocer «todo» lo que se pacte con la formación morada. «No vamos a ser los 'pagafantas' del acuerdo Sánchez-Podemos desde la humildad de nuestros seis escaños», advirtió su presidente Andoni Ortuzar en una entrevista este domingo en 'El Correo'.

La desconfianza que genera aún Iglesias entre los dirigentes del PSOE y la posición de Unidas Podemos sobre Cataluña es otro de los contras que encuentran en Ferraz para negar su entrada en el Consejo de Ministros. Aunque la versión oficial asegura que no se trata tanto de la figura del secretario general de Podemos como de un «planteamiento político de fondo».

Descartada la opción de entrar en el Gobierno, en la dirección del PSOEreiteran que la oferta que hay sobre la mesa se ciñe a que Unidas Podemos sea el socio preferente en el Congreso, donde ambas formaciones suman 165 diputados, a sellar un acuerdo programático para desplegar una agenda social y a establecer una cooperación institucional con la presencia de representantes morados en el Ejecutivo, «pero no en el Consejo de Ministros».

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