Revienta una copa en la cara de un guardia civil como venganza por una denuncia vial

Revienta una copa en la cara de un guardia civil como venganza por una denuncia vial

La Audiencia de Salamanca condena a cinco años de cárcel a un joven de 23 años que causó graves heridas a un agente fuera de servicio en un bar por intervenirle la moto diez meses antes

MATEO BALÍNMadrid

Se la tenía jurada y cumplió su venganza. Los hechos ocurrieron la tarde-noche del 27 de junio de 2016, en el café-bar Bruguel de la localidad salmantina de Carbajosa de la Sagrada. El condenado, Manuel Bernabé I. G., entonces de 21 años, casado y con hijos, se acercó a la barra del bar donde se encontraba, entre otros, Antonio José C. F., agente de la Guardia civil en activo y con destino en el puesto de Galinduste (Salamanca), que en ese momento estaba fuera de servicio.

Manuel Bernabé lo reconoció después de haber intervenido el agente en un atestado relativo a la intervención de un ciclomotor conducido por el primero en agosto de 2015, que dio lugar a actuaciones penales que culminaron meses después en una sentencia condenatoria por conducir sin carnet. Desde entonces éste se la tenía jurada a Antonio José, y el momento lo encontró en la barra del bar Bruguel.

Allí se encontraban tomando algo un tal Víctor, un tercero y el guardia civil lesionado. Manuel Bernabé preguntó a Víctor por el agente y al verlo dijo que le sonaba su cara. Tras constatar que era él quien le había intervenido la moto un año antes, «el agresor le estampó la copa de cristal que llevaba en la mano en la cara de Antonio José, en venganza de su actuación en aquel incidente». Después, tras percatarse de la agresión, se fue corriendo con su familia.

Antonio José sufrió lesiones de gravedad en la cara que presentaron para su curación 50 puntos de sutura internos y externos, analgésicos, antinflamatorio y antibióticos, así como tratamiento psicoterapéutico. Tardó en curar 82 días y como secuela física le quedó una cicatriz de siete puntos.

35.000 euros de indemnización

El acusado, un reincidente con varias condenas desde que cumplió los 16 años por delitos de lesiones, atentado a la autoridad, estafa o contra la seguridad vial, permaneció en situación de prisión preventiva desde un día después de la agresión hasta el 11 de noviembre de 2016, casi cinco meses.

Tras concluir la investigación de los hechos, el Juzgado de Instrucción número cuatro de Salamanca elevó el procedimiento a la Audiencia Provincial para su juicio. Y ahora, en la sentencia, se consideran probados los hechos y se condena al joven por un delito consumado de lesiones y otro de atentado a agente de la autoridad a cinco años de prisión y 35.000 euros de indemnización.

La defensa del condenado trató de buscar la eximente total o parcial alegando que éste actuó bajo los efectos del alcohol y que ese momento era cocainómano, pero el tribunal concluye que tal vez, varios años antes, atravesó por dicha situación, pero en el juicio no se ha probado esa toxicomanía, aunque tras salir de la prisión preventiva ingresó en Proyecto Hombre.

Consultado por este periódico, el abogado del agente, Antonio Suárez-Valdés, se ha congratulado de la sentencia obtenida y asegura que la misma resulta «ejemplar y ejemplarizante» en relación al tratamiento que se debe dar a las agresiones a agentes de la autoridad.

 

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