Sánchez reta a Rivera a que demuestre el desbloqueo y negocie los Presupuestos

Pedro Sánchez, durante la clausura este martes del congreso de la Empresa Familiar./Ep
Pedro Sánchez, durante la clausura este martes del congreso de la Empresa Familiar. / Ep

El líder de Ciudadanos afirma que todo es un «bulo» porque su partido no se ha desmarcado y nunca permitirá que salgan los presupuestos

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Pedro Sánchez se ciñó a su papel institucional y, a sabiendas de que no hay la menor posibilidad, ofreció a PP y Ciudadanos negociar los Presupuestos de 2019. El presidente del Gobierno señaló que «si hay voluntad real de que no haya bloqueo» el entendimiento debe ser posible porque los vetos son fórmulas «del pasado». El guante de Sánchez no tendrá receptor porque tanto Albert Rivera, el principal interpelado, como Pablo Casado declinaron de inmediato la invitación.

El presidente del Gobierno trató de aprovechar el revuelo organizado por el supuesto desbloqueo de los Presupuestos para echar la red en aguas conservadoras y se comprometió a escuchar «todas las propuestas» de la oposición que «sean sensatas». Pero sembró en arenal. Algo que ya se sabía de antemano en la Moncloa y en el PSOE porque el movimiento de Rivera es, a su entender, «una farsa, un 'fake'» que no desbloquea nada. Lo que ha ocurrido, dicen los socialistas, es que Ciudadanos está «en una guerra fratricida» con el PP y necesita diferenciarse. También apuntan que Rivera necesita sacar la cabeza después del debate parlamentario de la semana pasada en el que quedó eclipsado por Sánchez y Casado con su áspero enfrentamiento a propósito de Cataluña y el golpe de Estado.

Sánchez, que clausuró hoy en Valencia el congreso de Empresa Familiar, no entró en esas disquisiciones y se dedicó a «tender puentes y la mano» a «izquierda y derecha» para sacar adelante las cuentas. El panorama para alcanzar ese objetivo es sombrío pero él se mostró optimista: «Mi apuesta es que estos presupuestos saldrán adelante». Por ahora solo tiene el apoyo de Unidos Podemos, el apoyo probable del PNV, y el rechazo de Esquerra y PDeCAT. El presidente del Gobierno se ha dado de plazo hasta la primera quincena de diciembre para presentarlos en el Congreso y que se tramiten y aprueben en la próxima primavera.

Si lo consigue no será gracias a Ciudadanos. Rivera aseguró que si depende de su partido «no van a salir adelante» porque son «malos». Aprovechó además la reunión con su grupo parlamentario para aclarar la situación creada con las informaciones del supuesto desbloqueo. «No ha cambiado nada. Estamos donde estábamos. Y punto final», zanjó Rivera ante sus 31 diputados.

Lo que hizo este lunes el partido naranja fue no prorrogar el plazo de enmiendas a la totalidad a la reforma de la ley de estabilidad que impulsan PSOE y Podemos para levantar el poder de veto del Senado a los objetivos de déficit y deuda. La importancia de arrebatar esa potestad de la Cámara alta en esa ley, introducida por los populares en 2012, es que permitiría al Gobierno presentar los Presupuestos con un objetivo de déficit del 1,8% en vez del 1,3% que estableció el Ejecutivo de Mariano Rajoy. Una diferencia en el gasto de 6.000 millones de euros, que para los conservadores es inasumible por sus consecuencias fiscales, mientras que para el Gobierno es imprescindible para aumentar la inversión social.

PP, nervioso

Aunque no se apruebe la senda de déficit del 1,8% que desearía el Gobierno tampoco se bloquearían las cuentas porque los que elabora el Ministerio de Hacienda contemplan el objetivo vigente de 1,3%.

Rivera explicó que todo lo que se ha dicho sobre el desmarque de su partido ha sido «un bulo de doce horas» lanzado por el PP porque está «nervioso» ante las perspectivas electorales. «A algunos -resaltó- les hubiera gustado que cambiáramos de posición», un mensaje dirigido tanto a PP como al PSOE, «pero lo siento, somos los mismos». Un diagnóstico que compartió en cierta medida el PSOE porque Ciudadanos, explicó la portavoz en el Congreso, Adriana Lastra, habrá levantado el tapón para la presentación de enmiendas a la totalidad, pero ahora, junto al PP, vuelve a tener el control de los tiempos en el Congreso para la presentación de enmiendas parciales a la reforma de la ley de estabilidad, un plazo que se puede alargar cuanto quieran ambos partidos.

En el partido liberal se preguntan qué necesidad tienen de desmarcarse ni de dar virajes en su estrategia, como afirman en el PP, y se remiten a los estudios demoscópicos que constatan su trayectoria ascendente en el último año. La evidente derechización de Ciudadanos no les ha supuesto un castigo en las encuestas, ha sido al revés. La última del CIS les asigna un 21% de intención de voto y el partido es visto como una formación anclada en la derecha, lejos del centro. En la escala de cero (extrema izquierda) a diez (extrema derecha), los encuestados le sitúan en el 7,25. Hace un año, cuando sus expectativas electorales eran más modestas, estaban en el 6,74. Eso sí, las batalla del centro y centroizquierda las tiene perdidas en este momento en favor del PSOE.

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