Torra supeditará su apoyo a Sánchez tras el 28-A a que acepte el referéndum

El presidente de la Generalitat, Quim Torra./EFE
El presidente de la Generalitat, Quim Torra. / EFE

Los socialistas defienden recuperar el diálogo con el secesionismo tras las elecciones a partir del documento de Pedralbes

CRISTIAN REINOBarcelona

El independentismo no cierra la puerta a volver a apoyar a Pedro Sánchez tras las elecciones del 28 de abril. Pero pone una condición, que en esta legislatura fue rechazada, el compromiso por parte del líder socialista para la celebración de un referéndum sobre la independencia de Cataluña.

Dos semanas después de que Esquerra y PDeCAT tumbaran los Presupuestos Generales del Estado, una de las causas por las que Sánchez decidió anticipar los comicios al 28 de abril, el Gobierno central y el catalán se tantean para recuperar la comunicación entre las dos administraciones después de esas eleccines. Días atrás, la consejera de la Presidencia de la Generalitat avisó de que el secesionismo no volverá a pagar por adelantado, como a su juicio hizo con el respaldo a Sánchez en la moción de censura que descabalgó a Rajoy.

Torra fijó hoy las bases de cuáles serán los requisitos para un eventual al apoyo al futuro presidente del Gobierno, en caso de que necesite los votos de ERC y el PDeCAT para su investidura. «Más que quién será el presidente, lo que nos preocupa es que hará el futuro Ejecutivo central y si afronta el reto sobre el derecho de autodeterminación», afirmó en la sesión de control al Govern en la Cámara catalana. Torra lleva días advirtiendo de que en ningún caso renunciará al referéndum y de que está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para conseguir que los catalanes decidan su futuro en una consulta sobre la independencia.

Esquerra y los neoconvergentes aún no han confeccionado sus listas para el 28-A, pero los diputados secesionistas que salgan elegidos (ahora son 17) ya tienen un encargo de Torra. «Iremos al Congreso a defender los 21 puntos de Pedralbes», señaló el presidente de la Generalitat. Se refería al documento que entregó al presidente del Gobierno en su reunión en Barcelona del pasado 21 de diciembre y que volvió a poner sobre la mesa en la última reunión celebrada entre los partidos catalanes el 6 de febrero. El texto incluía tres asuntos centrales, desfranquización, regeneración democrática y derecho de autodeterminación. Para reconocer y hacer efectivo el derecho a la autodeterminación, Torra reclama una «mediación internacional que ha de facilitar una negociación en igualdad».

«Diálogo o diálogo»

La ministra de Política Territorial y Función Pública, Meritxell Batet, afirmó el lunes pasado que tras las elecciones del 28 de abril será necesario seguir abordando una solución al conflicto catalán que debe pasar, según dijo, por el «diálogo o diálogo», pero rechazó de manera rotunda el referéndum porque es una reivindicación «imposible». En caso de que Sánchez sea investido presidente del Gobierno, la intención de los socialistas es retomar el diálogo con la Generalitat, pero a partir del documento que ambas partes pactaron en la reunión celebrada en Pedralbes, no con la agenda de los 21 puntos de Torra.

El texto pactado por el Gobierno y la Generalitat reconoce la «existencia de un conflicto» en Cataluña, apostaba por «vehicular una propuesta que cuente con un amplio apoyo» para «avanzar en una respuesta democrática a las demandas de la ciudadanía, en el marco de la seguridad jurídica».

Sánchez no pone el punto de partida de los futuros contactos con el secesionismo en el punto donde se quebró el diálogo entre la Moncloa y la Generalitat hace 20 días, el referéndum. Tras intensificar las conversaciones, la negociación chocó, según fuentes gubernamentales, en la intransigencia de los independentistas con el derecho de autodeterminación. La vicepresidenta, Carmen Calvo, ha negado siempre que el rechazo de Esquerra y el PDeCAT a los Presupuestos estuviera detrás de la ruptura, aunque en el propio PSOE relativizan la negativa.

En cualquier caso, las relaciones institucionales entre las dos administraciones se mantienen, según confirmó Batet. Tras el portazo, Gobierno y Generalitat han mantenido tres reuniones bilaterales.