Torra comenzará en un mes el proyecto de una Constitución catalana

Quim Torra, durante su comparecencia en rueda de prensa. /Marta Pérez (Efe)
Quim Torra, durante su comparecencia en rueda de prensa. / Marta Pérez (Efe)

El presidente catalán presenta un plan de gobierno para cuatro años y amenaza a Sánchez con tumbarle los presupuesto

CRISTIAN REINOBarcelona

Autonomista por la mañana, republicano por la tarde. Este es el traje con el que pretende gobernar Quim Torra durante los próximos cuatro años. El presidente de la Generalitat catalana presentó este martes su primer plan de gobierno, nueve meses después de las elecciones y cuatro después de su investidura, con el que se propone la cuadratura del círculo, pues afirma que tiene un «mandato republicano que cumplir», pero al mismo tiempo se propone llegar a acuerdos sectoriales con el Gobierno central para gestionar el día a día.

Torra mantiene el discurso de independentista irreductible y empieza a dar algunas pistas sobre cómo tiene pensado hacer efectiva la república. De entrada, este martes anunció que antes del 15 de octubre comenzarán los trabajos del foro constituyente, que será el organismo impulsado desde la Consejería de Presidencia que iniciará el proyecto de construcción de una Constitución catalana. En este foro, en principio, participará la sociedad civil para poner las bases de una futura Carta Magna. No habló de plazos, pero sí avisó que todas las constituciones son refrendadas, dando a entender que al final del proceso podría celebrarse un referéndum. Está por ver el alcance del llamado proceso constituyente y si no acaba convirtiéndose en una cortina de humo que esconda la gestión autonomista que la parroquia independentista no quiere ver. Sin ir más lejos, la CUP instó ayer a Torra que proponga un plan de «ruptura con el Estado» que vaya más allá de «la retórica y el simbolismo». Está por ver también si el Gobierno central acaba impugnando la creación de este foro.

La otra manera que plantea el secesionismo para llegar a la independencia es la de un referéndum pactado con el Ejecutivo central. Tanto Quim Torra, como Carles Puigdemont y Esquerra defienden esta vía. Y por primera vez evitan fijar plazos, a diferencia de la pasada legislatura, lo que ya da a entender que en el secesionismo empieza a instalarse la idea de que las prisas son malas consejeras. Torra se abonó este martes a la propuesta que lanza Puigdemont en un libro de poner en marcha una «mediación discreta», encabezada por el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, para abrir una vía de diálogo entre Cataluña y el Estado, que pueda conducir a una solución refrendada en las urnas.

Amenazas

El independentismo huye de los plazos, pero mantiene la política de amenazas. La verbalizó este martes Torra. Por un lado, advirtió con jugar la carta de la unilateralidad, a pesar de que el 53% de los catalanes son contrarios a la independencia, y por otro amagó con hacer caer al Gobierno de Sánchez, sustentado entre otros por los 17 diputados de ERC y el PDeCAT en el Congreso. «Es evidente que si no hay movimientos sobre los asuntos que tenemos sobre la mesa, es imposible votar los presupuestos», avisó Torra. En concreto, reclama al Gobierno central que inste a la Fiscalía a que archive las causas contra los dirigentes del proceso y que acepte un referéndum de autodeterminación para Cataluña o al menos a corto plazo que abra alguna ventana en este sentido. El presidente del Gobierno y el de la Generalitat se reunirán el mes que viene en Barcelona y para entonces la parte catalana quiere que el Ejecutivo central pase de las palabras a los hechos y haga efectivo algún gesto.

Por contra, Torra rechaza los indultos que ha insinuado la delegada del Gobierno en Cataluña. Y descarta también la propuesta de Sánchez de celebrar un referéndum sobre el autogobierno.

El presidente de la Generalitat de Cataluña plantea de momento una legislatura de largo recorrido. «No me planteo en absoluto convocar elecciones», afirmó. Una de las incógnitas que se cernía sobre su mandato era el cierre de la Cámara catalana. Pero JxCat y ERC anunciaron un acuerdo para desencallar el bloqueo (ignorando el auto del juez Llarena). Torra insistió en que la restitución de Carles Puigdemont sigue siendo un tema central y reiteró su voluntad de aprobar los contenidos de todas las leyes suspendidas en la pasada legislatura si Sánchez no retira los recursos. Y de cara al 1 de octubre, llamó a la movilización de la ciudadanía.

 

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