Torra recurre a los políticos presos para reconciliarse con el soberanismo radical

Quin Torra, ante la prisión tras visitar a Carme Forcadel./EFE
Quin Torra, ante la prisión tras visitar a Carme Forcadel. / EFE

El presidente catalán trata de contrarrestar las críticas por su encuentro con Sánchez con nuevos guiños a los sectores más duros del separatismo

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Tres días después de estrecharse la mano con Pedro Sánchez, Quim Torra recuperó ayersu retórica más independentista. Lo hizo en parte obligado, porque al sector más fanático del soberanismo no le ha gustado este acercamiento al Gobierno central, por muy tímido que haya sido. Se lo dijo el sábado la presidenta de la Asamblea Nacional. «Si el Govern no cumple, la única alternativa será su sustitución», señaló Elisenda Paluzie en una concentración de la organización independentista. «¿Qué más nos tiene que hacer el Estado para que nos demos cuenta de que no nos reconoce ni reconocerá nunca como sujeto político?», añadió antes de conminar a avanzar ya hacia la república sin esperar ninguna concesión desde Madrid.

Torra y Paluzie compartieron este domingo escenario frente el Centro Penitenciario de Mas d'Enric (Tarragona). Ambos acudieron allí para visitar a la expresidenta del Parlamento de Cataluña, Carme Forcadell. Pero ni uno ni otro hicieron mención a la amenaza, poco velada, lanzada la noche anterior desde la ANC.

Nada mejor para reconciliarse con el ala más radical del independentismo que las alusiones a los dirigentes presos. Y es que la situación procesal de Forcadell, Junqueras, los exconsejeros y los 'jordis' es de lo poco que aún une a un soberanismo que desde la aplicación del 155 se ha fracturado entre los que pretenden tomar de nuevo la vía rápida hacia la república (Carles Puigdemont) y los que vieron las orejas al lobo con la intervención de la Generalitat y ahora apuestan por medir los tiempos para alcanzar la independencia (Esquerra).

Torra, que también acudirá a visitar a la exconsejera Dolors Bassa y mañana a los presos que se encuentran en Lledoners, tiró de argumentario para denunciar «la represión» contra los dirigentes separatistas presos por el 'procés'. «Nos enfrentamos a lo intolerable, y el año que viene es el año de la libertad», auguró el dirigente independentista antes de tachar de pantomima el inminente juicio contra los líderes independentistas encarcelados. «Cuando vienes a verla (a Forcadell) sales con más fuerza y energía porque está fuerte, valiente y decidida en este juicio al que no irá a defenderse de nada y sí a acusar al Estado de lo que representa esta farsa judicial. Es una mujer excepcional», dijo sobre la expresidenta de la Cámara autonómica.

En su intervención en el perímetro de la prisión, Torra hizo una llamada a «la paz, el diálogo y la no violencia» y destacó el civismo con el que Cataluña respondió a la celebración del Consejo de Ministros en Barcelona. En sus alabanzas a la actitud pacífica del secesionismo, el presidente de la Generalitat obvió los trece detenidos el pasado jueves por los altercados en Barcelona y el corte de la carretera AP-7 en la provincia de Tarragona.

Con los CDR

La visita de Torra a Forcadell no fue el único acto político del presidente en el día de hoy. Desde la prisión de Mas d'Enric se desplazó a Viladecans para reunirse con Tamara Carrasco, una CDR que se encuentra por orden judicial confinada en este municipio barcelonés. El encuentro fue un nuevo guiño al secesionismo radical, quien además de reprochar el encuentro con el presidente del Gobierno ha censurado las cargas que los Mossos han realizado contra manifestantes violentos en las últimas semanas.

En solo tres días ha quedado demostrado que Torra se enfrenta a la imposible cuadratura del círculo. Por un lado debe profundizar la relación con el Gobierno para tratar de desencallar la actual situación de bloqueo institucional. Por otro, mantener la lealtad de los fanáticos del independentismo para evitar una más que probable caída y la fractura definitiva del frente separatista.