El voto animal

Vecinos de Tordesillas se manifiestan en defensa del Toro de la Vega./CÉSAR MANSO (AFP)
Vecinos de Tordesillas se manifiestan en defensa del Toro de la Vega. / CÉSAR MANSO (AFP)

Vox ha encontrado un nicho electoral en el apoyo de los cazadores y aficionados taurinos, y Podemos busca una operación similar con los animalistas a través del Pacma

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Santiago Abascal reconoce que una de las razones del éxito de Vox en Andalucía fue «el apoyo de la gente del campo». Pero no se refería a los votos del mundo rural o el de las pequeñas poblaciones (apenas el 10% de sus votos tuvo este origen), se refería a los cazadores, los pescadores, a los aficionados a los toros, y «a los que nos gustan los caballos». Vox ha encontrado un nicho electoral entre los defensores de estas costumbres y tradiciones, que consideran que el Gobierno socialista y el estado de las autonomías, con sus trabas burocráticas, constituyen una amenaza para sus formas de vida.

«No lo puedo cuantificar, pero sí sé que los actos con cazadores fueron de los más concurridos de la campaña», apunta Abascal. El pasado 7 de octubre el presidente de la Federación Española de Caza estaba en la primera fila del multitudinario mitin de Vox en el palacio de Vistalegre de Madrid. Era la expresión del respaldo del mundo cinegético a un partido que en la propuesta 68 de su programa anuncia que «protegerá la caza, como actividad necesaria y tradicional del mundo rural» y promoverá la creación de «una licencia única a nivel nacional eliminando el sistema de licencias autonómicas».

Nadie hasta ahora había mimado tanto a este colectivo, que agrupa a 850.000 cazadores con licencia, hasta un millón los que disparan sin ella, genera, según la fundación Artemisán, un negocio de 6.500 millones de euros anuales, que da empleo a 54.000 personas y genera 200.000 indirectos. En comunidades como Andalucía, Extremadura o Castilla-La Mancha la caza es un puntal económico.

«Vox fue claro en su propuesta. No sé si es de izquierda o derecha, pero tiene un compromiso más claro con la caza que ningún otro partido», afirma Felipe Vegue, presidente de la Oficina Nacional de Caza, Conservación y Desarrollo Rural. «El 99% de los cazadores (andaluces) fueron a las urnas», apostilla. El presidente de la Federación Andaluza de Caza, José María Mancheño, no habla de números y votos, pero tiene claro que «los de Vox han sido lo que más claro han hablado a favor de la caza».

Pero no solo los cazadores fueron objeto de las atenciones de los de Abascal, también los taurinos, una afición decreciente pero que se cuenta por millares o millones. En el capítulo cultural de su programa, llevan una propuesta para elaborar una ley de protección a la tauromaquia porque es «parte del patrimonio cultural español». Vox contó con el respaldo de varios toreros, el más notorio el de Morante de la Puebla, que se recorrió cientos de kilómetros con una furgoneta con banderas de España y con carteles de 'Andalucía por España'. Vox mantiene que las corridas de toros están en peligro por las decisiones de algunas comunidades autónomas y ayuntamientos contrarios a la fiesta. Un planteamiento que tuvo amplio eco en Andalucía, pero que «también lo tendrá en otras regiones de España», vaticina Abascal.

El PP responde

El PP, tradicional referente político de cazadores y taurinos aunque sean aficiones muy transversales, ha visto las orejas al lobo y ha presentado proposiciones no de ley en el Congreso para «reconocer e impulsar» la caza y para «defender, preservar y reconocer la tauromaquia». Esta misma semana, dedicó varias preguntas al Gobierno sobre ambos asuntos en la sesión de control. Incluso el líder del partido se sumó al debate para afirmar que «el PSOE viene a prohibir los toros».

La de Pablo Casado era una respuesta a la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, que declaró: «Me gustan los animales vivos y no soy muy partidaria ni de los toros ni la caza. Los prohibiría». Incluso José Luis Ábalos, hijo de matador de toros, taurino confeso y ministro de Fomento, tachó de «casposos» a quienes pretenden diferenciar izquierda y derecha en las suertes del albero.

Pero también el PSOE quiere taponar electoralmente ese flanco. No en vano en tres de las comunidades que gobiernan, Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha, ambas actividades tienen un peso económico notable. El ministro de Cultura, José Guirao, tuvo que emplearse a fondo en el Congreso ante las preguntas del PP y defendió que la opinión «favorable» sobre la tauromaquia es «tan respetable» como la contraria, y acusó al PP y por extensión a Vox de pretender imponer a «todo el mundo» una tradición de parte.

Podemos coquetea con el Pacma

Mientras Vox quiere rentabilizar su defensa de las costumbres que conllevan al fin y al cabo la muerte de animales, por la izquierda Podemos está en una operación similar pero en defensa de la vida animal. La formación de Pablo Iglesias ha detectado en las últimas convocatorias electorales que tiene una fuga de votos hacia el Pacma (Partido contra el Maltrato Animal). En las generales de junio de 2016, los animalistas sumaron casi 285.000 votos, el 1,2% del total, aunque no sacaron ningún escaño a pesar de quedarse solo a mil papeletas del PNV, que logró cinco. La progresión electoral del Pacma es constante, aunque no fulgurante. En las andaluzas de hace tres semanas, sumaron el 1,9% de los votos, más del doble que hace tres años. A escala nacional es el primer partido extraparlamentario

Pero no es un acercamiento sencillo. En Podemos consideran que los animalistas son demasiado radicales en sus planteamientos porque su electorado es heterogéneo y conviven distintas sensibilidades al respecto. No desisten, sin embargo, en su intento de buscar la confluencia. Pablo Iglesias ha propuesto la celebración de un referéndum sobre las corridas de toros. Un gesto positivo, pero insuficiente, a juicio del Pacma.

La presidenta del partido, Silvia Barquero, mira además la suerte gris que ha corrido Equo en su alianza con Podemos. «Es el ejemplo de lo que no debemos hacer». El partido animalista quiere seguir su travesía en solitario con la vista puesta en las elecciones europeas del 26 de mayo, en las que si repite el resultado de las últimas generales puede alcanzar un escaño. El partido de Iglesias busca su hueco en ese mundo amante de la naturaleza y pretende recuperar el círculo animalista que disolvió hace tres años, y como primer paso presentó la semana pasada en Alcalá de Henares su «Grupo Animalista» para «facilitar» el diálogo con todos los actores implicado en la defensa de los animales.

 

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