Burgos jubilará en cinco años a un tercio de sus médicos de familia, sin relevo generacional

Imagen de archivo del consultorio médico de Campillo de Aranda/BurgosConecta
Imagen de archivo del consultorio médico de Campillo de Aranda / BurgosConecta

El Colegio de Médicos reclama un cambio en el sistema de atención, con eliminación de consultorios pequeños y mayor transporte a la demanda

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Llevan años denunciado la situación. Atención Primaria se queda sin médicos. Medicina Familiar no es, precisamente, una de las especialidades más demandadas por los recién licenciados. Es poco atractiva y, en muchos casos, los estudiantes la eligen por «descarte», cuando no quedan otras plazas de mayor interés en el MIR. Así, los puestos de médico de familia son plazas de «difícil cobertura», casi imposible si nos vamos al medio rural, donde la cobertura sanitaria se está haciendo con medios limitados y en situaciones de precariedad laboral.

Las condiciones de trabajo son «penosas», afirma Carmelo Pascual, vocal de Atención Primara en el Colegio de Médicos de Burgos. Hay pocos profesionales de Medicina de Familia, insiste, y además casi nadie quiere irse a ejercer a los pueblos. Valle de Losa, Espinosa de los Moneros, las Merindades, pero también Pinares o La Demanda son algunas de las zonas que presentan mayores carencias en esta materia. Eso sí, hay que tener en cuenta que el problema se extiende a toda la provincia, y que se va agravando año tras año.

«El boom de los 80 se jubila», explica Pascual. Las previsiones del Colegio de Médicos de Burgos es que, en cinco años, la provincia pierda un tercio de sus médicos de familia, por jubilación. En estos momentos se cuenta con alrededor de 330, de los cuales, 170 están en el medio rural. Las jubilaciones se están produciendo a un ritmo de 15 anuales, de media, así que en cinco años se podrían ir más de 70 profesionales. Y las medidas promovidas por la Consejería de Sanidad para hacer frente a esta situación no están teniendo los resultados deseados.

Desde la Junta de Castilla y León se ha abierto la puerta a la prolongación de la vida laboral más allá de los 77 años, siempre que el médico esté en condiciones de seguir trabajando. Sin embargo, «se está consiguiendo lo contrario», pues la falta de relevo generacional mantiene en saturación permanente Atención Primaria, y los médicos prefieren jubilarse a seguir trabajando en situación de precariedad.

La falta de jóvenes lleva aparejada una falta de sustitutos, de modo que libranzas, permisos, vacaciones y bajas se cubren entre compañeros, incrementado su carga de trabajo. Esto ocurre en los entornos urbanos, pero la situación es mucho más dramática en el medio rural, donde un médico debe atender a entre 10 y 12 pueblos, recuerda Carmelo Pascual, un número que se incrementa si tiene que sustituir a un compañero.

Un nuevo modelo

Por ese motivo, el Colegio de Médicos de Burgos reclama un cambio en el sistema de Atención Primaria, tomar decisiones complicadas, políticamente difíciles, pero que mejorarán la atención sanitaria. La apuesta del órgano colegial pasa por eliminar los consultorios pequeños y centralizar la atención en grandes consultorios y centros médicos. Son los pacientes los que deben acercarse a la consulta, y no al contrario, pues los médicos se pasan la mayor parte de su jornada en carretera.

Carmelo Pascual reconoce que la medida no es precisamente popular. Los ciudadanos se sienten más seguros si cuentan con un consultorio y un médico asociado. Sin embargo, el modelo no es operativo. En los pequeños consultorios no se dispone ni de los recursos técnicos ni humanos necesarios para prestar un servicio de calidad. Por no haber no hay ni conexión a internet, así que los médicos no pueden consultar el historial de sus pacientes ni expedir recetas electrónicas, por ejemplo.

El vocal del Colegio de Médicos insiste en que la única solución, a corto plazo, pasa por la reorganización, acompañada de medidas como el transporte a la demanda. La gestión del problema por parte de Sanidad ha sido nefasta y, ahora, con una buena parte de la plantilla a punto de jubilarse no hay mucho margen de maniobra. La formación de un médico de familia lleva diez años, recuerda. Eso sí, para paliar la situación la Junta debe apostar por oposiciones más atractivas, que conviertan una plaza de médico de familia en el medio rural en una fase de promoción profesional de interés, y no en una condena.

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