La campaña contra los incendios forestales arrancará con buenas perspectivas gracias a la humedad

Varios agentes apagando un incendio./MANUEL BRÁGIMO - EL NORTE
Varios agentes apagando un incendio. / MANUEL BRÁGIMO - EL NORTE

La parte final del verano podría ser más complicada si las temperaturas suben radicalmente y el sol reseca el campo

César Ceinos
CÉSAR CEINOSBurgos

La lluvia que ha caído durante la primavera ha llenado los embalses y ha refrescado tanto el campo como los bosques de la provincia. Además, ahora tienen más humedad y, por ello, es más fácil controlar los posibles incendios que se produzcan porque el fuego corre a menor velocidad, según ha explicado el decano del Colegio de Ingenieros de Montes en Castilla y León, Alfredo Rodríguez.

Pero en este asunto, las previsiones no van más allá de un mes, de ahí que Rodríguez haya sido muy cauto. «Las perspectivas en la primera parte de la campana no son malas», ha afirmado mientras subrayaba que si cambia el tiempo y el sol reseca el suelo, como ocurrió en 2017, la parte final del verano será más complicada.

La campaña comenzará el 1 de julio y lo hará con las cuadrillas burgalesas de la Junta de Castilla y León al completo, o al menos con la mayoría de los puestos cubiertos, lo cual también repercutirá positivamente en la vigilancia y prevención de los incendios. La observación finalizará, si todo marcha como está previsto, el 30 de septiembre.

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El decano regional de los Ingenieros ha destacado el papel del personal y de su labor en la lucha contra los incendios. «Cuando no hay fuego, limpian los caminos y los bosques. Además son personas que viven en la zona rural y el trabajo repercute en ellas», ha asegurado.

El año pasado, pese a los atenuantes meteorológicos, fue muy satisfactorio en la provincia. «Lo hubiéramos firmado a priori con los ojos cerrados». Rodríguez ha recordado que hubo una fuerte sequía y mucho calor, pero, por el contrario, no se registraron grandes incendios. Sí que se produjeron algunos de tamaño pequeño, así como conatos, que «con suerte y buen trabajo» se extinguieron, evitando así males mayores.

Los datos también reflejan la ausencia de incidentes graves en dos de los espacios con más riesgo potencial de incendios, la zona de Pinares y la comarca de Merindades. En el primer territorio están limpios los montes, por lo que los fuegos que han surgido se han cortado pronto. Asimismo, el decano de los ingenieros ha comentado que existe una importante colaboración ciudadana en este territorio. En el norte, se ha producido una importante reducción en las últimas temporadas, siendo los más peligrosos los que llegaron desde la comunidad cántabra.

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