Carbonell vaticina un «gran futuro» para Atapuerca porque «el descubrimiento no ha hecho más que empezar»

Carbonell y Tristán durante la presentación en el MEH/Ricardo Ordóñez/ICAL
Carbonell y Tristán durante la presentación en el MEH / Ricardo Ordóñez/ICAL

El codirector de los yacimientos burgaleses presentó ayer con Rosa María Tristán 'Atapuerca. 40 años de historia'

LIDIA SIERRA/ICALBurgos

El codirector de los yacimientos de la Sierra de Atapuerca y cara visible del proyecto internacional Eudald Carbonell vaticina un «gran futuro» para Atapuerca porque «el descubrimiento no ha hecho más que empezar» y serán muchos los científicos que, a su juicio, sigan desentrañando el complicado mapa de la evolución humana que comenzara a estudiar él mismo hace ahora 40 años, junto al padre de los yacimientos, el profesor Emiliano Aguirre.

Así lo aseguró ayer Carbonell, con motivo de la presentación de ‘Atapuerca. 40 años de historia’, donde, junto a la periodista Rosa María Tristán, hace un recorrido exhaustivo y ameno por la historia y los hallazgos más importantes de la Sierra de Atapuerca. «Es un repaso muy emocionante», reconocía en declaraciones a Ical el científico, quien recuerda «perfectamente» el día que pisó por primera vez la sierra y se encontró «cara a cara» con la Trinchera del Ferrocarril.

«Ese día pensé que nadie me iba a echar de allí y que si lo hacían seria con los pies por delante», ha bromeado al recordar «la emoción» que sintió cuando Aguirre les mostró «aquel tesoro» que poco a poco ha ido dando sus frutos.

El hito Antecessor

Décadas después, el catalán entiende que «es casi imposible resumir todo lo vivido» en un libro así como escoger «dos momentos importantes» de una acumulación de sensaciones y experiencias que «no cabrían ni en una enciclopedia». En su caso, ha afirmado que «se queda con el descubrimiento de Homo Antecesor».

Precisamente, el estudio de esta especie ha marcado un antes y un después en Atapuerca, tal y como explica Carbonell en el volumen, donde también analiza la «libertad» que siempre ha sentido al trabajar en espacios tan singulares como Trinchera. «Cuesta mucho quedarse con uno o dos momentos pero el haber dado nombre a una nueva especie es un hito», ha insistido.

Por su parte, Rosa María Tristán firma y escribe la obra junto a Carbonell para «dotar de un lenguaje sencillo y atractivo» a la parte más científica. «Lo escribo con una amiga y con una persona maravillosa», explica Carbonell que espera que la obra llegue a quienes conocen o quieren conocer la Atapuerca actual, la del pasado, y la del futuro, aseguró ayer.

El libro, que incluye prólogos de Juan Luis Arsuaga y de José María Bermúdez de Castro, codirectores de los yacimientos, es un resumen de los 40 años de excavaciones en Atapuerca y, a modo de compendio, una breve enciclopedia de Atapuerca amena que aborda su historia y sus descubrimientos de la mano de una de las personas que, tal vez, mejor la conozca y sepa explicar, además, «su extraordinaria importancia y el enorme valor de los tesoros que durante tanto tiempo ha guardado».

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