Celadilla Sotobrín llora a su mecenas, asesinado en Venezuela

Sergio Santamaría emigró a los 16 años, pero siempre llevó consigo a su pueblo, con cuyo nombre bautizó a su hacienda, y a la virgen de Sotobrín, cuya restauración ayudó a financiar

Sergio Santamaría (sentado en el centro) junto a su mujer, hermanos, hijo, nuera y nieto /BURGOSCONECTA
Sergio Santamaría (sentado en el centro) junto a su mujer, hermanos, hijo, nuera y nieto / BURGOSCONECTA
Ismael del Álamo
ISMAEL DEL ÁLAMOBurgos

Podría ser considerado un vecino ilustre. No tanto por lo llegó a ser, sino por el amor que tenía a su pueblo, a pesar de estar a miles de kilómetros de distancia. Sergio Santamaría, asesinado el pasado viernes en Venezuela, era un hombre muy vinculado a su tierra, Celadilla Sotobrín, y a su virgen, Nuestra Señora de Sotobrín. Tal era así que a su hacienda la llamó Villa Sotobrín y que ayudó a financiar las reparaciones de los tejados de la iglesia y la ermita, así como la restauración de la talla de la virgen.

Creyente -dos de sus seis hermanos son religiosos- tenía mucha ilusión por portar la imagen de Nuestra Señora de Sotobrín. De hecho, en su última visita a Burgos, este pasado verano, participó en la romería que celebra el pueblo en honor a San Antonio y en la que sacan la imagen de la virgen. Él fue uno de los cuatro costaleros que sacó la talla de la ermita, comenta su sobrino, Roberto Santamaría.

En esa ermita tan querida por Santamaría, sus paisanos celebraron el lunes una misa en su memoria. El acto tuvo lugar a las 13:00 horas, calcando el momento en el que se celebró su entierro en Venezuela. Casi todo el pueblo se acercó a homenajear a su vecino, que era un ejemplo y un mecenas para la localidad.

Sus vecinos y familiares celebraron una misa en su memoria
Sus vecinos y familiares celebraron una misa en su memoria / BURGOSCONECTA

En Venezuela fue incinerado y su familia burgalesa espera que sus cenizas descansen en casa, donde siempre estuvo su pensamiento, explica Roberto. Además, el sobrino del asesinado confía en que la muerte de su tío sea el desencadenante para que su tía y primos, que aún viven en Venezuela, busquen la manera de salir del país, viniendo a España o marchando a Miami, donde vive el tercero de los hijos de Sergio.

Antes, el empresario burgalés nunca se atrevió a dar el paso de dejar Venezuela, donde construyó su vida y una empresa con una treintena de empleados que actualmente dirigen dos de sus hijos. A pesar de que no hubiera podido sacar lo que merecía por la librería, no le hubiera faltado de nada en España, comenta Roberto, al tiempo que recuerda como le insistían para que abandonara Venezuela porque «aquello no es vida».

Secuestro de su primogénito

De hecho, su día a día se complicó en 2010, cuando su hijo mayor fue secuestrado durante más de un mes. Desde entonces, la seguridad había aumentado y cambiaba habitualmente de coche y ruta de transporte para evitar que pudieran señalarle como un objetivo.

A pesar de todo, Sergio fue asaltado el pasado viernes y murió el domingo, como consecuencia de los dos balazos que recibió en el estómago y en una pierna. Sus familiares achacan a la falta de medicinas que sufre el país, la causa del empeoramiento y posterior muerte, ya que tras la operación su estado de salud era estable.

El alcalde de Celadilla Sotobrín, José Luis Riocerezo, lamenta la pérdida de un vecino muy comprometido con la localidad, devoto y querido por todos.

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