La cifra de centenarios en la provincia aumenta en 87 en los últimos diez años

Manuel Blanco cumplió 100 años el pasado 18 de septiembre en su pueblo, Riocavado de la Sierra. /APM
Manuel Blanco cumplió 100 años el pasado 18 de septiembre en su pueblo, Riocavado de la Sierra. / APM

De los 216 centenarios que hay en la provincia, 174 son mujeres y 42 son hombres | En el año 2007 se contabilizaron 129 personas de cien o más años

AYTHAMI PÉREZBURGOS

15.756 personas de cien o más años son las que residen en España según el Instituto Nacional de Estadística (INE) a fecha de 1 de enero de 2018, pero esta cifra es provisional. Según el INE, el 1 de enero del año anterior eran 15.831 las personas centenarias de España.

En Castilla y León serían 1.571 los centenarios en el año 2017 y en Burgos, contando la provincia y la capital, serían 216 personas de una población de 357.627 personas. Estas 216 personas supondrían un 0,06% de la población burgalesa. En diez años, la cifra de centenarios burgaleses ha aumentado en 87 personas. En el año 2007 el número de centenarios era menor, 129, y esta cifra ha ido en aumento cada año.

Lo que los números vienen a demostrar es que el fenómeno de la longevidad va en aumento. Solo hay que detenerse en los datos de los últimos diez años. En el año 2008 vivían en toda la provincia de Burgos 132 personas de cien o más años; en el 2009 eran 137; en el 2010, 160 personas; en el 2011 la cifra era de 168; en el 2012 alcanzó las 190 personas; en el 2013 eran 195 los centenarios, al igual que en el 2014, en el año 2015 fueron 207 las personas de cien o más años; en el 2016 alcanzó los 218 y en el 2017 disminuyó en dos personas hasta las 2016.

Los centenarios aumentan en toda la provincia pero entre estos datos destaca la diferencia entre hombres y mujeres que alcanzan los 100 años. Son muchas más las mujeres que llegan y superan los cien años que los hombres. De los 216 centenarios que el INE apuntaba que residían en la provincia y en la capital en el año 2017, 174 eran mujeres y solo 42 eran hombres. Este fenómeno se ha mantenido en los últimos 10 años. Desde el año 2007, las mujeres centenarias siempre han superado las 100 personas, en cambio, los hombres centenarios no han superado el medio centenar en los últimos diez años. A nivel nacional, también hay más féminas mayores de 90 años que varones.

Las condiciones de vida han cambiado mucho desde que estos centenarios vieron la luz por primera vez. Mejoras en la alimentación, mayor cuidado de la salud, práctica de deporte, mejoras en las condiciones laborales e, incluso, dar más importancia a las relaciones sociales, son varios los factores a los que apuntan los expertos para llegar e, incluso, superar la barrera de los 100 años.

Actualmente, la esperanza de vida en España al nacimiento está por encima de los 83 años, 80,3 en el caso de los hombres y 85,8 para las mujeres. En el año 2016 fallecieron en España 410.611 personas, lo que supuso un 2,3% respecto al año anterior. Las defunciones caen pero también lo hacen los nacimientos. Según las Proyecciones de Población 2016-2066, publicadas por el INE, de mantenerse la evolución demográfica actual, la pérdida de población se extenderá a la mayoría de comunidades autónomas en 15 años. Castilla y León será una de las que sufra mayores descensos, se estima que se reduzca la población en un 10,7%.

«Nunca imaginé cumplir 100 años»

Las cifras tienen rostro. En Burgos, uno de esos centenarios se llama Manuel Blanco Hoyuelos y cumplió 100 años el pasado 18 de septiembre. Con motivo de este hecho, todo su pueblo, Riocavado de la Sierra, se volcó con su familia en la organización de un homenaje muy emotivo. «Me embargó la alegría, me envió una carta incluso el presidente de la Diputación. Siento mucho amor por Riocavado y siempre he estado disponible para todo lo que me pidiesen», recuerda emocionado Manuel.

Por sus ojos han pasado más de 100 años, han visto la guerra, la necesidad y el trabajo duro pero mantienen una energía que hace difícil creerse su edad, lo que hace aún más meritoria su trayectoria. «Todavía cojo la azadilla y me animo a cavar un rato pero ya no como antes», lamenta con sus 100 años.

En su familia no hay ningún centenario pero su hermana pequeña ya ha cumplido los 97 años. «Nunca imaginé llegar a cumplir 100 años», reconoce Manuel y cree que su secreto es «no tener ningún vicio, ni he bebido ni fumado y siempre he estado activo, trabajando mucho. Conozco a otro amigo de Riocavado que ha cumplido los 100 y tampoco ha bebido nunca».

Manuel se crió en Riocavado de la Sierra, donde ha vivido casi toda su vida, excepto esos años que le robó la Guerra Civil y tuvo que ir al frente. Ahora vive con sus hijos en Burgos, donde ya tiene un grupo de amigos. No es de extrañar, la alegría no se le borra de los labios ni de la mirada. En Riocavado fue pastor y trabajó haciendo las carreteras de la zona.

De pequeño no pudo acudir a la escuela. Su padre murió pronto y su madre tenía que trabajar mucho, al igual que sus dos hermanos mayores. A él le tocaba cuidar de su hermana pequeña. «Mi madre no estuvo con nosotros tanto como hubiese querido pero nunca nos faltó el cariño», recuerda. No fue a la escuela pero se las apañó para aprender y lograr una caligrafía envidiable. Iba a clase por las noches con el maestro del pueblo, al que pagaba con algún chorizo o morcilla.

La guerra fue uno de los episodios más horribles de su vida. Manuel no ha olvidado, ni podrá hacerlo, la noche que le tocó estar de imaginaria, por el miedo del momento y por las veces que ha contado el suceso, digno de escuchar. Le tocó combatir en el frente de Teruel. Allí una noche se le helaron los pies en la nieve, a punto estuvieron de tener que amputárselos. Toda una noche se pasó con una bombra en la mano paseando entre las dos líneas del frente. «Sabes que el enemigo está muy cerca y que si tienes que tirar la bomba y comienzan a disparar, vas a ser el primero en caer», relata como si reviviese el momento.

Ha visto cambiar la vida y la sociedad hasta límites insospechables. Tiene dos hijos y tres nietos y es el amor de su familia lo que más alegría le da ahora mismo. «Mis nietos siempre se preocupan mucho por mí y me hacen sentir muy querido», recuerda emocionado mientras cuenta anécdotas de sus tres nietos.

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