El cortometraje funerario de Quintanalara gana el oro en el IV Festival de Cine Arqueológico de Castilla y León

Fotograma del documental. / BC

El documental 'De sal y tierra: un ritual funerario', grabado, editado y producido en la comarca burgalesa de Lara por vecinos de la zona se lleva el primer premio de su categoría

Aythami Pérez Miguel
AYTHAMI PÉREZ MIGUELBurgos

El cortometraje y documental 'De sal y tierra: un ritual funerario', grabado, editado y producido en Quintanalara y la comarca de Lara, se ha llevado el Viriato de Oro que lo acredita como vencedor en su categoría del IV Festival Internacional de Cine Arqueológico de Castilla y León, celebrado a lo largo de todo el fin de semana en el Teatro Principal de Zamora.

En cuanto a los largometrajes, el vencedor ha sido el documental navarro 'Los búnkeres de Franco. La fortificación del Pirineo en Auritz-Burguete'.

El corto, de 17 minutos burgalés, de trazos fúnebres y didácticos tuvo que competir, en un primer momento, con 14 propuestas presentadas al certamen y llegadas desde España pero también desde Portugal, Argentina, Grecia o Croacia.

A la final llegaron cuatro trabajos, entre los que se encontraba este documental burgalés, que ahora se ha llevado el oro. El principio de todo esto se encuentra en una excavación arqueológica. Carmen Alonso es arqueóloga y hace dos años comenzó una investigación en el osario de la iglesia de San Pantaleón de Quintanalara a petición de la Junta Vecinal. Como resultado se recuperaron un conjunto de recipientes de cerámica, principalmente platos y cuencos, relacionados con la práctica de un ritual funerario que ya ha desaparecido y que se sitúa a medio camino entre lo religioso y lo pagano.

Fue a Rubén Heras, alcalde pedáneo de Quintanalara, a quien se le ocurrió que de todo ello se podía sacar un trabajo audiovisual, narrativo, informativo y que recrea también este ritual funerario en el que la sal juega un papel protagonista.

Los directores son Carmen Alonso y Juan Carlos García. Alonso se mostraba muy satisfecha y contenta porque, además de recibir el premio, «nos han felicitado por el trabajo desde el jurado». El premio en metálico no es elevado, 500 euros, pero la satisfacción de que una producción local, altruista y que se basa en la ilusión de una comarca unida por el valor de su patrimonio es mucha mayor recompensa.

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