La cosecha de este año pasa de preverse récord a quedarse en «normal»

La cosecha de 2018 toca a su fin/Fran Jiménez
La cosecha de 2018 toca a su fin / Fran Jiménez

Los sindicatos agrarios están molestos con las optimistas previsiones de la Junta y aseguran que este año será mejor al pasado, pero ni siquiera se acercará a lo recogido en 2016

Ismael del Álamo
ISMAEL DEL ÁLAMOBurgos

Las previsiones de la Junta de Castilla y León sobre la recolección de cereal han estado muy alejadas de la realidad. Al menos así lo aseguran los sindicatos agrarios UCCL y UPA, que califican esta cosecha de «normal». Si bien, en algunas comarcas será tirando a buena, en otras muchas no alcanzará para muchas alegrías. Aún con cerca del 75% de las hectáreas cosechadas, el resultado que se vaticina es de unos 1,3 millones de toneladas recogidas, cifra que mejoraría cerca de un 20% la cosecha de 2017, pero sin olvidar que se trató de la peor de las últimas dos décadas, recuerda el secretario provincial de UCCL, Félix Arribas.

Sin embargo, la Junta apuntó en sus previsiones a una producción de más de 4.000 kilos por hectárea de media y eso, cuando han entrado las cosechadoras se ha visto desmentido, señala Gabriel Delgado, secretario provincial de UPA. Si bien, advierte Delgado, se trata de un balance aproximado, cuando aún quedar cerca del 25% de la cosecha por recoger.

En esta ocasión, la cifra de trigo y cebada alcanzada será muy dispar dependiendo de la comarca a la que miremos, puesto que ha sido un año atípico en lo meteorológico y ha generado problemas para el crecimiento del cereal. En algunas zonas el agua ha caído en un momento oportuno, pero en muchas otras tardó en llover y cuando lo hizo, cayó con tanta insistencia que anegó los campos y aparecieron las plagas y los hongos. Según relata Delgado, comarcas como Bureba, Merindades o Arlanza, han sido las más beneficiadas y han tenido un mayor rendimiento que el resto.

Más costes de producción

Y es que los problemas, tanto en el momento de la siembra, como durante el cultivo, han sido varios y estos han implicado un incremento de costes. Por ejemplo, en algunos puntos, la tierra estaba tan seca que requirió de atenciones especiales para poder sembrar. También ha habido zonas en las que ha sido necesaria la resiembra y finalmente llegaron las tormentas cargadas con pedrisco que mermaron cosechas, especialmente en el norte de la provincia.

Todo ello, acompañado un importante incremento de los costes de producción, como el gasóleo o los fertilizantes, ha hecho que, a pesar de una mayor recogida, los márgenes de beneficio se hayan reducido. Según explica Arribas, el gasóleo agrícola ha llegado a subir hasta un 30% con respecto al año pasado y el precio del cereal, aunque aún no está fijado por los mercados, no ofrece expectativas halagüeñas, por lo que se traduce en que esta cosecha, con la que se esperaba cubrir las pérdidas de la pasada, no cumplirá con las expectativas.

No por ello los agricultores están insatisfechos, «estamos contentos», asegura Arribas, al tiempo que Delgado reclama que todas las explicaciones sean tenidas en cuenta y no vistas como motivos para el pesimismo.

Así las cosas, antes de poder ofrecer datos concretos sobre la cosecha de 2018, será necesario esperar a que esos puntos concretos, y no demasiado significativos de la provincia, terminen de recoger lo sembrado. Esto ocurrirá a finales de este mes, bastante más tarde de lo habitual por culpa de todos esos sobresaltos meteorológicos que han traído de cabeza a los agricultores.

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