CSIF reclama mejoras y dotación en las 29 torretas forestales de vigilancia de Burgos

Imagen de una de las 29 torretas que hay en la provincia de Burgos. /BC
Imagen de una de las 29 torretas que hay en la provincia de Burgos. / BC

El CSIF solicita mejores mas de localización, portofonos para las comunicaciónes, prismáticos de mejores calidades, baños químicos, taquillas y un mantenimiento adecuado de las instalaciones de las torretas

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La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) de Burgos reclama a la Consejería de Fomento y Medio Ambiente que resuelva las deficiencias y mejore las condiciones de trabajo de las 29 torretas forestales de vigilancia que hay en la provincia. Además , neceistan que las dote del material adecuado y en perfectas condiciones, para poder cumplir la tarea de detectar e identificar rápidamente los conatos de fuegos forestales, y facilitar la inmediata actuación de los equipos anti-incendios, que resulta crucial para controlar y extinguir los posibles incendios.

Las torretas suelen ser construcciones antiguas de cemento o de acero elevadas por encima de la masa foliar de los árboles, con un espacio acristalado con una visión de 360 grados, y con una superficie de menos de ocho metros cuadrados. En las diez horas de jornada laboral, es fácil que se acumulen hasta cuarenta grados de temperatura en las torretas, sin contar tan siquiera con un simple ventilador para paliar dichos calores y, por supuesto, tampoco cuentan con ningún sistema de calefacción para los meses de otoño, donde las temperaturas bajan mucho, explica CSIF.

Si la labor fundamental de los escuchas de incendios, como así se llaman a los vigilantes, es la precisa localización del incendio, labor básica para el correcto ataque del fuego por parte de las cuadrillas de tierra y aire, CSIF lamenta que estos escuchas no cuentan, en muchos casos, con mapas actualizados, estando estos caducos e ilegibles. A ello hay que sumar la existencia de equipos prismáticos de mala calidad, y de la denominada 'alidada' (instrumento para poder dar las coordenadas del incendio) en mal estado. Estos equipos son imprescindibles para la detección del fuego, y por lo tanto su funcionamiento y estado debe ser perfecto, remarca CSIF.

A pesar de las largas jornadas diarias de trabajo de este colectivo de trabajadores en sus torretas de vigilancia, en la mayoría de los casos no cuentan con corriente eléctrica, tan sólo la potencia eléctrica mínima aportada por una batería obtenida de una placa solar, para dar corriente eléctrica a una emisora de radio en la que deben dar partes e incidencias cada poco tiempo. Asimismo, se puede añadir la carencia de WC químicos o baños integrados en la estructura de la torreta.

Por otra parte, CSIF considera necesaria, para los escuchas de incendios, una formación en primeros auxilios, así como cursos de reciclaje cada cierto tiempo con contendidos de lucha contra el fuego, ya que -en muchos casos- la única formación que tienen es el curso de inicio recibido al acceder al puesto de trabajo, hace muchos años. Mientras en los meses veraniegos la mayoría de los ciudadanos disfrutan de unas merecidas vacaciones, la Junta de Castilla y León pone en marcha el Plan de Prevención y Extinción de Incendios, principalmente durante junio, julio, agosto y septiembre, meses en los que se aumenta el riesgo de incendios en la Comunidad. Para ello, un total de 388 personas forman parte de la campaña de vigilancia en torretas por toda Castilla y León.

En el caso particular de Burgos, 29 torretas de vigilancia distribuidas en puntos estratégicos constituyen el centro de trabajo de más de 60 escuchas de incendios, dos trabajadores por cada torreta de vigilancia, que realizan turnos y jornadas de 10 horas diarias, salvo en algunos casos, que son 4 escuchas los que realizan los turnos de 24 horas, siendo la mayoría de estos contratos de tres meses y diez días, y -aproximadamente- un 70 % en régimen de interinidad. Junto a los vigilantes trabajan un peón manguerista y un conductor maquinista, que completan el contingente de fijos discontinuos que trabajan diariamente, formando un total de 14 cuadrillas de tierra, denominados 'romeos', que junto con los 12 vehículos autobombas denominados 'Charlie', se encargan de las labores de extinción del incendio de forma directa.

Lamentablemente, «a pesar del trabajo que este personal de vigilancia desempeña, las condiciones laborales de los escuchas, en su día a día, distan mucho, en la mayoría de los casos, de hacerlo en unas mínimas condiciones de higiene y seguridad», afirma CSIF, que considera que «las características de sus contratos y de los centros de trabajo, alejados y en zonas de difícil acceso, hacen que realmente no disfruten de los mismos derechos y condiciones que el resto de personal laboral de la administración de Castilla y León». «La actuación de vigilancia y prevención de los escuchas de incendios quizás pase desapercibida para la mayoría de los burgaleses, pero su labor es esencial a la hora de proteger nuestra masa forestal. Por tanto, no se pueden permitir las condiciones de trabajo en las que este colectivo tiene que desempeñar sus funciones, agravado todo esto por los escasos medios que la Junta de Castilla y León pone a su disposición», insiste CSIF.