344 empleos y 1,2 millones de impacto, balance de las actividades juveniles de la Junta

El campamento de Atapuerca/IAC
El campamento de Atapuerca / IAC

La consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Alicia García, ha visitado el campamento de Atapuerca y ha mostrado su intención seguir potenciando tipo de campos para menores y los llamados campos inclusivos

EFEAtapuerca

Las actividades juveniles de verano que organiza la Junta de Castilla y León, fundamentalmente los campamentos juveniles de 9 a 17 años y los campos de voluntariado hasta los 30 años, generan 344 empleos y un impacto económico estimado en 1,2 millones de euros.

El total de participantes en estas actividades ha sido este verano de 4.392 jóvenes, lo que supone 350 más que en 2017, según ha informado hoy la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Alicia García, en el balance de estas actividades en uno de esos campos, en Atapuerca, donde participan 22 jóvenes.

La consejera ha destacado que los participantes en los trece campos de voluntariado han sido 460, un 52% más que el verano pasado, entre los que primera vez se han incluido cinco campos para menores de 16 y 17 años, mientras hasta ahora solo se admitían personas de 18 a 30 años.

Alicia García ha adelantado su intención de seguir potenciando tanto este tipo de campos para menores como los llamados campos inclusivos, tras la experiencia realizada este verano en la Residencia Emperador Teodosio de Segovia, donde se han incorporado cinco jóvenes con discapacidad acompañados por asistente personal en lo que ha calificado de «experiencia francamente positiva».

En total, han participado en este tipo de actividades juveniles los 460 voluntarios de campos de trabajo, 3.000 jóvenes en la red activa de campamentos juveniles y 193 en los cuatro cursos de formación para la promoción artística y cultural.

Para la consejera, este tipo de actividades, especialmente los campos de voluntariado, permiten que jóvenes de Castilla y León y de otras comunidades conozcan el medio rural de esta comunidad, su cultura, tradiciones y patrimonio, en muchos casos contribuyendo a su mantenimiento o recuperación.

Ha puesto como ejemplo el campo de trabajo de Atapuerca, uno de los dos activos aún en Castilla y León a estas alturas del verano, donde trabajan 22 jóvenes en labores relacionadas con los preparativos y el propio desarrollo el 26 de agosto de la Batalla de Atapuerca.

Uno de los coordinadores del campo, Diego Alonso, ha considerado que se trata de una experiencia «muy positiva» por lo que supone de contribución al pueblo y de enriquecimiento social y cultural para los jóvenes, al permitir intercambiar experiencias entre personas de Castilla y León y otras procedentes de Islas Canarias, Valencia, Alicante y Melilla.

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