Los expertos pronostican una primavera «explosiva», con altas concentraciones de polen

Abeja recoge el polen de un albaricoque en flor/Juan Carlos Hidalgo/EFE
Abeja recoge el polen de un albaricoque en flor / Juan Carlos Hidalgo/EFE

El invierno húmedo favorece la polinización, siempre y cuando la primavera alterne lluvias y altas temperaturas / Los alérgicos lo pasarán peor que en 2017

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Hay mucha primavera por delante. De hecho, acabamos de darle la bienvenida a una estación que se caracteriza por la inestabilidad. Tan pronto llueve como sale el sol; o se registran heladas débiles y, durante la jornada, altas temperaturas. Así que es muy pronto para valorar cómo será la primavera de 2018 para los alérgicos, si bien es cierto que todo apunta a que será «explosiva», con altas concentraciones de polen, sobre todo de gramíneas, aunque sin llegar a los niveles alarmantes de la zonas centro y sur de la Península Ibérica.

La clave está en el invierno. La doctora Sonsoles Juste, jefa del Servicio de Alergología del Hospital Universitario de Burgos, insiste en que «lo que marca el nivel de polen es la lluvia del invierno», y el pasado ha sido húmedo. 2017 fue un año seco, recuerda, y los pacientes con alergias lo notaron mucho. Se registraron niveles de polen poco elevados y los días de afección fueron mucho más reducidos. Sin embargo, este año no van a tener tanta suerte, a priori.

En estos momentos, «los niveles de polinosis son muy bajos», pues ha llovido pero también ha hecho frío, precisa Alegría Arias, técnico de Sanidad Ambiental del Servicio Territorial de Burgos. De hecho, los alérgicos de invierno han presenado síntomas muy leves. No obstante, si se mantienen los episodios de lluvias, y se combinan con jornadas soleadas y altas temperaturas, se espera una primavera «explosiva», con alta acumulación de polen, principalmente de gramíneas, puntualiza la doctora Juste.

Los niveles serán, casi seguro, superiores a los de 2017, y «suficientes» para generar alerga. Sin embargo, todo dependerá de cómo evolucione la meteorología hasta mayo y junio, los meses centrales de la polinización. Y es que la lluvia en exceso ayuda a limpiar el ambiente, por ejemplo, mientras que el viento solo sirve para desplazar el polen, y empeora las reacciones alérgicas.

De todos modos, por muy favorable que sea la primavera para la polinización, va a drt difícil que se llegue a niveles de acumulación de polen como los registrados en 2014, el peor de los más recientes para las gramíneas. Eso sí, en las zonas costeras y en la zona centro y sur de la Península Ibérica las concentraciones de polen serán mucho más elevadas, algo a tener en cuenta para todos aquellos que vayan a viajar por motivos de trabajo, estudios o placer.

Información semanal

En Burgos, los alérgicos tienen información puntual sobre los niveles de polen, y la tipología de los mismos, a través del servicio de Sanidad Ambiental de la Junta de Castilla y León. Se cuenta con dos estaciones de medición, ubicadas en Burgos y Miranda, que analizan semanalmente los niveles de polinización. Los jueves se ofrecen los datos de la última semana y también una previsión para los próximos siete días.

Gramíneas, plátanos, olivo, cupresáceas y urticáceas son las responsables de la mayor parte de las alergias que sufren los burgaleses. La doctora Sonsoles Juste afirma que la patología alérgica va en aumento. «Cada año debuta gente nueva», y no solo por alergia al polen; las alergias a medicamentos y alimentos están creciendo rápidamente. Factores genéticos, contaminación ambiental, costubren higiénicas, hábitos de alimentación están alterando nuestros mecanismos de defensa, de modo que reaccionan ante sustancias que no deberían ser rechazadas, explica la jefa de Alergología.

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