La falta de humedad y el calor pueden complicar el último mes de la campaña contra incendios forestales

Imagenl del incendio de Villatoro del martes/BC
Imagenl del incendio de Villatoro del martes / BC

Septiembre llega como mucha vegetación pero poca humedad, así que cualquier chispa puede prender

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

El incendio de Villatoro, que el pasado martes calcinó 28,12 hectáreas de pinar, terreno agrícola y rastrojos, ha sido el más grave de la temporada. Sin embargo, todavía no estamos a salvo y septiembre puede convertirse en un mes complicado en la lucha contra los incendios forestales si las condiciones meteorológicas no nos acompañan. Y es que el monte presenta mucha vegetación pero poca humedad, así que cualquier chispa puede prender y darnos un buen susto.

Alfredo Rodríguez, decano del Colegio de Ingenieros de Montes de Castilla y León, reconoce que septiembre se presenta con peores perspectivas de lo que lo hizo julio, un mes a priori mucho más peligroso. Ahora la sequía acumulada es mucho mayor, pues estuvo lloviendo hasta bien entrado el verano, recuerda. Y no lo ha vuelto a hacer. Así, se da la paradoja de que sea mucho más fácil ahora que una chispa de una máquina provoque un incendio; de hecho, durante la cosecha no se han registrado especiales incidencias.

«No habrá habido un año mejor» hasta el momento, reconoce Rodríguez, con un julio y un agosto sin grandes incendios. Sí ha habido conatos, pero se han pillado a tiempo gracias al buen hacer de los operativos y a las condiciones favorables del campo y la meteorología. Solo ha habido una ola de calor, no varias y concatenadas como el año pasado, y el terreno ha permanecido húmedo.

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Lo que pase de aquí en adelante dependerá de las condiciones meteorológicas, pero si septiembre y octubre vienen con calor «el riesgo de que la campaña se complique no desaparecerá». El mes que arrancamos mañana suele ser más fresco que agosto, sobre todo por las noches, y también puede registrar lluvias. De ser así, «se puede acabar la temporada bastante bien».

Sin embargo, durante los últimos años septiembre y octubre han estado marcados por altas temperaturas y escasas lluvias, lo que ha obligado incluso a declarar la alerta por riesgo de incendios una vez concluye la temporada de alto riesgo, el 30 de septiembre. Alfredo Rodríguez considera que se cuenta con un operativo de lucha contra incendios «bastante bien surtido», lo que falla son siempre las labores preventivas en invierno.

Las intervenciones realizadas este año han sido escasas, pero, en general, el número de emergencias que tiene que responder cada equipo «es razonable». El decado del Colegio de Ingenieros de Montes de Castilla y León recuerda que, al finalizar la campaña, no se desmantela el operativo, sino que se va reduciendo de manera progresiva, así que si octubre viene complicado habrá efectivos para hacerle frente.

Verano tranquilo

Por el momento, se han quemado alrededor de 130 hectáreas en la provincia burgalesa en lo que llevamos de verano, según los partes diarios de la Junta de Castilla y León. El fuego más grave ha sido el de Villatoro, con 28,12 hectáreas, pero muy cerca se quedó otro ocurrido el pasado 27 de julio en Cerezo de Río Tirón, donde se calcinaron 26,40 hectáreas de ceral y 0,50 de pastos.

En este municipio se han registrado otros dos incendios, uno el 17 de julio y otro el 24 de julio, que se llevaron por delante casi 6 hectáreas. De cierta entidad han sido también los fuegos de Castellanos de Castro, ocurrido el 2 de agosto y que quemó 12,50 hectáreas de rastrojo, y de Torresandino, el pasado 28 de julio con 12 hectáreas. Más reciente está el ocurrido también en la capital, el pasado lunes, en el Nudo Landa, con 7,5 hectáreas de pino, encina y rastrojo.

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