El ganado en extensivo regresa a Covarrubias y demuestra sus ventajas para los bosques burgaleses

Parte del ganado vacuno en extensivo de Sergio en Covarrubias. /BC
Parte del ganado vacuno en extensivo de Sergio en Covarrubias. / BC

Sergio Arauz, de 30 años, gestiona una explotación de vacas en extensivo, algo que no ocurría en Covarrubias desde hace décadas

Aythami Pérez Miguel
AYTHAMI PÉREZ MIGUELBurgos

Las ventajas del ganado en extensivo las conocen muy bien en los pueblos burgaleses pero la despoblación está abocando a que cada vez sea más difícil encontrar una explotación de ganado en extensivo. En Covarrubias, de hecho, Sergio Arauz, de 30 años, no recuerda haber visto vacas allí, su pueblo.

Ahora es él el que ha removido la memoria de los más mayores del lugar, para ilusión de estos, y ha comenzado a gestionar una explotación de 70 vacas criadas en extensivo. La ganadería extensiva es un medio para mantener el medio rural vivo y es una manera de limpieza de los bosques que previene de incendios forestales. El ganado en extensivo, como estas 70 vacas, tiene una enorme capacidad de desbroce natural, ecológico y económico. Pero este tipo de ganadería se ha visto reducida en los últimos años, lo que ha provocado una rápida e intensa densificación de la vegetación arbustiva.

Hace unos tres años, Sergio Arauz, de 30 años y Covarrubias, comenzó este proyecto de montar una ganadería de vacuno en extensivo. En ese momento hacía décadas que este pueblo burgalés había visto marchar a su última vaca. Sergio nunca había tenido ganado, su familia tampoco se había dedicado a ello y él trabajaba en la construcción pero, como reconoce, «quería cambiar e invertir en otra cosa, tener otro futuro en mi pueblo».

«Cuando empecé no había vacas aquí, hacía décadas que pasaba esto, sí hay ovejas pero vacuno no. En la zona de la sierra es más habitual que aquí. Tengo unas 70 vacas de carne», explica. Sergio ha empezado de cero, sin saber nada de ganado. La experiencia le ha ido formando, «como para todo te mandan hacer cursos pero en ellos de vacas no he aprendido nada. Estoy dentro de una asociación de ganaderos en la que hay un veterinario y, al final, he aprendido consultándole a él y con la experiencia, los fallos y las pruebas», reconoce.

Sergio es sincero, «el ganado roba tiempo, los fines de semana y el tiempo libre lo dedico al ganado, puede que eso es lo que más se eche de menos porque el tiempo libre lo invierto en el ganado pero es que necesitas todos los días para atenderlo». Lo peor fue el primer año, «sin nadie que me orientase, me movía por intuición, por oídas, por lo que has aprendido».

Agradecimiento y admiración

Pero ha merecido la pena, eso lo tiene seguro, su familia le apoya y puede pasar más tiempo en el campo. Además está el orgullo y la satisfacción, «ves que has montado un negocio que avanza y no da pérdidas». También hay otra razón detrás de su felicidad y es el entusiasmo de sus vecinos. «Hablas con la gente, con tus vecinos y se sorprendes y te muestran admiración y buenas palabras porque les ilusiona que el vacuno haya vuelto al pueblo», reconoce Sergio.

Tanto sus vecinos como Sergio saben que el ganado en extesivo es muy importante para el bosque, «para limpiarlo de esas malas hierbas tan perjudiciales en los incendios forestales. El monte ahora se ve más limpio y la gente lo dice. Los cazadores también lo agradecen y la gente que acude al bosque a pasear porque los senderos están más definidos», apunta este joven ganadero.

Lo que conlleva el ganado en extensivo es que las vacas viven en el campo todo el día. «Las tenemos todo el año en el campo, hasta cuando las tenemos que echar de comer. Por esta zona no hay peligro con los lobos ni los buires», explica Sergio. Esta ausencia de problemas con los buitres se debe a una razón, «en esta zona hay muladares donde echar el ganado muerto y eso se nota mucho. La Junta ahora dejar echar un cierto número de ganado muerto y se nota. Esto es lo lógico, lo que lleva a seguir el curso de la naturaleza», apunta este ganadero.

«Por aquí no hay problema con los buitres. La Junta ahora dejar echar un cierto número de ganado muerto y se nota. Esto es lo lógico, lo que lleva a seguir el curso de la naturaleza»

Sergio, además de tiempo, tuvo que invertir en maquinaria pero el negocio funciona y quiere aumentar el número de ganado, aunque para esto también depende de las hectáreas de pasto que tiene. Actualmente sus vacas pastan en fincas particulares arrendadas.