Juan Carlos Alonso: «No se puede concebir la salud de las personas sin una salud previa en los animales»

Juan Carlos Alonso González, presidente de la Federación Estatal de Sindicatos Veterinarios (Fesvet)./Ricardo Ordóñez / ICAL
Juan Carlos Alonso González, presidente de la Federación Estatal de Sindicatos Veterinarios (Fesvet). / Ricardo Ordóñez / ICAL

El presidente de la Federación Estatal de Sindicatos Veterinarios subraya la necesidad de que la sociedad entienda que la profesión veterinaria es «eminentemente sanitaria»

M.L. MARTÍNEZ / ICAL

Nació en Mecerreyes (Burgos) hace 61 años, casado y con una hija, Juan Carlos Alonso González es el coordinador de la Unidad Veterinaria de Aranda de Duero, donde vive desde hace 34 años. Desde mediados de los años 90 es el presidente del sindicato veterinario de Castilla y León (Sivecal) y de la Unión sindical de Castilla y León (Uscal) y desde hace pocos días, el primer presidente de la recién creada Federación Estatal de Sindicatos Veterinarios (Fesvet).

Preside la recién creada Fesvet con el objetivo de agrupar a todos los sindicatos autonómicos del colectivo. Esto es algo histórico para la profesión veterinaria y la salud pública española, ¿no?

Si porque no tenemos constancia de que hubiese ninguna organización de ámbito nacional y carácter sindical.

¿Por qué ahora?

Llevábamos ya desde hace bastante tiempo intentando aglutinar esfuerzos conjuntamente con el sindicato de veterinarios de Extremadura, que nace un poco después del nuestro y vemos que hay una serie de carencias de carácter autonómico que tendrían solución dentro del ámbito estatal. Eso es lo que nos hace entender que probablemente y como un paso previo para hablar con una voz única en un futuro sería conveniente constituir un sindicato de carácter estatal. Acordamos la constitución que se formalizó a finales de diciembre de 2017.

¿Buscan exigir un trato sanitario real de esta especialidad?

Sí. Bajo el marco legislativo no es cuestionable la profesión veterinaria que es una profesión sanitaria. Otra cosa distinta es que los poderes públicos eso lo lleven a cabo. La ley 44/2003 de Ordenación de las Profesiones Sanitarias establece clarísimamente cuáles son las profesiones sanitarias. Los programas curriculares de la profesión se adaptan al contenido sanitario y los servicios públicos de las distintas comunidades mayoritariamente son escalas sanitarias dentro de un cuerpo. Es decir, no hay nada que haga cuestionar legalmente que la profesión veterinaria tradicionalmente y con mucho futuro por delante es una profesión sanitaria. No se puede entender la sanidad y la salud pública sin concebir que la primera barrera para proteger esa salud pública de la población humana es la persona que tiene la responsabilidad de evitar la enfermedad entre los animales. Otra cosa distinta es que las administraciones públicas por conveniencia o por los motivos que sean han ido dejando de lado algo que nosotros tratamos de ejecutar. En primer lugar, queremos hacer entender a la sociedad que la profesión veterinaria es una profesión eminentemente sanitaria.

Hablan de «graves problemas» que azotan a la profesión en la actualidad…

Sí. Fundamentalmente es un problema de reconocimiento social y en segundo lugar es un problema de ninguneo de la Administración. No es concebible que la veterinaria no tenga hoy una especialidad en salud pública cuando es el pilar fundamental de la salud pública. Hay otro tipo de profesiones que han llegado mucho más tarde al carácter sanitario que si tienen especialidades y veterinaria no.

¿Cuáles son las principales reivindicaciones?

La principal es un reconocimiento social y político como profesión sanitaria. Promocionar la veterinaria como salud pública ya que, probablemente, el pilar fundamental de la salud pública entendida como prevención de la enfermedad es la salud pública veterinaria. Es algo que es incuestionable por la Organización Mundial de la Salud (OMS), lo entiende como uno de los pilares fundamentales del concepto global de lo que es la salud pública y nosotros lo que pretendemos desde Fesvet es promocionar esa veterinaria de salud pública. Lógicamente, dentro de estas cuestiones queremos que las prestaciones de la veterinaria de salud pública se integren como tales dentro de la cartera de servicios, que son los servicios que deben prestar los sistemas regionales de salud que, a su vez, derivan del sistema nacional de salud. Y una de las cuestiones fundamentales es la creación de especialidades de salud pública veterinaria, que es otra de las cuestiones que reivindicamos.

¿Existen otras peticiones con un carácter estrictamente laboral?

Desde el plano de la Administración pública tenemos una pérdida de derechos a partir de 2011-2012 con pérdidas importantes en nuestras retribuciones, con un aumento de la jornada laboral. Estas son dos cosas que también vamos a reivindicar dentro de la Administración. Y por lo que afecta a los profesionales veterinarios que trabajan fuera de la Administración pública hay una cuestión sangrante y es un tema de retribución económica como consecuencia del excedente que en estos momentos entendemos que pudiera haber de veterinarios en el ámbito del Estado que está íntimamente ligado con el gran incremento que ha habido en los últimos años de facultades de veterinaria, tanto públicas como privadas.

Actualmente está integrado por cuatro comunidades autónomas. ¿Se han puesto en contacto alguna otra para unirse a la Federación en un corto periodo de tiempo?

Sí, hemos tenido contactos con compañeros en Andalucía y en breve iremos a Cantabria ya que entendemos que es una de las comunidades autónomas más avanzadas en la creación de estructuras propias profesionales.

¿Cómo argumenta el gran peso que tiene Castilla y León en Fesvet?

Dos razones fundamentales. En primer lugar por nuestra trayectoria en el sindicalismo profesional. Nosotros nacemos a finales de los 80 como sindicatos profesionales que nace asociada a lo que son Colegios Profesionales. De hecho, muchos de los que asumimos responsabilidades en los Sindicatos Profesionales Veterinarios éramos responsables de los Colegios Profesionales. Yo lo era en esos años del de Burgos. Las negociaciones en el ámbito de las administraciones públicas están reservadas a los sindicatos y no a los colegios profesionales. Desde esa necesidad surgen los primeros sindicatos muchos años antes que en otros lugares del Estado. En segundo lugar es que nos unimos con el resto de sanitarios en la Unión Sindical de Castilla y León. La gente en Castilla y León esté más concienciada que en resto de comunidades sobre la necesidad de estar unidos. De hecho, ahora en Castilla y León tenemos 1.300 veterinarios trabajando en el ámbito de la administración autonómica de los cuáles el 55 o 60 por ciento están afiliados a nuestra organización. Hemos tenido bastantes años de trayectoria que es lo que hace consolidar una organización.

¿Cuál es el estado de salud o la radiografía que hace de la profesión?

La profesión en Castilla y León adolece de los mismos problemas que en el ámbito del Estado. Quizás en el ámbito de las administraciones públicas todavía tengamos una problemática mayor. De las asociaciones que constituyen Fesval en estos momentos el Sindicato Veterinario de Extremadura consiguió en su día, con una negociación política, algo que aquí hemos estado discutiendo bastantes veces. En principio entendimos que no era la mejor situación, que era la integración de los veterinarios que trabajan en los departamentos sanitarios en la Consejería de Sanidad incluirles en los Servicios de Salud. Aquí hemos tenido siempre muy claro que las funciones de salud pública se ejercen igual desde la Consejería de Sanidad como de la de Agricultura o Fomento y Medio Ambiente. Con funciones distintas, claro. Unos trabajan en el sector primario en la producción animal y sanidad animal, y otros en el segundo eslabón de la cadena cuando el alimento se ha generado y va a pasar al consumidor. Nosotros teníamos muy claro que no podía entrar parte del personal en el Sacyl y otra quedarse excluida. Son cuestiones de índole político las que propician esta separación.

¿Cuál es ahora su pretensión?

El impulso que vamos a dar es intentar concienciar a políticos y sociedad de que la mejor manera de hacer nuestras funciones es estar bajo un mando unificado. Debemos estar bajo el paraguas de los departamentos sanitarios del Estado, en nuestro caso bajo la Consejería de Sanidad. Todos. Porque todos somos sanitarios haciendo funciones sanitarias. Esa es una de las reivindicaciones que vamos a hacer. Hay quien piensa que es mejor mantener situación actual e incluso, en países de Europa, que dependamos de Agricultura.

¿Cuáles son los principales retos de la profesión veterinaria para el corto plazo? ¿Tienen el apoyo suficiente de las administraciones?

Tenemos una relación constante con los grupos políticos parlamentarios y los miembros del Ejecutivo con respecto a nuestras reivindicaciones. Ellos las conocen. Otra cosa es que sean capaces de darle soluciones. De hecho, en estos momentos, una de nuestras principales líneas de actuación en Castilla y León consiste en promover la modificación de la Ley 10/2010 de Salud Pública y Seguridad Alimentaria que es la que va a resumir leyes básicas de índole estatal requieren en el ámbito de la salud pública. Experiencia prestada, desarrollo profesional, complemento retributivo que curiosamente se cobra dentro del Sacyl pero no fuera de él, dejando personal farmacéutico, sanitario, veterinario, médico y de enfermería que están haciendo funciones de salud pública les deja fuera.

Una vez constituido Fesvet y presentado al público, ¿se han marcado una hoja de ruta?

Una vez hecho el acto de presentación, celebramos una Ejecutiva que intentó trazar la hoja de ruta pero al final pensamos que lo primero que tenemos que hacer es crear músculo dentro de Fesvet y eso pasa por aglutinar al máximo de organizaciones profesionales de carácter autonómico dentro y, una vez que eso se tenga, el objetivo último, que es lo que tiene que ser la culminación, es ser uno de los principales promotores de los Foros Profesionales. Un organismo que aglutine a distintos sectores profesionales y voces autorizadas para con una voz única trasladar a los poderes públicos y la sociedad lo que tiene que ser la línea de la profesión. Ahí estaríamos hablando de una estructura única en la que se integrarían colegios profesionales, academias de ciencias, universidades, asociaciones profesionales, todo aquel que determinaría el mejor futuro de la profesión. Ese sería el reto a largo plazo.

¿Cómo sería un mundo sin veterinarios?

No sería un mundo. De hecho hay una frase que dice que los médicos curan a las personas, los veterinarios cuidan a la humanidad. No se puede concebir un mundo sin la profesión veterinaria; se llamaría de otra manera. Pero tiene que haber quien esté en la primera barrera de protección de la salud. 'Higiene de los animales, salud del pueblo': no se puede concebir la salud de las personas sin una salud previa en los animales.

¿Qué mensaje trasladaría a la sociedad?

Que la profesión veterinaria no ha tenido la trascendencia social importante más allá de cuando han aparecido cuatro crisis importantes, como el caso de las encefalopatías espongiformes bovinas, que propició que una persona que llevaba muchos años estudiando desde su puesto de trabajo en la aportación de la salud en la Facultad de Zaragoza que es Jorge Oriola apareciera como una autoridad en materia de encefalopatía. Tradicionalmente la sociedad no sabe que la garantía de lo que se consume está en manos de la profesión veterinaria.

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