400 kilómetros de carreteras en Burgos pasarán a 90 km/h el próximo 29 de enero

Estas señales dejaremos de verlas en carreteras convencionales/Gabriel Villamil
Estas señales dejaremos de verlas en carreteras convencionales / Gabriel Villamil

La reducción de la velocidad máxima en vías convencionales tiene un impacto mínimo en una provincia con más de 5.000 kilómetros de carretera

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

Ya sabemos con cierta exactitud cómo afectará la nueva medida de la Dirección General de Tráfico (DGT) que supondrá reducir de 100 km/h a 90 km/h la velocidad máxima en vías convencionales. La restricción entrará en vigor el próximo 29 de enero y se aplicará a 400 kilómetros de carreteras de Burgos, una mínima parte de los más de 5.000 con los que cuenta la provincia.

Se trata de tramos de carreteras nacionales, ha puntualizado el jefe provincial de Tráfico, Raúl Galán, pues en las autonómicas y en las de la Diputación no se permiten velocidades superiores a los 90 km/h. La limitación se amplicará en tramos de la N-629, la N-622, la N-122, la N-623, la N-627, la N-120, la N-232, la N-234 y la N-I, que todavía cuentan con velocidades máximas de 100 km/h.

La medida, aunque es sobradamente conocida por los ciudadanos, se publicitará y se ha diseñado una campaña específica para darla a conocer. Aun así, Galán asegura que la restricción dará mayor certidumbre a los conductores pues, fuera de autovías y autopistas, en muchas ocasiones se duda de si la carretera por la que se circula es de 90 km/h o de 100 km/h. A partir del 29 de enero ya no habrá dudas, pues ninguna superará los 90, ha insistido el jefe provincial.

Más información

Raúl Galán ha recordado que la medida de la DGT busca reducir la siniestralidad vial y, sobre todo, los accidentes mortales. El 77% de las víctimas mortales registradas en las carreteras españolas en 2018 perdieron la vida en carreteras convencionales. El porcentaje es menor en el caso de Burgos, pero se debe a que contamos con una amplia red de vías de alta capacidad, que suma el 50% de los fallecidos.

Los cálculos de la DGT hablan de que reducir la velocidad máxima de 90 km/h a 100 km/h supone reducir la velocidad media entre un 2,5% y un 4%, «completamente asumible». Mientras, los accidentes mortales se reducirían entre un 10% y un 16%, una cifra a tener en cuenta, y el tiempo de recorrido apenas subiría. Así que no hay excusas, a juicio de Galán, para rechazar la propuesta.

En la Demarcación de Carreteras ya están trabajando, junto con Tráfico, para la sutitución de la señalización (a razón de 162,54 euros por señal), a fin de que esté actualizada para el 29 y que no haya equívocos posibles. Mientras, Galán afirma que la política de vigilancia y sancionadora se mantendrá como hasta ahora, y que son los ciudadanos los que tienen que concienciarse de que una leve reducción de velocidad ayuda a salvar vidas.