Lerma vuelve a oler a madera

La Villa Ducal recupera la Feria de la Madera en el 1 de noviembre, una tradición de siglos que se perdió en los años 80

El público también pudo experimentar de primera mano lo difícil que es trabajar con la madera /PCR
El público también pudo experimentar de primera mano lo difícil que es trabajar con la madera / PCR
PATRICIA CARRO

La Feria de Todos los Santos de Lerma ha recuperado sus orígenes y, de la mano de la Cabaña Real de Carreteros, ayer 1 de noviembre se celebró una Feria de la Madera. Hasta la Plaza Mayor las vacas serranas acarrearon cabrios de pino albar, el pino silvestre que conforma los montes de la sierra del Arlanza. Los carreteros llevaron a cabo demostraciones del trabajo de la madera, con corte y pelado de troncos, y hasta se pudo disfrutar de un tallado de madera, con la recreación de un el Palacio Ducal en un tronco de más de 200 años de vida.

La jornada se amenizó con diferentes tipos de iniciativas / PCR

La iniciativa ha partido de la Cabaña Real de Carreteros Burgos-Soria, en colaboración con el Ayuntamiento de Lerma, y se inspira en la conmemoración del 400 aniversario del Complejo Monumental. Hace cuatro siglos se finalizaron las obras de la Plaza Mayor, el Palacio Ducal y la Colegiata de San Pedro, impulsadas por el Duque de Lerma, y piedras y maderas utilizadas para el proyecto llegaron a Lerma a través de la Real Cabaña de Carreteros, ha recordado su presidente, Antonio Martín Chicote.

Los carreteros se pasaban un mes bajando madera de la sierra para abastecer la feria de noviembre

Se utilizaron 5.000 metros cúbicos de madera, transportados en más de 2.000 carros. La madera procedía de la sierra burgalesa, mientras que la piedra se recogía en Hontoria de la Cantera. El gran poder de Francisco Gómez de Saldoval y Rojas, Duque de Lerma, hizo que a la villa se le otorgase el derecho de celebrar dos ferias anuales. Una el 1º de Mayo, que actualmente se conserva como Feria de Maquinaria Agrícola. La otra, el 1 de noviembre, la Feria de la Madera más importante, no solo de Burgos, sino de toda la región.

Madera, cereal y paja

Martín Chicote ha explicado que la madera que se vendía en la Villa Ducal en noviembre se recogía en verano y, durante un mes, los carreteros estaban bajando a Lerma los troncos y demás materiales. El viaje de vuelta, las vacas serranas lo hacían cargadas de paja y cereal. La feria era importante, no solo por las ventas que durante la misma se cerrasen, sino porque los madereros hacían numerosos contactos. Y lo que en Lerma no se vendía se llevaba a Burgos, a Palencia (a través del Cerrato) o a Valladolid (por el Esgueva).

La Feria de la Madera se estuvo organizando hasta los años 80 y la Cabaña Real de Carreteros reivindica la recuperación de estos eventos para dar a conocer la historia de los carreteros, también de la industria maderera, que ahora mismo vive del embalaje. La madera de la sierra del Arlanza casi no se utiliza ni para estructuras (vigas, cabrios) ni para carpintería, pues “la industria del mueble ha caído mucho”. Así que la mayor parte de lo que se produce va para embalajes y palés.

Además, Antonio Martín Chicote recuerda que la industria de la madera nórdica ha impuesto una serie de normas, recogidas por la Unión Europea, de tal modo que la madera de pino albar de la sierra no es aceptada para construcción. Solo se permite el uso de la madera “artificial”, la que se elabora con abetos, laminada, encolada. En los países nórdicos se nutren de sus montes de abetos para madera de construcción, mientras que utilizan los pinos para carpintería, y están acabando con el resto de la industria europea.

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