Absuelto un hombre acusado de violar a una prostituta en Miranda de Ebro

Absuelto un hombre acusado de violar a una prostituta en Miranda de Ebro

La Fiscalía solicitaba para el 10 años de prisión por agresión sexual y otro más por un delito contra la integridad moral | La Audiencia Provincial entiende que no hay pruebas de cargo suficientes como para condenarle

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

La Audiencia Provincial de Burgos ha absuelto a un hombre acusado de violar y vejar a una mujer con la que acordó servicios sexuales en Miranda y para quien la Fiscalía solicitaba una pena de 11 años de prisión, que se elevaba a los 14 años en el escrito de la acusación particular.

Los hechos se remontan a la madrugada del 21 de junio de 2015. Según consta en la sentencia emitida, el acusado contrató los servicios sexuales de la denunciante, que trabajaba en el club de alterne Roma. Una vez acordado el precio, ambos se trasladaron hasta un hotel cercano para mantener relaciones sexuales.

Apenas unos minutos después, la mujer aparecía en la recepción del hotel completamente desnuda, asegurando haber sido vejada por el hombre. Hasta allí se desplazó una patrulla de la Policía Nacional, que tomó nota del suceso. Sin emabrgo, en ese momento, la mujer se negó a denunciar y a ser atendida por los facultativos del Sacyl.

Semanas después, no obstante, la mujer presentó una denuncia en la que aseguraba haber sido víctima de una agresión sexual por parte del acusado. A partir de ahí, el caso pasó por el Juzgado de Instrucción de Miranda y acabó derivando en la Audiencia Provincial, que celebró la vista oral a finales del pasado mes de octubre. Lo tuvo que hacer en dos sesiones, toda vez que en la primera de ellas no se personó la denunciante, que se encontraba en paradero desconocido. Sí acudió a la segunda, pero su testimonio no despejó las dudas que ha suscitado el caso en el tribunal.

Y es que, según subraya la sentencia, la declaración de la mujer «no puede tenerse por prueba directamente eficiente», ya que está plagada de contradicciones. A ello se le suman otras cuestiones que arrojan aún más dudas, como el hecho de que no quisiera ser atendida en el momento ni que denunciara ante los agentes movilizados, que en ese caso podrían haber detenido al hombre en ese mismo momento. Asimismo, los informes médicos no apreciaron ninguna lesión física.

Así, el tribunal sostiene que durante la fase de instrucción y la vista oral no se han puesto sobre la mesa «pruebas que permitan apreciar la existencia de elementos de juicio», ni tan siquiera «indicios con entidad suficiente» como para concluir que el acusado es autor de un delito de agresión sexual. De hecho, la sentencia insiste en que ni siquiera se ha llegado a probar que hubiera relaciones sexuales entre ambos; y en el caso de que las hubiera habido, tampoco se puede probar que no hayan sido consentidas.

Paralelamente, el tribunal sostiene que tampoco se puede condenar al acusado por el delito contra la integridad moral que también se contemplaba en los escritos de acusación, ya que ni ha quedado probada la intencionalidad de vejar a la denunciante ni dichas supuestas vecjaciones tienen la entidad suficiente como para ser objeto de condena.

Así pues, la sala de la Audiencia Provincial ha decidido absolver al acusado de los dos delitos por los que se ha sentado en el banquillo.

 

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