El Centro de Interpretación Miranda Antigua superó las 18.000 visitas en 2018

Restos del Castillo de Miranda de Ebro en la zona supererior de la imagen. /BC
Restos del Castillo de Miranda de Ebro en la zona supererior de la imagen. / BC

Se incrementaron en casi 1.500 respecto al año anterior

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El Centro de Interpretación Miranda Antigua (CIMA) recibió un total de 18.118 visitas en 2018, lo que supone 1.436 más que en 2017, unas cifras que no incluyen las de los asistentes a la actividad de conciertos nocturnos en verano 'Los Viernes del Castillo'. Del montante global de visitas, 14.055 fueron de adultos, 1.573 niños y 2.490 escolares.

Respecto a la procedencia de los visitantes, aumentó el número de turistas nacionales en 1.228, alcanzado los 9.926 frente a los 8.698 de 2017. El mayor número de visitas se registró en el mes de agosto con 2.712 y el de menor afluencia fue enero, con 518.

A lo largo de 2018 se efectuaron 103 visitas guiadas y 77 talleres. Entre las distintas ofertas de visitas guiadas las más numerosas se hicieron, como es habitual, en Castillo y Jardín, con un número de 83. Se realizaron también visitas a Centro Histórico, iglesias más faroles, bibliotecas, campo de concentración, mixtas y gymkana.

El Castillo de Miranda

Tras los importantes trabajos de recuperación y puesta en valor de los restos del Castillo de Miranda, hoy se pueden observar asomados al Cerro de La Picota. Su recuperación ha ayudado a conocer y comprender mejor la historia de la ciudad, convirtiéndose en el eje fundamental de la promoción de Miranda y su revalorización turística.

Los orígenes de la construcción del Castillo se remontan a mediados del siglo XIV, en 1358 cuando el Obispado de Calahorra cede al Conde Don Tello, señor de Vizcaya, y hermanastro de Pedro I el Cruel, el terreno que ocupaba la iglesia de Santa María en La Picota para levantar sobre ella un castillo que defendiese la ciudad. Aunque no será hasta 1449, cuando Pedro Sarmiento, conde de Salinas, ocupe la villa y obligue a los mirandeses a demoler la vieja iglesia de Santa María y bajar la piedra al llano para iniciar entre sus muros la construcción de una fortaleza para hacerse con el control del comercio de la sal; pero un ejército mandado desde Burgos recupera la villa y no se llegará a construir la fortaleza. Unos años después el hijo de Pedro, Diego Sarmiento, volverá a apoderarse de la villa y esta vez convertirá la iglesia de Santa María en Fortaleza utilizando sus capillas como establos y profanando las sepulturas para construir los cimientos del edificio. La fortaleza ya estaba construida para finales de la década de los ochenta del siglo XV y desde ella se logró dominar el paso del Ebro.

Hasta el siglo XVIII el Castillo fue propiedad de los Duque de Híjar que habían emparentado con los Sarmiento y en 1772 por una sentencia de la Chancillería de

Valladolid pasa a ser patrimonio de la Corona. En el siglo XIX vuelve a ser ocupado por las tropas y durante la Guerra de la Independencia fue utilizado por los franceses quienes lo remodelarán y lo destruirán en su retirada. Con el Trienio Liberal (1820-1823) y las Guerras Carlistas volvió a cumplir su función, siendo reconstruido para albergar el Cuartel General del Ejercito Isabelino, pero tras la tercera Guerra Carlista volvió a quedar abandonado y se fue deteriorando progresivamente.

En 1897 el Estado lo saca a pública subasta siendo adquirido por el Ayuntamiento mirandés, pero a consecuencia de la ruina que amenazaba al edificio el consistorio acordó su demolición parcial en 1903. Unos años más tarde, en 1913, sobre el solar en que se asentaba el castillo se construyeron los depósitos de agua que servirían para abastecer al vecindario.

Hoy en día, tras las excavaciones arqueológicas y la realización de los trabajos correspondientes (demolición de depósito de agua, recuperación de lienzos y barbacana, ascensores, etc…) preside la vista de esta ciudad el Castillo de Miranda, ubicado en el Cerro de La Picota.

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