Ebrovisión cumple su mayoría de edad enfilando hacia su tercer 'sold out' consecutivo

Ebrovisión es una de las citas clave de Miranda./BC
Ebrovisión es una de las citas clave de Miranda. / BC

El festival de música de Miranda ha vendido ya buena parte de los abonos y se espera volver a colgar el cartel de no hay entradas | La Asociación Rafael Izquierdo se muestra más que satisfecha por la trayectoria acumulada

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

Ebrovisión ya calienta motores. Entre el 30 de agosto y el 1 de septiembre, Miranda de Ebro acogerá una cita que, a base de esfuerzo y tesón, se ha convertido en un auténtico referente para la música independiente. Y para muestra, un botón. Este año, el festival mirandés celebrará su décimo octava edición, una mayoría de edad que, según Ramiro Molinero, portavoz de la asociación Rafael Izquierdo, parecía «imposible» de cumplir allá por 2001, cuando un grupo de jóvenes se liaron la manta a la cabeza y organizaron lo que en aquel momento fue un pequeño festival que no ha hecho sino crecer con el paso de los años.

El ritmo de venta de abonos hace prever una afluencia similar a la de 2017, cuando se colgó el cartel de 'no hay billetes' con unos 20.000 espectadores en tres días

Se trata, eso sí, de un crecimiento sostenido y «progresivo» que ha permitido que el festival mantenga sus «señas de identidad». Y es que, Ebrovisión es un festival grande, pero a la vez pequeño. Grande, por la calidad del cartel que despliega año a año; pero también pequeño por huir de la masificación de los macrofestivales que hoy día pueblan la Península. «Para nosotros, lo más importante es la comodidad de los espectadores. No podemos ni queremos competir con los macrofestivales y por eso debemos primar la excelencia».

Quizá por ello, Ebrovisión se ha convertido en un referente, como así demuestra la acogida que tiene año tras año. Ya en la edición de 2016 se colgó el cartel de no hay billetes, una circunstancia que se repitió el año pasado a pesar de que la decisión de trasladar los conciertos del jueves al escenario principal del Pabellón Multifuncional de Bayas. Y este año, el ritmo de venta de abonos apunta al «tercer 'sold out' consecutivo», según explica Molinero.

De esta forma, se espera que por Ebrovisión pasen unas 20.000 personas a lo largo de los tres días de festival. Ese, subraya Molinero, «es el techo» actual de la cita. No en vano, y a pesar de los cantos de sirena y propuestas que han ido acumulándose a lo largo de los últimos años, la asociación descarta por el momento dar un paso más allá. «Perderíamos nuestras señas de identidad», argumenta el portavoz de la asociación.

Más información

Sea como fuere, lo cierto es que tras varios meses de trabajo, ya está todo listo para que la música comience a sonar. En esta ocasión, la apuesta de Ebrovisión se mantiene en la misma línea, con varias bandas nacionales referentes, un par de grupos internacionales con trayectoria, pero alejados de los grandes circuitos que habitualmente se ven en otras citas y varias bandas que poco a poco se van haciendo un hueco en el panorama nacional. «Son apuestas personales que hemos hecho siempre y que creemos que van a dar que hablar en los próximos años», explica Molinero.

Muchos nombres

De esta forma, el cartel de este año lo forman nombres como La MODA, La Habitación Roja, DBFC, Empty Files, Lori Meyers, Viva Suecia o Egon Soda, que pasarán por el escenario principal. A ellos se les sumarán bandas como Cariño, Dolphin Blues Band, Modelo de Respuesta Solar o Los Coronas, que se pasearán por alguno de los escenarios secundarios, como el de la Fábrica de Tornillos, que una vez más abrirá sus puertas de manera gratuita.

Ese, de hecho, es otro de los elementos diferenciadores del Ebrovisión. «La mitad de la programación del festival es gratuita» y se extiende por la práctica totalidad de la ciudad. En ese saco entran también otras apuestas del programa, como el Ebropeque que se celebrará el sábado, las exposiciones, los talleres o la muestra gastronómica, una de las principales apuestas de cara a los próximos años. «Creemos que en ese ámbito tenemos todavía mucho margen», explica Molinero al tiempo que muestra su satisfacción por la acogida que tiene el festival en Miranda. «Siempre hemos querido involucrar a la ciudad» y, a la vista de los resultados, parece que se ha conseguido.

Más allá de todo eso, la cita de este año mantiene el resto de detalles que en ediciones anteriores, incluyendo la zona de acampada (cubierta y al aire libre) en el polideportivo de Anduva, los autobuses gratuitos al centro de la ciudad y al Multifuncional de Bayas, las zonas de descanso y demás. Todo ello pensado para «que la experiencia de los espectadores sea lo más satisfatoria posible».

Y ahora, una vez hilvanados todos los detalles, solo falta que comience la música.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos