Miranda honra a San Juan del Monte

Cientos de personas se agolparon una vez más en la explanada de la ermita para escuchar la misa./BC
Cientos de personas se agolparon una vez más en la explanada de la ermita para escuchar la misa. / BC

Miles de mirandeses disfrutan en La Laguna de la jornada central de las fiestas de San Juan del Monte

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

Era lunes de San Juan y había que subir al monte. Miles de mirandeses -y foráneos- han dado hoy cumplida cuenta de la festiva tradición y han subido a La Laguna para disfrutar de la jornada central de las fiestas de San Juan del Monte, una celebración que nunca pasa de moda.

Ya desde primera hora, cientos de sanjuaneros enfilaban hacia el monte de San Juan. El ritual es inamovible. Hay quienes suben en autobús, mientras que otros, los más fieles, lo hacen andando, ya sea acompañando a la figura del santo o por su cuenta. En realidad, no importa el modo, importa el destino.

Así lo prueba la estampa que cada año se repite a los pies de la ermita de San Juan, una pequeña explanada en la que, literalmente, no cabe un alma más. Hay que darse prisa para coger sitio. Y más, cuando el santo se presenta ante los mirandeses en una jornada que amanece sin lluvia como la de hoy. Allí, la tradición marca que hay que escuchar la misa campestre y encender las velas en la ermita, que a medida que avanza el tiempo se convierte en un constante traseigo de sanjuaneros ansiosos por honrar a quien consideran su santo verdadero.

Una fiesta multitudinaria

Y después, la fiesta. No hace falta irse muy lejos. La propia Cofradía de San Juan del Monte hace cada año los honores y brinda un banquete de reyes -asuteros- a autoridades y visitantes ilustres a las puertas de la propia ermita. Mientras tanto, miles de personas van tomando La Laguna. Los fuegos se encienden, se preparan las parrillas, se saca la bota y el pacharán y comienzan a sonar las charangas, que desde el pasado viernes se han encargado de poner la banda sonora a la ciudad del Ebro.

Ese, para muchos, es el núcleo de la fiesta. Una fiesta que, al igual que cada año, se ha prolongado durante toda una jornada de hermandad y armonía, en la que no importa la edad ni la condición. Ni siquiera si eres de Miranda. Sólo hace falta una blusa y ganas de pasarlo bien. Viva San Juan del Monte.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos