Remolacheros cortan la entrada de camiones a la molturadora de Miranda

Remolacheros durante la concentración en la azucarera de Miranda de Ebro. /ICAL
Remolacheros durante la concentración en la azucarera de Miranda de Ebro. / ICAL

Arag-Asaja, UAGA, UAGR-COAG (Cooperativa El Cierzo), Aira-Confederación Remolacha y UCCL Burgos sentencian que con el recorte impuesto por Azucarera «la continuidad del cultivo no podrá garantizarse»

ICAL. Miranda de Ebro

Más de un centenar de cultivadores de remolacha impidieron desde las 9.00 horas de la mañana de hoy la entrada de camiones con raíz a la molturadora de Miranda de Ebro, dentro de la protesta convocada de forma conjunta por Arag-Asaja, UAGA, UAGR-COAG (Cooperativa El Cierzo), Aira-Confederación Remolacha y UCCL Burgos, contra la decisión «unilateral» de Azucarera, de recortar el precio de la remolacha «por debajo el umbral de su rentabilidad».

El coordinador autonómico de la UCCL, Jesús Manuel González Palacín, que acudió a la protesta, cargó contra la multinacional, y justificó una movilización que llegó hasta las instalaciones de oficinas de la industria. La concentración de agricultores permitió la lectura de un manifiesto conjunto con el que las organizaciones convocantes exigieron a la multinacional que «cumpla el acuerdo interprofesional suscrito hasta 2020, mantenga este cultivo en España y evite su desmantelamiento».

Las organizaciones que se manifestaron hoy en Miranda de Ebro advirtieron de que abandonar este cultivo los productores, las consecuencias «acarrearán pérdida de puestos de trabajo directos e indirectos y disminución de actividad económica en el medio rural en los municipios donde se produce». Asimismo, constataron que se producirá un «incremento de otros cultivos, en las mismas superficies donde se cultivaba remolacha hasta la fecha y desajustes en los mercados».

Los remolacheros defendieron que no se producen ninguna de las circunstancias excepcionales que Azucarera aduce para rebajar precios y aseguraron que el precio del azúcar del mercado internacional al que el final de cuotas les vincula «ha estado a este nivel en doce de los últimos treinta años». Asimismo, aseguraron que el EBITDA (ganancias de la compañía antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) es «claramente positivo en los últimos cinco años y las hectáreas sembradas en la fábrica de Miranda han superado con amplitud los umbrales fijados por ellos».

Rentabilidad suficiente

Recordaron asimismo que el precio que se acordó cubría los costes de producción y aportaba una rentabilidad suficiente como para permitir a los agricultores seguir cultivando pero que, con el recorte impuesto por Azucarera, «la continuidad del cultivo no podrá garantizarse, con las consecuencias directas e indirectas que eso supone».

Los cultivadores reseñaron que la situación de la remolacha y su rentabilidad ya sufrió un severo varapalo en 2009 como consecuencia de la reforma de la OCM del azúcar de 2006, que produjo el desmantelamiento de varias plantas de molturación en el país y el abandono del cultivo por parte de muchos productores.

Los manifestantes rememoraron que la finalización de las cuotas de azúcar, en 2017, y la consecuente liberalización del sector colocó a los productores en una situación de «indefensión» y de «desventaja» frente a la industria, cuyas consecuencias «no han tardado en llegar». En este sentido, las organizaciones de productores de remolacha, reclamaron la atención de la Unión Europea sobre la derivación de muchos cultivos que, una vez liberalizados y eliminadas prácticamente todas las herramientas políticas de gestión, deben competir en «mercados distorsionados».

Asimismo y ante la posibilidad de que la industria remolachera adquiera este producto fuera de las fronteras de la Unión Europea, los productores españoles reclamaron al Ejecutivo comunitario que exija a los mismos la misma calidad y condiciones de cultivo (respeto medioambiental, condiciones sociolaborales, investigación…) que se producen dentro de la UE, para que compitan «con las mismas exigencias y condiciones de rentabilidad».

Por último, destacaron que aunque comparten el mismo objetivo que la industria, el de ser rentables, la empresa debe tener en cuenta para la consecución de sus objetivos la naturaleza de esta actividad agraria, «las inclemencias climáticas, las enfermedades que pueden mermar las producciones, así como la competencia de este producto a nivel mundial».

 

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