El abogado niega «ánimo de matar» y alega que el acusado de asesinar a Benita Núñez «solo se defendió»

El acusado ha asistido a esta primera sesión de la vista oral/BurgosConecta
El acusado ha asistido a esta primera sesión de la vista oral / BurgosConecta

Las acusaciones insisten en que Benita vivía con miedo y anulada por su exmarido/ Se piden de 20 a 25 años de prisión por un delito de asesinato con alevosía

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

En la Audiencia Provincial ha arrancado esta mañana, tras la selección del jurado popular, la vista oral por el asesinato de Benita Núñez, la arandina de 57 años que murió apuñalada presuntamente por su exmarido en la madrugada del 16 de julio de 2016 en su domicilio de Aranda de Duero. La Fiscalía pide para J.T.M.V. 20 años de prisión por el delito de asesinato con alevosía (con el agravante de violencia de género), mientras que las acusaciones lo elevan a 25 años. La defensa pide la absolución, amparada en la legítima defensa, insistiendo en que la muerte fue accidental.

En la primera sesión de la vista oral, el abogado de la defensa ha asegurado que J.T.M.V. «no tuvo jamás ánimo de matar» a su exmujer, sino que «solo se defendió». Los relatos del Ministerio Fiscal y las acusaciones, particular y popular, «no son ciertos». El acusado vivía «manipulado, coaccionado y totalmente capado por su mujer», y hasta sus propios hijos sabían que era víctima de violencia de género, ha insistido el letrado.

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En su versión de los hechos, habría sido Benita la que, al encontrar al exmarido en el que fuera domicilio de ambos hasta la separación, habría «comenzado a increparle». El abogado afirma que fue la víctima la que, en un primer momento, sacó el cuchillo y le agredió. «La situación llegó a un punto tal», insiste, que J.T.M.V. «temió por su vida», se defendió y, «sin tener consciencia de cómo ocurrió», acabó asestándole las dos puñaladas mortales a Benita Núñez.

Por ese motivo, la defensa alega un eximente de legítima defensa, con atenuante de consumo de alcohol y medicamentos (estaba en tratamiento psicológico a consecuencia de la «relación de superioridad» que mantenía la víctima con respecto a él), y rechaza el asesinato con alevosía. Igualmente, ha pedido al jurado que no prejuzgue al acusado, dando por supuesto que existe un caso de violencia de género del hombre contra la mujer, y escuche su declaración, que se ha aplazado para la sesión de mañana.

«El que sufría violencia de género era él», ha insistido el abogado, quien ha apuntado también a que lo sabían los hijos de la pareja y el psicólogo que lo atendía, pues le llevó a contar que Benita le hacía brujería, y le colocaba cuchillos bajo la almohada. «El fue el agredido y, si no se hubiera defendido, habría sido la víctima», ha concluido.

Intencionado y premeditado

La versión del letrado de la defensa no coincide con las ofrecidas por el Ministerio Fiscal, las acusaciones de los dos hijos de la pareja, de la familia de la víctima, la Asociación Clara Campoamor y la Junta de Castilla y León. En este caso, asumiendo el relato de los hechos del Ministerio Fiscal, reiteran un caso de asesinato con alevosía y niegan que la muerte de Benita Núñez fuese un accidente.

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La víctima presentaba 27 puñaladas, de las cuales, 2 eran «certeras»y una de ellas «mortal de necesidad», junto con otra serie de politraumatismos. Además, Benita Núñez tenía heridas defensivas, mientras que las lesiones que presentó el agresor no serían defensivas e, incluso, podrían ser autoinfringidas, según los informes forenses, ha apuntado la fiscal, para la que el agresor mató a Benita «de forma intencionada». La muerte de Benita no fue «inconsciente o hazarosa».

Además, el abogado de la Asociación Clara Campoamor ha afirmado que el acusado «jugó con la víctima hasta que le causó la muerte», buscando hacerle el mayor daño posible. Y desde las acusaciones particulares insisten en que la agresión «excede a todo límtie de legítima defensa». Al mismo tiempo, afirman que Benita «tenía mucho miedo» a su exmarido», con el que convivió durante 30 años, durante los que se sintió manipulada, perseguida, vigilda y anulada.

El agresor «cogió el cuchillo y arremetió contra ella», ha apuntado el abogado de la Junta, y Benita no tuvo ninguna posibilidad de defensa. El letrado afirma que el acusado no se pará ni cuando la víctima suplicó que no la matara, como afirmas los vecinos que oyeron gritar a Benita aquella madrugada.

Prisión y destierro

J.T.M.V. se enfrenta a una acusación de delito consumado de asesinato con alevosía, por el que el Ministerio Fiscal pide 20 años de prisión y las acusaciones particular y popular, 25 años. Además, se piden 35 años de prohibición de residir en Aranda de Duero. Y el abogado de la Clara Campoamor, dos años de prisión más por un delito de allanamiento. También se solicitan indemnizaciones para los dos hijos, la madre y las hermanas de la víctima.

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