El acusado de matar a Benita Núñez: «Yo vi que iba en serio y me entró un terror terrible»

El acusado ha prestado declaración esta mañana/PCR
El acusado ha prestado declaración esta mañana / PCR

El presunto asesino de la arandina ha declarado esta mañana en la Audiencia Provincial, insistiendo en que actuó en defensa propia

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

José Tomás V.M. se sentía «anulado totalmente como persona» por su mujer, Benita Núñez. «Me acusaba de cosas incoherentes, que no hacía, y me mandaba hacer cosas y luego me reñía por ello», ha afirmado esta mañana en la segunda sesión de la vista oral abierta en la Audiencia Provincial por el asesinato de Benita, ocurrido el 16 de julio de 2016. Y como ya hiciese ayer su abogado, José Tomás ha alegado «legítima defensa» frente a una acusación de asesinato con alevosía y agravante de violencia de género.

El acusado ha insistido en que «en ningún momento hizo mención de pinchar», afirmando que no sabe cómo acabó asistando 27 cuchilladas a Benita, dos de ellas certeras y una mortal de necesidad. «Sentía que ella me atacaba, claro que me ha atacaba», ha declarado a preguntas de su abogado, pues José Tomás V.M. solo ha contestado a su letrado y a la Fiscalía, rechanzando las preguntas de la acusación. Y la fiscal le ha reconocido que «yo sé que desde el primer día estoy juzgado», por ese motivo no ha solicitado la libertad provisional en los casi dos años que lleva en prisión provisional.

El acusado ha asegurado que, «desde el primer día, yo sé que estoy juzgado»

Con Benita estuvo casado 30 años, y fueron cinco más de relación de pareja. Todo «fue muy bien» hasta que empezó a haber algunos problemas con los hijos, y Benita «empezó a sufrir mucho y se enfurecía mucho más». El acusado ha afirmado que «lo mismo estaba bien que estaba mal», y que le tenía miedo a la víctima «cuando se ponía agresiva»; luego era muy cariñosa, ha afirmado.

Eso sí, José Tomás V.M. ha insistido en que sufría una situación de anulación personal, lo que le llevó a un estado de ansiedad por el que tuvo que ser tratado psicológicamente. Además, el acusado ha reiterado que la víctima le hacía brujería (esparcía sal disuelta en agua por el piso, colocaba cuchillos en la cama o fotos suyas bajo los tacones de los zapatos) y «eso me lo he comido yo solo».

En defensa propia

En el relato de los hechos narrado por el acusado, este insiste en que la relación con Benita era buena, pese a la separación. «Quedamos como amigos», fueron de compras juntos días antes y habían, incluso, pensado en ir a cenar la misma noche de autos, si bien ella suspendió la cita para ir al concierto con unas amigas. Por ese motivo, cuando el acusado se sintió indispuestos en ese mismo concierto (había mezclado un carajillo, un par de cervezas y medicación, ha afirmado), acudió al domicilio que había sido de la pareja y en el que, en ese momento, vivía la víctima.

La policía considera que estaba «excesivamente tranquilo» y cree que la escena se pudo manipular

José Tomás V.M. ha asegurado que Benita no se sorprendió al verle en casa, que le dijo que podía quedarse a dormir, pues «esta casas es tanto tuya como mía». Estuvieron hablando y, cuando abordaron el tema de la tasación de las propiedades para el reparto en el divorcio, comenzó una discusión. El acusado insiste en que Benita fue la primera en coger un cuchillo y, en un principio, pensó que iba «en broma». Sin embargo, cuando intentó quitárselo, afirma, Benita le pinchó.

«Yo vi que iba en serio y me entró un terror terrible», reconoce, así que cogió otro cuchillo, para defenderse, alega. De ese modo comenzó un forcejeo, que acabó con la víctima fallecida. El acusado ha insistido en que, cuando llegó la policía, estaba forcejeando con Benita para quitarle el cuchillo, por eso tardó en abrir, y que no fue consciente de que su exmujer estaba muerta hasta que se enteró, tiempo después, por la policía, ya cuando estaba en el Hospital Santos Reyes.

Muy tranquilo

Una afirmación que le vale a su abogado para justiciar por qué José Tomás V.M. estaba tan tranquilo a la entrada de los policías en su domicilio. Tanto los agentes de Policía Local como la Policía Nacional han destacado, como soprendente, que el acusado estaba «muy tranquilo», «excesivamente tranquilo» para haber protagonizado un episodio de violencia como el que se vivió en el domicilio.

José Tomás V.M. asegura que la llegada de la policía le tranquilizó. «Después de lo que había pasado, me relajé», ha apuntado, y «tampoco sabía lo que le había pasado a Beni». Los agentes han aseverado que llamaron insistentemente a la puerta, dando golpes con puñetazos y patadas, pero el acusado tardó mucho tiempo en abrir. Cuando salió estaba tranquilo y no se apreciaban síntomas de estar bajo los efectos del alcohol o algún tipo de medicación.

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Además, los agentes han afirmado que los ruidos de la pelea se oían en todo el edificio. Mientras, los vecinos que han testificado han asegurado que escucharon a Benita pedir auxilio hasta en tres ocasiones, diciendo incluso «no me mates, no me mates». Sin embargo, el acusado afirma no haberla oído, pues «bastante tenía con intentar salvar la vida», ha reiterado.

En su declaración, la Policía Local ha afirmado que detectaron, al entrar en el domicilio, que «el mobiliario había sido colocado premeditadamente, y el cuerpo también». Un agente de Policía Nacional también reconoce que «es posible» cierta reconstitución de las pruebas, si bien otro compañero considera que la cocina estaba «revuelta», como si hubiera habido una pelea. El acusado niega manipulación de la escena del crimen.

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