Aranda revive con su Bajada del Ángel cinco siglos de tradición pascual

El pequeño Manuel Martín ha sido el encargado de retirar el velo negro a la Virgen de las Candelas

El ángel ha salido del globo pataleando y braceando/Paco Santamaría/EFE
El ángel ha salido del globo pataleando y braceando / Paco Santamaría/EFE
NIEVES LÓPEZ/EFE

Apenas diez minutos son suficientes en Aranda de Duero para recrear más de cinco siglos de tradición pascual. Es el tiempo que dura la Bajada del Ángel, la ceremonia que, puntualmente, se celebra cada Domingo de Resurrección frente a la imponente fachada sur, joya del gótico isabelino, de la iglesia de Santa María.

De origen incierto, que algunos relacionan con los autos sacramentales del siglo de Oro, se calcula que la Bajada se celebra en la capital ribereña ininterrumpidamente desde el siglo XV. Es la figurativa manera en que se representa cómo un ángel anuncia a la Virgen María la resurrección de Cristo, escenificado con la retirada del velo de luto que cubre la imagen mariana por parte del niño que, gracias a un cuidado sistema de poleas y cuerdas, desciende desde el cielo.

El protagonismo este año ha recaído en Manuel Martín López, un risueño estudiante de tercero de Infantil en el Colegio Claret de Aranda de Duero. Solo unos minutos antes de mediodía, ataviado con un inmaculado alba blanco, ha aparecido por la puerta de Santa María y se ha dirigido a ocupar posiciones en la caseta que, a modo de nube, permanecía instalada desde hace días en los muros del principal templo de la capital ribereña

Ha sido el detonante de una de las convocatorias que, año tras año, más expectación genera en Aranda de Duero y a la que acuden, religiosamente, miles de vecinos y foráneos que, desde primera hora de la mañana, ocupan cada rincón de la plaza de Santa María.

Mientras Manuel, el ángel-niño, ha permanecido oculto por los muros de la metafórica nube, los demás protagonistas han ido tomando posiciones en la céntrica plaza arandina. En primer lugar, la imagen del Cristo Resucitado, que este año por primera vez ha ido acompañada por la cofradía constituida con este objetivo.

Al mismo tiempo, por la puerta oeste ha aparecido la Virgen de las Candelas aún cubierta por un paño negro, en señal de luto. Tras retroceder hasta la colindante plaza de la Sal, ha avanzado hacia la figura del Resucitado precedida por un pendón que, recordando las tres caídas de Jesús camino del Calvario, realiza otras tantas reverencias.

El mismo ceremonial ha seguido la Virgen trasladada en andas hasta ocupar su lugar bajo el entramado de cuerdas en el que, desde ese momento, se centran todas las miradas.

El ángel ha retirado el velo negro a la virgen
El ángel ha retirado el velo negro a la virgen / Ricardo Ordóñez/ICAL

Apenas un sordo chasquido ha anunciado que se estaba abriendo el portalón del escenario, un murmullo de alegría y curiosidad se ha extendido por toda la plaza, sirviendo de improvisada banda sonora el recorrido del globo blanquiazul que escondía en su interior al ángel Manuel.

Solo unos segundos, apenas una decena de metros surcando el cielo suspendido por las cuerdas cuando un segundo chasquido ha marcado la apertura del globo permitiendo la aparición de Manuel Martín entre una lluvia de confeti y acompañado por el vuelo de las palomas.

Ha sido en ese momento cuando el ceremonial ha alcanzado su punto álgido. Un primer descenso sobre la Virgen ha sido suficiente para que el ángel le haya retirado el velo de luto y permitir que la Madre quedara enfrentada a la imagen de Jesús Resucitado.

Un alborozado pataleo, símbolo de la alegría del momento, ha acompañado cada ascenso y descenso de Manuel que, aunque en un primer momento ha perdido la corona floral que portaba, ha demostrado su pericia recuperándola en una de sus bajadas.

Cumplido el trámite de 'volar' sobre la plaza y los asistentes a la Bajada del Ángel, Manuel ha vuelto a posarse sobre el suelo y, tras situarse bajo las andas de la Virgen, ha culminado su cometido participando en la procesión que ha recorrido el centro arandino.

Representaciones similares a la Bajada del Ángel de Aranda de Duero solo se mantienen, en la actualidad, en las localidades de Peñafiel (Valladolid), Tudela (Navarra) y Muros (La Coruña). Asimismo, se cree que guarda relación con el Misterio de Elche.

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