Los hijos describen al padre como manipulador y controlador y afirman que Benita Núñez le tenía miedo

La vista oral ha continuado esta mañana y seguirá hasta el próximo martes/PCR
La vista oral ha continuado esta mañana y seguirá hasta el próximo martes / PCR

Los dos hijos de la pareja, así como la hermana de la víctima, han testificado en la vista oral por el asesinato de la mujer arandina

Patricia Carro
PATRICIA CARROBurgos

José Tomás V.M. es un hombre manipulador, controlador, calculador, muy obsesivo y vengativo. Al menos así lo han descrito sus hijos, durante la declaración realizada esta mañana en la Audiencia Provincial, en la que han negado que su padre fuese una víctima, que su madre fuese una persona violenta o que lo tuviese sometido. Hija e hijo han insistido en que Benita Núñez estaba controlada por su marido y «le tenía miedo», llegando incluso a temer por su vida en las semanas antes al asesinato.

«De lo único que me arrepienteo es de no haberle denunciado en su día», ha afirmado la hija, que ha testificado muy nerviosa y entre lágrimas. Lo ha hecho por vídeoconferencia, después de que el presidente del tribunal rechazase la petición de su abogado de que lo pudiese hacer, en la sala de vistas, pero oculta tras un biombo. Y la hija ha sido muy clara, acusando a su padre de «mentir», cuando ha intentado presentarse como víctima de la fallecida, de sus cambios de comportamiento, de su agresividad y de sus supuestas prácticas de brujería.

La joven ha insistido en que su padre es una persona «manipuladora», que imponía su criterio y su forma de hacer y ver las cosas; «todo eran malas caras, todo lo que hacían estaba mal», tanto su madre como su hermano y ella, ha afirmado. Por ese motivo, en cuanto pudo, la joven se marchó a estudiar a Santander, «porque no aguantaba la situación en casa».

«De lo único que me arrepiento es de no haberle denunciado en su día», ha afirmado la hija

Luego, con el divorcio, su padre cambió, y empezaron a llevarse bien. «Me daba mucha pena», ha afirmado, pues se quejaba de que estaba solo, de que lo estaba pasando mal, y la hija intentaba animarlo. Es más, el estado de tristeza que transmitía el acusado, semanas antes de la muerte de Benita Núñez, llegó a hacer pensar a su hija que podía suicidarse. «Yo pensaba que se suicidaba», ha insistido.

La hija también ha negado que su madre fuese violenta o agresiva, o que practicase brujería. «Mi madre lo único que hacía, de vez en cuando, era ponerle una vela a la virgen», ha comentado. Eso sí, Benita Núñez le tenía miedo a su exmarido, sobre todo tras haberle amenazado este con un cuchillo en junio de 2016, un mes antes del asesinato. Entonces, cuando ocurrieron los hechos, José Tomás V.M. se lo comentó a sus hijos, afirmando que «había hecho una cosa muy mala, se le había ido la cabeza» y, como Benita no le escuchaba, le había puesto un cuchillo en el cuello.

A partir de ese momento, la familia empezó a temer por la vida de la víctima. No se denunció el caso por petición de la madre, pues no quería agravar la situación difícil del divorcio, ha comentado el hijo de la pareja, cuya declaración ha sido muy similar a la de su hermana. El joven afirma que su padre es una persona fría y calculadora, controladora y «muy obsesiva»; que les manipulaba a todos y que, tras la demanda de divorcio, también les intentó manipular «dando pena».

Si Benita lo hubiese visto en su casa, «se habría ido, no se hubiera quedado con él a hablar»

Cuando se separaron, su madre le pidió expresamente que no entrase en el que fuera domicilio conyugal sin su presencia, ni consentimiento, pero incumplía la petición. Por ese motivo, tanto la hija como el hijo han afirmado que, en la noche de autos, si Benita Núñez hubiera visto que su marido estaba en casa, esperándola, «se habría ido, no se habría quedado a hablar con él», como afirma el acusado.

Los hijos han afirmado que les «sorprendió» que su padre fuese al mismo concierto al que iba a ir su madre con unas amigas en la noche del 16 de julio de 2016, pues el cantante «no le gustaba», y ambos sospechaban que su intención era provocar un encuentro con la víctima. Igualmente, los jóvenes han explicado que su padre tenía otras opciones, mucho más próximas al recinto ferial de Aranda, que el domicilio de Benita, en caso de que se sintiese mal, como él ha declarado.

«Un pedazo de pan»

En la tercera sesión de la vista oral ha testificado también una de las hermanas de la víctima, con la que mantenía una relación muy estrecha. La testigo ha afirmado que Benita era «un pedazo de pan», pero su marido, un metiroso y «muy vengantivo». Al acusado no le gustaba que Benita tuviese relación con sus hermanas, así que en la familia de ella «se le respetaba y se la aceptaba, pero era muy tosco y arisco».

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La sesión ha finalizado con las declaraciones de dos médicos de cabecera y un psiquiatra, que atendieron a José Tomás V.M. por un trastorno adaptativo con ansiedad. En las diferentes consultas, el acusado aseguró estar nervioso, alterado, que dormía mal, y todo porque tenía problemas de pareja. A las dos médicos de familia sí les contó que estaba en trámites de separación, pero al psiquiatra no. En cambio, al especialista le habló de que Benita tenía alteraciones de comportamiento, que se enfadaba sin razón, que practicaba brujería... «El se presentaba como víctima de la alteración de comportamiento de su mujer, que le generaba ansiedad», ha apuntado el psiquiatra.

El acusado estuvo en tratamiento, discontinuo, primero de ansiolíticos y luego de ansiolíticos y antidepresivos. La mezcla de la medicación con alcohol, argumento esgrimido por la defensa, podría haber potenciado el efecto del alcohol, pero también haberle dado sueño. Eso sí, el psiquiatra ha puntualizado que, con las bajas dosis que tomaba, «es imposible que aumentase o disminuyese la violencia contra él o contra los demás».

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