El PSOE lamenta que la declaración de BIC no incluya el Monasterio de San Pedro Regalado

Capilla barroca de San Pedro Regalado en el convento de la Aguilera en Aranda de Duero. /M.A.S.
Capilla barroca de San Pedro Regalado en el convento de la Aguilera en Aranda de Duero. / M.A.S.

El Consejo de Gobierno de la Junta otorgó solo esa calificación a las sargas

Susana Gutiérrez
SUSANA GUTIÉRREZAranda de Duero

El procurador socialista Luis Briones, ha lamentado «profundamente» que la Junta de Castilla y León solo haya declarado como Bien de Interés Cultural las sargas del monasterio de San Pedro Regalado en La Aguilera, en lugar del monumento al completo. Briones realizó, en su día, dos Proposiciones No de Ley, en las que pedía que se declarara BIC el monasterio y las sargas «por su gran riqueza».

«No tiramos la toalla, intentaremos declarar como Bien de Interés Cultural el monasterio y así lo incluiremos en nuestro programa electoral», ha detallado el procurador socialista. Al respecto, Briones ha añadido que «eso es lo que quieren los vecinos», ya que en caso contrario «es muy fácil desplazarlas y aquí nos quedaremos sin nada».

De momento, solo las sargas del siglo han sido declaradas como Bien de Interés Cultural por la Junta de Castilla y León. Se trata de un conjunto de quince pinturas sobre tela de lino con ligamento de sarga, que representan iconográficamente, cada una de ellas, una escena de la vida de Santo. Esta colección de sargas es parte de la extensa producción del pintor franciscano Diego de Frutos, nacido en Segovia en 1700 y muerto en Valladolid en 1754, repartida entre el Santuario de La Aguilera y el desaparecido Convento de San Francisco de Valladolid, que posteriormente pasaron a formar parte de los fondos del Museo Nacional de Escultura de esta localidad. Tras ser restauradas por el Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Castilla y León, entre los años 2003-2004, fueron reubicadas en el convento de La Aguilera.

El convento conocido como Santuario de San Pedro Regalado en La Aguilera, fue fundado en 1404 por Fray Pedro de Villacreces, reformador de la Orden Franciscana. En este santuario pasó parte de su vida como fraile el que fuera su discípulo, San Pedro Regalado, que llegó a ser superior de este convento.