La Semana Santa vuelve a tomar vida en la Pasión de Covarrubias

Una imagen de la procesión/AFP
Una imagen de la procesión / AFP

La procesión arrancó a las 21:00 horas de la Colegiata de San Cosme y San Damián, lugar en el que se representa la Última Cena de Jesús

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La villa de Covarrubias ha vuelto a volcarse, un año más, con la organización de la Pasión Viviente este Viernes Santo. Y es que la elaboración del vestuario, las diferentes estaciones y los actores que la protagonizan llevan sello rachelo. La lluvia dio una tregua en la edición de este 2019, y la celebración pudo desarrollarse sin sobresaltos causados por el tiempo.

La Pasión Viviente más antigua de Castilla y León, -de ello presumen- avalada por su gran tradición, celebró una edición más repleta de emoción. Más de un centenar de rachelos se esforzaron por disimular el frío y no dejar indiferentes a los visitantes que pasearon por los doce pasos que se encuentran repartidos por las plazas o edificios más insignes del municipio burgalés. Aunque, a decir verdad, la meteorología no supone un problema, ya que este Vía Crucis lleva sin suspendrse desde 1972.

Una de las procesiones vivientes más seguidas por el público de la provincia arrancó a las 21:00 horas desde la Colegiata de San Cosme y San Damián-con la Última Cena de Jesús-. También se pudieron observar otras escenas como la Caída de Jesús, el encuentro con la Virgen María o la estación de la crucifixión, que a la luz de las hogueras se convierte en uno de los momentos más espectaculares del recorrido.

La procesión transcurrió en absoluto silencio y dejó al descubierto, además de los últimos momentos de la pasión de Cristo, la gran riqueza histórica y patrimonial de la Villa Rachela. Así, el desfile se detuvo en el Torreón de Fernán González, la casa y la plaza de doña Sancha, la plaza de doña Urraca, el Ayuntamiento, el Archivo del Adelantamiento, la iglesia de Santo Tomás y la plaza del Obispo Peña.