El sinsentido de un transporte escolar inflexible

Los alumnos de la zona de Tardajos matriculados en un instituto pueden hacer uso del autobús, los matriculados en un centro situado a 150 metros, no | Una evidencia más de esa práctica tan criticada desde el medio rural, hacer leyes sin conocer el territorio

Jóvenes estudiantes esperan el autobús para ir al instituto. /A. Mingueza
Jóvenes estudiantes esperan el autobús para ir al instituto. / A. Mingueza
Aythami Pérez Miguel
AYTHAMI PÉREZ MIGUELBurgos

El transporte escolar es un servicio que, para el mundo rural, es tan importante como un consultorio médico, la conexión por carretera o la conexión a Internet. Los niños y jóvenes son el futuro y, si la natalidad ha bajado, no es cuestión de no cuidar a los chavales que quedan en nuestros pueblos.

Algunos padres y alumnos de secundaria de varios pueblos cercanos a la capital burgalesa, del entorno de Tardajos, tienen un problema desde enero de este año. Varios progenitores tienen que organizarse para llevar a sus hijos al instituto, situado en Burgos. Por estos pueblos sí pasa el autobús escolar pero ellos no pueden subirse por no estar matriculados en el centro de referencia que corresponde a esta zona de la provincia. El instituto de referencia es el IES Camino de Santiago. Si se hubiesen matriculado ahí, tendrían transporte escolar. Como lo han hecho en el IES Conde Diego Porcelos, tienen que buscarse los medios para llegar. Lo curioso es que los dos centros están ubicados a 150 metros el uno del otro.

Es cierto que, en el caso del medio rural, el transporte escolar y el derecho a la libre elección de centro se topan con razones organizativas. Hay que reconocer que no se puede ofrecer a cada alumno que tiene que hacer uso de este autobús la opción de elegir el centro que desee en la capital burgalesa; la logística sería imposible. Pero lo que piden estos padres es más flexibilidad y, en este caso, es posible. Estos jóvenes hicieron uso del transporte escolar aunque no estaban matriculados en su centro de referencia hasta enero de 2019. En esa fecha se dio orden desde la Delegación Provincial de Educación de prohibirles la subida al autobús.

Lo que se pide es más flexibilidad a una norma que, una vez más, vuelve a caer en esa práctica que tanto se lamenta desde el medio rural, 'hacer leyes sin conocer el territorio'. No es cuestión de convertir el bus escolar en uno a demanda, en un taxi, que tenga que salir mucho antes para dejar a cada uno de los alumnos en un instituto diferente de Burgos. Se trata de conocer el territorio y, en lugar de asignar un único centro de referencia para la zona de Tardajos, ampliarlo a dos. Teniendo en cuenta que estos dos institutos están separados por 150 metros. Así se ampliarían las opciones de elección para unos jóvenes que solo buscan la mejor educación para el futuro que desean.

Hay alumnos que se han matriculado en institutos de la capital burgalesa más lejanos al centro de referencia. En estos casos no es viable la opción de dejarlos en un punto y que ellos lleguen en autobús urbano porque los acompañantes escolares deben «acompañar a los alumnos hasta el interior del recinto escolar». Pero es difícil pedir flexibilidad a estos jóvenes a la hora de matricularse cuando desde la Delegación Provincial de Educación apenas se les ha escuchado y siguen esperando una respuesta de la Consejería de Educación a sus problemas.

«Cuando vives en el medio rural se te quita el derecho a la libre elección de centro», lamentan muchos progenitores. Hay lugares de la provincia donde solo hay un instituto cercano pero, en este caso, con un poco de flexibilidad no se abocaría a estos jóvenes a estudiar en un centro que, en algunos casos, no se adapta a sus necesidades. No se trata de personalizar la norma, sino de flexibilizarla.

Más información