Las últimas lluvias y la ausencia de heladas, claves para remontar la campaña micológica burgalesa

La campaña micológica de este otoño no parece remontar. /BC
La campaña micológica de este otoño no parece remontar. / BC

Tanto en las Merindades como en Pinares se espera una campaña de baja producción | Aún así, puede ser mejor que las dos anteriores que fueron casi nulas

AYTHAMI PÉREZBURGOS

No solo del turismo veraniego viven los pueblos burgaleses. En otoño, la micología supone una actividad importante para la economía del medio rural. No solo se habla de hostelería si no del 'pellizco' que supone para algunas familias vender algunas de las setas y hongos recolectados. Estos dos últimos años, el otoño ha sido nefasto para la micología. Parecía que este año ocurriría lo mismo pero aún quedan esperanzas depositadas en las últimas lluvias y en que no hiele en las zonas más seteras, para que no se congele el micelio.

Hasta el momento, la campaña micológica en Burgos se puede calificar de mala pero algunos micólogos son optimistas con respecto a este mes de noviembre. Las Merindades y la comarca serrana de Pinares son dos de las zonas donde más especies fúngicas se recolectan. Según datos del programa de Micología de Castilla y León (Micocyl), en los montes del Valle de Mena regulados por el Micocyl la producción estimada por el momento es «baja». Igualmente, en los bosques de la comarca de Juarros, Villasur de Herreros, Pineda de la Sierra, Pradoluengo hasta los Tolbaños, Huerta de Arriba y Huerta de Abajo, Canicosa o Regumiel de la Sierra, según el Micocyl, la producción es también «baja».

La producción es baja al igual que la actual presión recolectora, tanto en los montes de Demanda-San Millán como en los bosques del Valle de Mena. Esto significa que no se ve por los pueblos de la zona el movimiento de aficionados a las setas que se veía antes. Así lo confirma Jesús Javier Andrés, presidente de la Asociación Micológica de Navaleno, gran conocedor del tema en la comarca de Pinares y, además, propietario de una casa rural en la zona. Andrés confirma que «los fines de semana sí acude gente porque tienen la zona como destino y aunque no vengan a coger setas hacen senderismo o acuden a algún evento micológico de los que ya hay por aquí. En cambio, entre semana, el movimiento es mucho menor que años atrás».

En estos últimos días han salido más setas que en todo el mes de octubre

Esos eventos a los que hace referencia Andrés, como el Buscasetas o las jornadas micológicas y gastronómicas de determinados pueblos, se han atrasado. «Antes para el puente del Pilar, ya había setas, ya se organizaba algo, ahora hay que esperar a noviembre», apunta Andrés. No solo es el retraso en las campañas micológicas, es también la escasez de producto, como confirma un aficionado a la micología de la comarca de Pinares. «Ni níscalos ni hongos han salido, solo hemos cogida alguna senderilla o setas de cardo», apunta este vecino pinariego. Confía en que «si la temperatura se mantiene y no hiela, con estas últimas lluvias, igual sale alguna seta más, de hecho en estos últimos días han salido más que en todo octubre», matiza.

Ni este aficionado a la micología ni Andrés confían ya en que se puedan coger boletus. Las campañas del 2017 y 2016 fueron nefastas para el boletus y está sigue la misma línea. Para algunas especies, no hay segunda oportunidad. En noviembre será difícil recolectar boletus edulis en las zonas altas debido a la bajada de temperaturas. Se trata de un hongo más termófilo y podría encontrarse solo en las zonas bajas. Eso sí, está condicionado a que en esas zonas hubiese fructificado en septiembre y octubre, para eso se necesita lluvia, que no ha habido en la provincia en esas fechas.

Aunque remonte...

Aunque la campaña remonte, ya no hay posibilidad de quitarle el calificativo de mala. Es probable que los aficionados a la micología puedan recolectar en Burgos las setas más tardías, como tricholoma portentosum, el níscalo o saprófitos como la seta de cardo. Un mala campaña en términos de producción, al igual que las dos anteriores.

Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) los suelos forestales han recuperado sus niveles de humedad superficial a valores adecuados para la fructificación de especies fúngicas.

En Tierra de Lara, este fin de semana celebran sus jornadas micológicas. Los bares y restaurantes ofrecen pinchos y menús con las setas como protagonsitas. Manuel Rodríguez, presidente de la Asociación para el Desarrollo de Tierra de Lara, se muestra tranquilo en cuanto al abastecimiento, ya que los hosteleros de la zona llevan todos estos días saliendo al campo «y algo han recolectado». Rodríguez también señala que estas últimas lluvias han sido «fundamentales» porque en los primeros días de noviembre han salido más setas que en todo el mes de octubre.

Rodríguez sabe de la importancia de mantener dinámicos los pueblos durante todo el año, para lo que la micología es fundamental. «La gente sabe cuándo es buen año de setas y cuando no. No hace falta siquiera que vengan y eso nos perjudica. Se nota también en un mal año que la gente no demanda platos micológicos».

Por su parte, Salas de los Infantes y Quintanar de la Sierra también celebran durante este mes de noviembre sus jornadas micológicas con la vista puesta en el cielo y en el termómetro. Mientras, los aficionados, seguirán mirando al suelo por si hay suerte.

 

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