El Estudiantes se come al San Pablo en el segundo cuarto

Jenkins no tuvo un gran día./EFE/Juan Carlos Hidalgo
Jenkins no tuvo un gran día. / EFE/Juan Carlos Hidalgo

El San Pablo Burgos se bloquea en el segundo cuarto y el Estudiantes aprovecha para dejar sentenciado el encuentro antes del descanso

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

Un horrible segundo cuarto privó hoy al San Pablo Burgos de luchar por la victoria frente al Estudiantes, que aprovechó la mala racha acumulada por el conjunto burgalés durante el segundo periodo para dejar sentenciado el choque antes del descanso. De nada sirvieron los intentos de los hombres de 'Epi' por levantar el encuentro. La suerte ya estaba echada tras el paso por vestuarios.

100 Movistar Estudiantes

Cook (3), Peña (6), Suton (5), Landesberg (26), Brown (8) -quinteto inicial-; Hakanson (5), Brizuela (14), Vicedo (12), Sola (-), Caner-Medley (19), Arteaga (-) y Savané (2).

76 San Pablo Burgos

Fisher (9), Barrera (7), Jenkins (14), Thompson (13), Huskic (7) -quinteto inicial-quinteto inicial-; Schreiner (-), Javi Vega (-), Sebas Saiz (9), Edu Martínez (2), Alex López (9) y Cancar (6).

PArciales:
27-21, 54-30 (descanso); 79-59, 100-76 (fin del partido).
Árbitros:
Benjamín Jiménez Trujillo, Jacobo Rial y C. Sánchez Monserrat.
incidencias:
Partido correspondiente a la vigésimo cuarta jornada de la Liga Endesa disputado en el pabellón Wizink Center de Madrid ante unos 8.000 espectadores. Alrededor de un millar de aficionados burgaleses en las gradas.

Y eso que el San Pablo comenzó con buen pie. El propio 'Epi' ya aventuraba en la previa que el partido tenía visos de irse a marcadores abultados. Y no erró en la previsión. Desde el salto inicial, ambos conjuntos desplegaron un baloncesto vertiginoso, con transiciones rápidas y muchas carreras, una propuesta que derivó en un intercambio de golpes en el que el San Pablo parecía sentirse cómodo. Thompson, Barrera y Fisher estaban carburando, la lucha por el rebote estaba equilibrada y el conjunto burgalés disfrutaba de un buen acierto en el lanzamiento, lo que le permitió ponerse cuatro arriba (17-21) a falta de tres minutos para el final del primer cuarto. Pero la competitividad del conjunto burgalés murió en ese mismo instante. Sin aviso. Sin capacidad de reacción.

Tras ese buen arranque, los hombres de 'Epi' desaparecieron de la pista y cedieron toda iniciativa al Estudiantes, que no desaprovechó el regalo. La empanada del conjunto burgalés se materializó con cuatro errores consecutivos que, sumados a la relajación defensiva, permitieron al Estudiantes cerrar el cuarto con un parcial de 10-0 (27-21).

Pero eso no fue sino el preámbulo del desastre. Y es que, una horrible salida a pista en el segundo cuarto condenó definitivamente al San Pablo. Las estadísticas lo dicen todo. 27-9 a favor de los locales en diez minutos de juego. Esas cifras evidencian dos dinámicas contrapuestas. Por un lado, un Estudiantes desatado, dominador absoluto en el rebote y muy acertado en sus lanzamientos. Por el otro, un San Pablo sin ideas, que pecó de precipitación en el lanzamiento y que concedió demasiadas facilidades defensivas.

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El partido había entrado en una dinámica tal que al conjunto burgalés ni siquiera le entraban los tiros libres, mientras el Estudiantes acumulaba puntos en el electrónico. Y así hasta alcanzar una ventaja que se disparó a los 24 puntos (54-30) antes de enfilar el camino a vestuarios. Un camino que el conjunto burgalés realizó cabizbajo y cariacontecido.

Un quiero y no puedo

Esa diferencia suponía una losa demasiado grande para el San Pablo, que regresó a pista con energías renovadas y ajustes en varias facetas, pero con la impresión de que levantar el partido suponía un reto cuanto menos titánico.

En ese escenario, los hombres de 'Epi' mejoraron su efectividad bajo el aro, dibujando buenas internadas en zona, y mostraron mayor seguridad en el rebote. Eso sí, el juego exterior seguía siendo prácticamente inexistente y, lo que es más importante, el Estudiantes no bajó el listón. De esta forma, el partido volvió a entrar en una dinámica de golpe y contragolpe en la que el conjunto colegial, con un Landesberg desatado, se sentía como un pez en el agua. Una dinámica que impidió que el equipo burgalés recortara diferencias de manera significativa. De hecho, la ventaja del Estudiantes no bajó en ningún momento de los 18 puntos (77-59).

Ante ese escenario, al San Pablo sólo le quedaba encomendarse a la épica para intentar dar la vuelta al choque. Y la épica, en esta ocasión, no apareció. Cierto es que el conjunto burgalés fue mejor que su rival en varias fases del último cuarto, como así lo había sido en el tercero, pero no fue suficiente. Lejos de ello, un arreón final desde la línea exterior permitió al Estudiantes volver a lanzarse en el marcador hasta alcanzar los 26 puntos de ventaja.

Con esta, el San Pablo acumula siete derrotas consecutivas. El próximo fin de semana, los hombres de 'Epi' intentarán romper de una vez la dinámica y reencontrarse con la victoria frente al Monbus Obradoiro.

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