El Real Madrid asalta el Coliseum

Benite intentando anotar ante la presencia de Ayón. /GIT
Benite intentando anotar ante la presencia de Ayón. / GIT

Un voluntarioso San Pablo no puede con el conjunto blanco, que controla el choque de principio a fin

Gabriel de la Iglesia
GABRIEL DE LA IGLESIABurgos

La gesta no fue posible. El San Pablo Burgos no fue capaz de dar hoy la campanada al verse claramente superado por un intratable Real Madrid. El conjunto blanco asaltó el Coliseum y desde el primer minuto llevó el choque a su terreno, impidiendo a los hombres de 'Epi' cualquier reacción.

El encuentro se presentaba harto complicado para los intereses burgaleses. El Real Madrid se encuentra en su mejor momento de la temporada tras clasificarse para la final a cuatro de la Euroliga y era quizá el peor rival posible. Así de hecho lo demostró en los primeros compases. El conjunto blanco salió a la pista en tromba y en un visto y no visto se lanzó en el marcador con un parcial de 0-8 gracias al concurso de Taylor y Randolph, que castigó al San Pablo desde la línea exterior.

84 San pablo Burgos

Fitipaldo (6), Lima (5), Benite (14), Javi Vega (3), Cancar (10) -quinteto inicial-; Sutton (5), Aguilar (-), Barrera (5), Frazier (5), Zipster (10), Huskic (14), Álex López (7).

102 Real Madrid

Randolph (17), Campazzo (5), Tavares (5), Deck (2), Taylor (11) -quinteto inicial-; Causeur (20), Reyes (2), Ayón (4), Yusta (8), Carroll (15), Llull (2) y Thompkins (11).

Cuartos:
16-25, 41-50 (descanso); 62-79, 84-102 (final del partido).
Árbitros;
Carlos Cortés, Óscar Perea y Alberto Baena
Incidencias:
Partido correspondiente a la trigésima jornada de la Liga Endesa disputado en el Coliseum ante 9.316 espectadores.

A ello ayudó la caraja con la que salió el equipo burgalés a la pista del Coliseum. A los hombres de 'Epi' les costó un mundo entrar en el partido. Demasiadas imprecisiones, demasiadas decisiones erróneas y demasiados fallos en lanzamientos relativamente cómodos. Un escenario que ante un rival como el Real Madrid supone una auténtica sentencia.

De hecho, el San Pablo tardó más de tres minutos en anotar su primera canasta, fruto de Cancar, y a pesar de los esfuerzos, siempre fue a remolque de un Real Madrid efectivo en el rebote y en el lanzamiento exterior. Llull y Campazzo manejaban el juego y Taylor y Randolph ejecutaban a un San Pablo desarmado y, por momentos, frustrado.

Un triple del propio Taylor ponía al conjunto blanco 11 arriba (2-13), obligando a 'Epi' a llamar a capítulo a los suyos a los cuatro minutos de juego. El técnico burgalés movió el banquillo y cambió criterios, pero ni con esas. El Real Madrid siguió a lo suyo, aprovechando varias decisiones arbitrales muy discutidas por la grada y cerrando el primer cuarto con una clara ventaja (16-25).

Mejoró prestaciones el San Pablo en el segundo envite, incrementando su efectividad anotadora y fortaleciendo el rebote. Esa circunstancia permitió a los hombres de 'Epi' coger algo de confianza en los compases iniciales, pero el Real Madrid no tardó en poner las cosas de nuevo en su sitio, gracias al acierto de Carroll y Yusta desde la línea exterior. Un acierto que lanzó al conjunto blanco hasta los 16 puntos de ventaja (27-43) mediado el segundo cuarto. Fue entonces cuando el San Pablo mostró su mejor nivel, respondiendo a cada golpe con un juego coral y reduciendo diferencias hasta los nueve puntos al filo del descanso (41-50).

No era el mejor de los escenarios posibles, pero el cuadro burgalés seguía en partido tras un complicado primer tiempo. De hecho, ese arreón final pareció dar alas al San Pablo, que regreso de vestuarios con una marcha más, mejorando sus números en el rebote y planteado alguna complicación al Real Madrid. Así, y a pesar del triple inicial de Taylor, el cuadro burgalés fue remando poco a poco hasta colocarse a seis de diferencia (49-55) tras un gran triple de Frazier.

Ese fue, quizá, el punto de inflexión del choque. Y es que, el cuadro burgalés desaprovechó por dos veces la ocasión de meterse definitivamente en partido y acabó pagándolo caro, despertando a la bestia madridista. Tavares frenó la dinámica y el Real Madrid se desató, con un espectacular acierto desde la línea de triples, que lanzó a los hombres de Laso a ventajas por encima de los veinte puntos mediado el cuarto (53-73), que se ratificaron con un contundente 62-79 al final del cuarto.

A la vista de lo acontecido hasta ese momento, la machada del San Pablo se antojaba, cuanto menos, muy difícil. El Real Madrid había metido la directa y el cuadro burgalés solo pudo remar e intentar maquillar el resultado. Yusta, Carroll y, sobre todo, Causeur, que acabó con 20 puntos en su cuenta particular, mantuvieron el tipo ante un San Pablo corajudo y voluntarioso, pero incapaz de frenar la avalancha de juego rival, que consiguió mantener en todo momento su cómoda ventaja hasta cerrar el choque con un marcador de 84-102.

La derrota, sin duda, deja un agrio sabor de boca en la parroquia azulona. Sin embargo, esto no para y este mismo miércoles, el San Pablo visitará al Tecnyconta Zaragoza con la intención de resarcirse y seguir mirando hacia arriba.