«Este año me toca hacer el trabajo sucio»

Javi Vega encontró en El Plantío su segundo hogar/IAC
Javi Vega encontró en El Plantío su segundo hogar / IAC

El ala-pívot madrileño ha tenido que adaptarse a un nuevo rol menos brillante, pero igual de necesario

Ismael del Álamo
ISMAEL DEL ÁLAMOBurgos

Javi Vega Merayo (Leganés, 1988) ha sido y es uno de los baluartes del ciclo de oro del baloncesto burgalés. Tras dos temporadas en LEB Oro, consiguió el ascenso a ACB siendo uno de los jugadores más importantes dentro de la pista y más valorados por, a día de hoy, la mejor afición del baloncesto nacional. Su rol de jugador clave ha cambiado en la Liga Endesa y el trance para asumir que el trabajo para el equipo está fuera de las casillas más miradas en las estadísticas ha sido duro.

Tras un inicio irregular en el que ha perdido protagonismo y confianza, Vega siente que tocó fondo en aquel partido frente a Movistar Estudiantes en el que fue expulsado por doble técnica antes del descanso. Ahora, más sereno, el madrileño siente que tras la última victoria ante RETAbet Bilbao Basket ha comenzado a dibujar una línea ascendente que debe marcar una tendencia de aquí a final de liga.

-Lo primero de todo, ¿cómo estás?

-Bien, después de la última victoria, mejor.

-Estás pasando una temporada complicada en lo deportivo, después de haber sido uno de los jugadores más importantes de las dos últimas temporadas del San Pablo Burgos, ¿qué te está impidiendo sentirte más cómodo en el parquet?

-Los primeros partidos fueron duros, contra rivales muy exigentes y la verdad es que el equipo perdió bastante confianza. Después tuve un par de lances, la expulsión y la lesión en el dedo, y llegó la primera victoria cuando la rotación había cambiado. Además, yo he tenido un bache de confianza y ahí se ha notado y he tenido un mal arranque, pero ahora estoy mucho mejor.

-¿Has cambiado algo en el modo de encarar los partidos esta temporada?

-Cambia que no tengo el mismo papel. Quizás el año pasado era más referente. Está claro que el equipo está siempre por delante, pero antes tenía que asumir más y este año tengo que trabajar más para otra gente. Toca cambiar esa mentalidad, pero la base, que siempre es competir, se mantiene.

-3,7 puntos, 1,7 rebotes y 2,7 de valoración son sólo números, pero reflejan que no atraviesan tu mejor momento. ¿Cómo te imaginabas este inicio de temporada en lo personal?

-Los mejores números los hice a principio de temporada. Luego, los minutos, la confianza y el juego han ido a menos, entonces la sensación ha ido cambiando. Si que es cierto que después de subir sigues con el chip de jugador importante y evidentemente es otra categoría, es otro nivel y te tienes que adaptar a las nuevas exigencias y a tu nuevo rol. Quizás me ha costado un poco más asumirlo.

Para un jugador es complicado porque estás acostumbrado a tirar una serie de tiros y a tener un cierto protagonismo tanto en ataque como en defensa y ahora, aún haciendo tu mejor partido, si el juego no te depara acciones y tampoco tienes muchos minutos, no puedes hacer lo que hacías el año pasado. Evidentemente, es un trabajo mucho menos vistoso y mucho más sucio.

«Es otra categoría, otro nivel y te tienes que adaptar a las nuevas exigencias y a tu nuevo rol. Quizás me ha costado un poco más asumirlo»

-Es obvio que la comunión con la afición es total y que tus ganas de agradar también, pero, ¿en alguna ocasión te han jugado un exceso de ímpetu como contra el Estudiantes, cuándo viste dos técnicas en los dos primeros cuartos?

-Ese partido fue clave porque fue el primero que salía de suplente y encima se juntaron las dos técnicas por lo que sí pudo ser un pequeño punto de inflexión. Además, fue uno de mis peores momentos el tener que irme antes del descanso al vestuario. De esta manera ves que tu protagonismo baja y a nivel de confianza te afecta, evidentemente. El año pasado yo podía empezar mal y podía retamar el vuelo en la segunda parte. Ahora ya no puedes ni empezar ni acabar mal, porque, por decirlo de alguna manera, tienes dos tiros o los metes o sino no hay más.

-¿Es menos divertido jugar en Liga Endesa que en LEB Oro?

-No, yo creo que es mucho mejor y si pudiese jugar un minuto en la NBA antes que diez en ACB lo preferiría. Es una liga mucho más exigente y mucho más bonita. La verdad es que yo prefiero estar en ACB mil veces más que en LEB.

«Si pudiese jugar un minuto en la NBA antes que diez en ACB lo preferiría»

-¿Qué hace falta para ver al mejor Vega en la pista?

-Bueno, ya irán saliendo las cosas. En el último partido, en defensa estuve bastante bien, y en ataque estuve correcto, fallé un tiro y poco más. No líe ninguna, por decirlo de alguna manera. Por eso, habrá días que lleguen más tiros y hay que esperar el momento, trabajar para ello y mientras tanto disfrutar de lo que tenga y tirar para adelante.

-¿Es fácil jugar cuando no tienes el máximo de confianza y desde la grada no se cansan de animar?

-Al principio sí que es cierto que a nivel colectivo no salían las cosas ni de cerca, ni competíamos. Luego, contra el Real Madrid y contra el Valencia se pierde, pero las sensaciones son muy diferentes. Aún con todo, la afición que tenemos, y creo que hablo en nombre del equipo, es increíble y que llene el Coliseum dice mucho de las ganas que tenían de tener baloncesto por encima de todo. Ellos vienen a disfrutar de la categoría y creo que, a día de hoy, es una afición bastante sana y no viciada. Por eso, valoran el esfuerzo, al igual que lo critican, pero, sobre todo, eso, valoran las posibilidades que tenemos y nuestros posibles límites. Lo único que se les puede dar son las gracias porque, incluso, habiendo tenido muy malos momentos han estado de diez.

Javi Vega durante una sesión de entrenamiento en El Plantío
Javi Vega durante una sesión de entrenamiento en El Plantío / IAC

-¿Dirías que la marca Javi Vega cotiza a la baja?

-Se tiene que dejar el egoísmo a un lado. Al final, lo más importante para mi futuro y para el del equipo es que nos salvemos y lo más importante es ganar los partidos y, a nivel individual, ir creciendo poco a poco, cogiendo una confianza que se gana individualmente.

-Siguiendo con la afición, está claro que Burgos vive su idilio con el baloncesto, un idilio que le ha llevado a ser nombrada por la revista Gigantes, mejor afición de la liga. ¿Te imaginabas una respuesta tal de los aficionados burgaleses?

-No, si soy sincero no. Me esperaba a los aficionados del año pasado, porque, al final, es tan nuestro como de ellos el ascenso, pero yo creo que ni el club se lo esperaba. Llenar una plaza de toros me parece increíble porque nadie lo hace. Hace un tiempo vi una estadística que me impresionó. En Barcelona, uno de cada seiscientos y pico habitante va a ver al Barça y aquí, en Burgos, si no me equivoco, es uno de cada 72 los que vienen a ver el baloncesto.

«En Barcelona, uno de cada seiscientos y pico habitante va a ver al Barça y aquí, en Burgos, si no me equivoco, es uno de cada 72 los que vienen a ver el baloncesto»

-En cuanto al equipo, en estos momentos haces pareja en la pintura con Sebas Saiz, compañero con el que has compartido convocatoria de la Selección, este año con él y el resto ¿vuelve a haber ese buen rollo que ha habido estas últimas temporadas en el vestuario?

-Según vas subiendo de nivel el grupo es menos familiar, aunque es cierto que este grupo es muy bueno, hay muy buen ambiente y, sobre todo, ha mantenido la calma después de haber empezado 0-7. No sé cómo terminará, pero, en comparación con Sevilla, este es un vestuario muy tranquilo y yo creo que nos vamos a salvar y, en parte es porque las cosas se están haciendo muy tranquilas, se están haciendo bien y hay un ambiente positivo.

-¿De cuál de todos ellos has aprendido algo que te aplicas?, ya sea técnico o motivacional.

-Del que más he aprendido y en el que más me fijo, y mira que lo tuve el año pasado, es de Goran. La facilidad con la que juega el poste bajo y la pausa que tiene en ataque es en lo que más me fijo. Y, de los exteriores, la «cara» que tiene Deividas para tirar, que le da igual el momento por la confianza que tiene en sí mismo.

-¿Con cuál te ríes más?

-Con Edu me llevo muy bien, con Goran me río bastante, pero en general el ambiente es bastante bueno y nos reímos todos. También con Barrera, con él me llevo genial.

-Por otro lado, los resultados parece que empiezan a acompañar, con alguna vicotria y marcadores mucho más ajustados. El equipo ha dado un paso al frente, ¿está listo para competir con plenas garantías ante cualquier rival de la liga?

-Sí, yo creo que sí. Ya pagamos la novatada en el inicio con los Euroliga y lo equipos importantes y bueno, nosotros no estuvimos bien y casi doy gracias de que viniesen esos y no los rivales más directos. Ahora estamos en un momento competitivo bastante bueno y nos vienen partidos que dependen más de nosotros, porque tu puedes jugar increíble contra el Madrid y perderlo, pero yo creo que si juegas increíble contra Guipúzcoa en casa lo lógico es que lo ganes. Entonces, lo más normal es que se ganen más partidos de los que hemos ganado en la primera parte de la temporada.

-¿Dónde hay aún margen de mejora para ver al mejor San Pablo?

-Bueno, cada vez nos entendemos mejor. Hemos mejorado en el número de pérdidas y de rebotes, y, sobre todo se trata de conocer cuál es la virtud de cada uno, dónde hay que darle la pelota… Poco a poco todos vamos entrando en la dinámica del equipo y vamos teniendo nuestro hueco. Al final el crecimiento es por equipo, aunque haya jugadores, como yo mismo, que podamos aportar más.

-No cabe duda de que preparar los partidos en una pista como la de El Plantío y jugarlos en el Coliseum ha costado y cuesta, ¿en qué os afecta examinaros en el nuevo escenario?

-Yo le tenía bastante cariño a El Plantío, porque, al final, es un campo bastante más cercano que el Coliseum y mira que las 10.000 personas le hacen increíble y es muy difícil en una plaza de toros hacer que sea una pasada. Pero bueno, yo a El Plantío le guardo un especial cariño.

-La próxima jornada el San Pablo se enfrenta al Montakit Fuenlabrada, club al que has pertenecido prácticamente toda tu carrera profesional. ¿Cómo será para ti ese partido, cuando, encima, el equipo está haciendo tan buena temporada?

-Será muy especial, aunque quizá sea más especial cuando juegue en Fuenlabrada porque es el club con el que he estado durante quince años. Para mi es el club de mi ciudad y es el club de mi vida. Evidentemente, en Burgos me siento como en casa y, a día de hoy, lo pongo por encima de Fuenlabrada, pero me he formado, he vivido y soy de Fuenlabrada y por ciertos motivos no estoy allí, pero es el equipo de mi corazón.

-Por último, ¿qué nota te pones en lo que va de temporada?

-Que la ponga el público. Yo no ponga nota.

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