«La gente es mejor de lo que creemos»

El claretiano Aquilino Bocos./
El claretiano Aquilino Bocos.

Junto al jesuita Luis Ladaria, el misionero claretiano será nombrado cardenal por el Papa Francisco en el consistorio que presidirá en el Vaticano

DARÍO MENORCorresponsal. Roma

Dos españoles serán este miércoles nombrados cardenales por el Papa Francisco en el consistorio que presidirá en el Vaticano: el claretiano Aquilino Bocos y el jesuita Luis Ladaria, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe. De más de 80 años y, por tanto, sin derecho a participar en un eventual cónclave, Bocos considera que recibe la púrpura como reconocimiento a la vida consagrada, a la que este vallisoletano ha dedicado su vida.

-¿Por qué el Papa le hace cardenal?

-Pregúnteselo a él (risas). Yo no tengo una explicación determinante. La gente me dice que ha querido reconocer en mi persona a la vida consagrada. Lo veo estupendo, pero no es algo personal. Yo he sido un mandado toda la vida. Me dijeron que hiciera este u otro servicio y lo hice.

-¿Y ahora es usted un mandado del Papa?

-Sí, un mandado del Papa que te dice: oye, tienes que ser cardenal. El Papa es jesuita y ama mucho la vida religiosa, piensa que es la vanguardia de la Iglesia. Ha encontrado en un religioso un signo y ha dicho que quiere reconocerle para que ayude a la Iglesia.

-¿Qué significa su creación cardenalicia y la de Ladaria para la Iglesia española?

-No hay comparación entre Ladaria y yo. Ladaria es toda una personalidad que bien merece ser cardenal. Su cargo de prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe lo requiere. Es además un gran teólogo. Yo me considero un hombre que está al servicio de la Iglesia desde esta relación inmediata con la vida religiosa.

-¿Qué impresión le produce que un político alejado de la religión como Pedro Sánchez abra las puertas a los inmigrantes mientras se las cierra otro que se declara católico como Matteo Salvini?

-Las incoherencias están a la orden del día. Pero yo no me atrevo a juzgar a nadie por gestos de una manera u otra. Es lo único que he aprendido en la vida. Cuando he recorrido tanto mundo viendo tantas situaciones distintas siempre me quedé un paso atrás a la hora de juzgar. La gente es mejor de lo que creemos.

-Es usted optimista...

-No es optimismo, es reconocer que Dios nos ama a todos. Y eso lo pone en el corazón de todos, también en el de los agnósticos.

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