Los arqueros, el método menos agresivo contra las invasiones cinegéticas

Un ejemplar de halcón gerifalte adiestrado para cetrería. /Alberto Ferreras
Un ejemplar de halcón gerifalte adiestrado para cetrería. / Alberto Ferreras

Ayuntamientos y urbanizaciones llaman a estos cazadores para controlar las poblaciones de especies que campan por calles y carretera

J. Luis Alvarez
J. LUIS ALVAREZMadrid

El arco y las fechas, una de las armas más antiguas de la humanidad, es actualmente un deporte olímpico, una modalidad de caza, una actividad cinegética y un método terapéutico para la recuperación tras sufrir un cáncer de mama. Una actividad que requiere un desembolso no muy elevado -dependiendo del equipo-, que puede empezar a practicarse en campos de tiro desde los cinco años, y que es un modo de cazar «bastante sostenible», en el que el hombre y el animal se pueden mirar a los ojos y en el que el sufrimiento de la presa es «muy pequeño», según el delegado nacional de Caza con Arco de la Real Federación Española de Caza, Daniel González.

Esta modalidad «es el ejemplo máximo de caza sostenible». Aquí es el hombre el que busca y espera al animal, donde el silencio y la sorpresa son los factores más importantes del lance. «Las capturas son mínimas. Los arqueros vamos buscando el lance, el acercamiento, ser más poderoso que el animal al ganarle en sus sentidos. Ser más listo que él», detalla González.

A diferencia de la caza con escopeta, donde los disparos se efectúan a cientos de metros de la presa, con el arco -que están compuestos por poleas para minimizar el esfuerzo y un sistema de mira- «se disfruta acercándote a la pieza, porque realmente los lances los efectuamos sobre unos 30 metros, o incluso menos», indica el experto.

Las modernas flechas de caza nada tienen que ver con las puntas empleadas hace cien años. Fabricadas en fibra de vidrio, cuentan con unas puntas donde se montan unas cuchillas que «al penetrar en la piel del animal solo sienten un pinchazo, casi indoloro, como cuando nos cortamos con un cuchillo». En ello está la destreza del arquero para elegir el punto del impacto que «minimiza el sufrimiento del animal».

El disparo de la flecha no produce detonaciones que alarmen o molesten a los ciudadanos, por lo que la caza con arco se ha convertido de unos años a esta parte en un aliado para el control y gestión de poblaciones cinegéticas en el entorno de núcleos urbanos. La irrupción de jabalíes en poblaciones como Madrid -en la capital ya llegan hasta las inmediaciones del palacio de la Moncloa- o en la Costa del Sol hacen que los «cazadores arqueros seamos para muchas administraciones locales y urbanizaciones una herramienta muy eficaz para el control de estos poblaciones en terrenos no cinegéticos», asegura González.

Según este experto, la proliferación de los jabalíes se debe a que «a los siete meses ya son adultos y crían una media de ocho o diez rayones», lo que se une a que «no tienen depredadores». De esta manera los animales buscan alimento fuera de sus hábitats, ya de hecho súper poblados, acercándose a los núcleos urbanos,«lo que aumenta la inseguridad ciudadana en materia de tráfico, de ataques a perros, e incluso a personas, porque cada vez más pierden el respeto hacia el ser humano y son potencialmente peligrosos».

Beneficios médicos

El arco, además de ser empleado para la caza o para competiciones, es útil como herramienta terapéutica. Según Daniel González, «la apertura del arco repercute en el ejercicio del pecho y de la espalda. Está demostrado que es muy beneficioso para la recuperación de los pacientes de cáncer de mama». Es un ejercicio que actúa sobre toda la musculatura del pecho y la zona donde se encuentran los ganglios.

De momento, el tiro con arco deportivo es empleado como ejercicio de recuperación por pacientes de cáncer de mama en Lorca (Murcia), mientras que en la Federación Andaluza de Caza «estamos cediendo nuestras instalaciones para que los afectados que necesiten esa recuperación puedan realizarla dos días por semana».

Un sendero preparado para la caza.
Un sendero preparado para la caza. / Alberto Ferreras

«La caza es total y absolutamente sostenible en España»

n España hay 713.139 personas con licencia de caza que practican la actividad en unos 32.800 cotos asentados en 43,8 millones de hectáreas declaradas como de aprovechamiento cinegético, lo que representa nada menos que el 87% del territorio. «La caza es total y absolutamente sostenible en España», asegura Ángel López Maraver, presidente de la Real Federación Española de Caza (RFEC).

«Si no hubiera cazadores no sería posible el mantenimiento del ecosistema y esa función tendría que realizarla la administración, como ya lo hace en algunos lugares, lo que supone un coste adicional para el contribuyente». A juicio de López Maraver, desde los años 50 en España «ha habido un política de conservacionismo que, en los últimos años, se ha convertido en una política animalista que ha humanizado a los animales».

De esta manera, la situación política estatal «es totalmente distinta» que la que se vive en el ámbito autonómico, «donde hay mucha gente comprometida con la caza». Según López Maraver, con el PP «seguiríamos cazando como hasta ahora, con los miedos que le surgen en torno a la caza en la que cada vez habrá más restricciones, pero se podría estar mejor». «Respecto al PSOE, no sabemos dónde está posicionado, dado que un día dice una cosa y al otro otra diferente. Mientras que con Ciudadanos sería una caza infinitamente más restrictiva, aunque este partido tampoco se ha posicionado», señala. Otra cosa es lo que ocurre con Podemos, «con quien la caza es imposible, dado que cuenta con Equo entre sus socios parlamentarios y tiene intención de firmar acuerdos con el Pacma».

Por todo ello, el presidente de la RFEC denuncia que los partidos políticos «no están cumpliendo y no son razonables con el mundo rural, porque no lo fomentan, lo tienen abandonado y buscan los nichos de voto y de poder en las ciudades».

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