Un burgalés decidido a positivizar la muerte

Manuel Revilla es un artesano del cartón/IAC
Manuel Revilla es un artesano del cartón / IAC

Manuel Revilla cuenta desde el año pasado con un ataúd ecológico que va más allá y pretende cambiar el rito funerario

Ismael del Álamo
ISMAEL DEL ÁLAMOBurgos

Es una idea que nació de una tormenta de ideas tomando un café y que hace algo más de un año se hizo tangible a través de un ataúd ecológico, hecho a base de cartón. Manuel Revilla, dueño de Resistible, quería positivizar la palabra con la connotación más negativa del mundo, la muerte. Desarrollando la idea de construir ataúdes ecológicos se dio cuenta de que el proyecto podía llegar a cambiar el rito funerario. Se trataba de ir más allá y de ofrecer un producto que sirva para aliviar el trance de superar el fallecimiento de un ser querido.

Revilla cree que lo ha conseguido. Y a las pruebas se remite. En los ocho funerales en los que ha suministrado el ataúd y los productos de Resistible ha conseguido que lleguen, incluso, a participar niños en los velatorios. El autor del proyecto destaca como la tapa del ataúd, que no aporta nada en el velatorio, se coloca en la sal y, gracias a su superficie de pizarra, permite que los seres queridos del fallecido puedan dejar sus mensajes.

Además, su idea para llegar a cambiar parte del rito funerario, se complementa con la instalación de un árbol, también realizado en cartón, destinado a exponer en sus ramas las fotos que los familiares quieran colocar en recuerdo de los mejores momentos vitales del fallecido. Se trata, según explica Revilla de convertir el velatorio en un homenaje hacia la persona que nos deja.

Manuel Revilla trabaja en su taller
Manuel Revilla trabaja en su taller / IAC

Llegar al plano internacional

Con estas señas de identidad, Resistible trata de hacerse camino en el «peculiar sector de las funerarias». Por estas empresas debe de pasar todo y muchas de ellas, sobre todo las grandes que dominan el mercado nacional -porque estos productos han sido demandados fuera de Burgos-, no quieren introducir el producto. Es en este punto en el que Revilla se ha encontrado la dificultad más grande, con la salvedad del desarrollo del producto y su homologación.

El mercado es hermético a nuevas ideas y las funerarias son reacias a incorporar productos que acaben desmarcándose de un guion inamovible. Por eso, Resistible, que está en pleno proceso de dimensionamiento, busca inversión externa y ya ha recibido el interés de empresas en China, Sudamérica y, actualmente, Suecia. Es a través de capital externo como la idea que partió de un pequeño taller burgalés y que recibió el apoyo del programa 'Emprendedores' de la Fundación Caja de Burgos, puede dar el salto al ámbito internacional. De hecho, hay personas de fuera del país, como Irlanda, que han demandado información sobre el ataúd.

Una homologación nada fácil

En cualquier caso, Revilla es consciente de que su idea «es una cosa única», porque va más allá de un ataúd de cartón, que ya se comercializan a bajo coste, y espera confiado de que tarde o temprano pueda ampliar su proyecto. De hecho, Revilla asegura que «la mayor dificultad ya está superada». Se refiere a la homologación de un producto que debe de soportar circunstancias muy adversas y que es testado por la Junta de Castilla y León antes de poder introducirse en el mercado.

Revilla lamenta las dificultades que le han planteado y que, según dice, no superan otros productos que se venden. Sin embargo, en su caso, el ataúd hecho a base de cartón ha tenido que someterse a pruebas para las que la propia Administración Regional no tiene tests. Por eso Revilla critica todos los trámites que se ha visto obligado a superar, para demostrar con creces que su ataúd puede ser tan resistente como los demás y, al mismo tiempo, suavizar el trance del fallecimiento de un ser querido.

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