Por un Burgos sin colillas

Una campaña pretende hacer del mundo un lugar más limpio y concienciar a los fumadores para que no tiren las boquillas de los cigarrillos al suelo | La recogida tiene premio: un refresco

Colillas sobre el césped/Gabriel Villamil
Colillas sobre el césped / Gabriel Villamil
César Ceinos
CÉSAR CEINOSBurgos

Las colillas de los cigarrillos son el residuo más numeroso en la naturaleza, aunque por su reducido tamaño, en determinadas ocasiones, no se aprecia muy bien. Pero la realidad es bien distinta. En el suelo hay desperdigadas muchas boquillas. Y cada una de ellas contamina 50 litros de agua potable y ocho de agua salada.

Para evitar este problema medioambiental, la burgalesa Rosa Bartolomé inició recientemente en Burgos la campaña 'No más colillas en el suelo' planteado por el movimiento del mismo nombre. La iniciativa, que es similar a la de otras ciudades del mundo, busca, por un lado, hacer del mundo un lugar más limpio y, por otro lado, concienciar a los fumadores para no tiren las boquillas de los cigarrillos a las calles.

Este gesto, según explica la organizadora, contamina y mucho, puesto que este pequeño residuo no es biodegradable y, además, contiene elementos cancerígenos que acaban en arquetas o en zonas verdes junto a niños. «No hay concienciación. Hay gente que no considera basura a las colillas», asegura.

Ante esta situación, Bartolomé explica que «hay que dar ejemplo» y colaborar para limpiar la ciudad y recoger las colillas que haya por el suelo. En la versión burgalesa de esta campaña, «por cada botella de medio litro llena de boquillas (que son unas 250), se regala una lata de refresco», explica la promotora del proyecto a orillas del Arlanzón.

Los envases deberán entregarse en la tienda 'Golosín', que está situada en la avenida Cantabria. Tras dar las boquillas dentro de una botella de plástico, el colaborador obtendrá su premio. Al tratarse de una iniciativa sin ánimo de lucro, la organizadora explica que puede sumarse cualquier establecimiento, como ha hecho el negocio de dulces, y dar el regalo que crea conveniente al recoger las colillas. «Si alguna fruteria quiere ayudar y dar una fruta estaría muy bien», comenta.

Esta campaña finalizará el 6 de julio en Barcelona, cuando los embajadores de 'No más colillas por el suelo', entre los que está Bartolomé, participen en el encuentro llamado 'Colillator'. En esta concentración, colocarán todas juntas las colillas, que llegarán de diversas ciudades españolas, y se creará una «montaña de la vergüenza». «Una colilla no se ve, pero un millón sí», agrega la organizadora, que espera que, con este ejemplo, los fumadores se habitúen a usar las papeletas y ceniceros.