El calor excesivo, tan duro para el estado de ánimo como un divorcio

El calor excesivo, tan duro para el estado de ánimo como un divorcio

Un estudio de la Universidad de Québec revela que el impacto de las altas temperaturas extremas en el grado de satisfacción personal puede ser superior al de una ruptura sentimental aunque en diferentes escalas temporales

José Manuel Andrés
JOSÉ MANUEL ANDRÉSMadrid

Cuidado con las altas temperaturas. El calor excesivo tiene un impacto en el grado de satisfacción personal que puede incluso superar al derivado de un divorcio. Esta es la curiosa conclusión de una investigación llevada a cabo por la Universidad de Québec, en Montreal (Canadá), y dirigida por la profesora Marie Connolly.

Connolly no se planteó en un inicio comparar el grado de influencia de ambas circunstancias, sino que analizó las dos variantes por separado. Investigó en primer lugar el vínculo entre el bienestar y el clima, y posteriormente comparó estos supuestos con estudios anteriores que muestran los sólidos vínculos entre satisfacción personal y relaciones de pareja.

En este sentido, cabe destacar que los dos análisis presentan diferentes escalas de tiempo, de tal manera que en el momento en el que una pareja decide romper su relación, sus niveles de satisfacción personal caen en mayor medida que en el caso de salir a la calle en un día de calor sofocante. No obstante, el vínculo entre matrimonio y bienestar no se centra en el momento en el que se produce la ruptura, sino en el grado de satisfacción de una persona que pasó por esta situación en años precedentes, mientras que en el caso del clima, se analiza la exposición a temperaturas excesivamente altas en un momento concreto, cuando tiene implicaciones importantes en el estado de ánimo.

La influencia del clima en el humor se aprecia asimismo en los mercados o en las pruebas académicas. Los precios de las acciones bursátiles suben en días soleados, influenciados por el optimismo de los inversores, y los niños empeoran significativamente sus calificaciones en pruebas de matemáticas cuando la temperatura supera los 35º C. Tal y como sugieren los investigadores, cuando la temperatura ambiental es muy elevada el cuerpo humano es menos eficiente para disipar el calor creado por la actividad cerebral, lo que podría afectar a las capacidades intelectuales.

En otros ejemplos de la relación directa entre las condiciones climatológicas y el comportamiento, los futuros estudiantes universitarios son más propensos a elegir una institución académica si la visitan en un día nublado, condición que asocian con la concentración y el estudio.

También hay investigaciones que muestran un vínculo entre la temperatura y la violencia: la delincuencia aumenta con el calor, pero sólo hasta los 27,5° C, cuando comienza a descender. Los expertos señalan que esta correlación puede explicarse por cambios fisiológicos como el aumento de la frecuencia cardíaca y la sudoración, que desencadenan la respuesta del sistema nervioso. De esta manera, las personas se sienten más incómodas bajo el sol abrasador y, por lo tanto, más irritables y dispuestas al conflicto.

En cualquier caso, el clima es sólo un factor más entre la innumerable cantidad de variables que condicionan el comportamiento humano, caracterizado por la imprevisibilidad y la variabilidad de las emociones.

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